Hiciste que flores crezcan en mis pulmones.
Y aunque son preciosas...
Ya no puedo ni respirar.
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El Hanahaki Disease no es un invento mío, existen muchas historias de esta enfermedad.
Los personajes (En su mayoría) son prop...
Este capítulo puede ser muy fuerte para algunas personas; leer bajo su propio riesgo.
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Mientras el caos se sembraba, el daemon miraba el cielo.
Tomó aire profundamente para relajarse, mientras admiraba las nubes. Los pensamientos pasaban por su mente, descartados uno por uno. Lo invadía una mezcla de tristeza, preocupación y a la par de satisfacción.
Su corazón y su mente tuvieron un respiro cuando vieron a las muchachas que se acercaban. La brownie, con una expresión de disgusto, la dragona, sin un claro sentimiento visible. Aparentemente acababan de tener una conversación, y no le había fascinado a la de cabello anaranjado.
Cuando se acercaron, la segunda se detuvo, más la primera siguió de largo, diciendo solo unas palabras al rubio.
— Soís unos monstruos. — Zanjó Ykhar, mientras seguía caminando, directo a la biblioteca para cumplir lo que seguía en el plan.
— ¿Se molestó por lo que ya sabes? — El daemon dio un abrazo breve a la chica, que no lo apartó, pero tampoco se lo devolvió.
— Si, bueno, Lance se pasó un poco, pero es bueno provocar algo de caos a veces— La dragona alzó los hombros, y lo miró al separarse.
— ¿Y tú cómo estás? ¿Cómo te sientes? — Leiftan observó a la mujer, pálida más de lo habitual, pero aparentemente recompuesta. Escuchó su respiración limpia antes de contestar, una buena señal.
— No queda rastro de la planta, estoy curada — Admitió, tranquila. — Es raro, de todas formas... Soy demasiado consciente de todo.
— Supongo que te acostumbrarás — El rubio le dio una sonrisa, ella únicamente lo miró. — Por el momento, no tenemos que preocuparnos demasiado. a fin de cuentas, pronto nos encargaremos del hechizo para el cristal, así que..
— Todo acabará pronto, ya, como lo planeamos — Dijo esta, con desinterés, y con el mismo desinterés agregó. — Ah, hola, Nevra.
— Buenas tardes — Saludó el vampiro, sin preocupaciones, también curioso por el estado de la chica. — ¿Cómo te fue, Ale?
— Bien, todo fantástico. — Asintió, relajada.
Por otro lado, por más que el daemon deseo dar un beso a su novio, solo le dedicó una sonrisa, esperando evitar que los descubrieran.
— ¿Cómo estás tu, Nev?— Preguntó el rubio, con un tono dulce. Ale rodó los ojos viendo que ya iban a empezar otra vez.
— Bien, querido compañero — Bromeó un poco el vampiro, mirándolo con dulzura igual — Extrañando a cierta persona..
— ¿Ah, si? — Sonrió el falso lorialett.
— Rubio y de ojos verdes, de casualidad. — Sonrió, alzando los hombros.