Hiciste que flores crezcan en mis pulmones.
Y aunque son preciosas...
Ya no puedo ni respirar.
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El Hanahaki Disease no es un invento mío, existen muchas historias de esta enfermedad.
Los personajes (En su mayoría) son prop...
Por cierto, en esta historia no agregué a Iara, puse a alguien más en su lugar...
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『🕯️』
Miraba con tranquilidad a las chicas que descansaban en el pasto, sin duda, si Chrome la hubiera visto, le habría dicho que parecía una stalker... Pero es que ella le parecía tan bonita... No podía evitarlo. Habría ido con ellas...
Pero solo observaba, como solía hacerlo tiempo. Después de todo, ese era su punto fuerte, su vista, era muy aguda y notaba los menores detalles. Ni hablemos de los ruídos.
Según ella, toda artista, requería una vista analítica. Pero era un pretexto, más que nada, pues no la usaba solo para dibujar y cumplir sus misiones en la guardia sombra.
Que decía... Estaba claro que era una stalker... Bueno, eso era lo de menos.
—Espiar a las personas no esta bien, Aleshka— Sintió una mano en su cuello y se sobresalto, soltando una risita.
—No puedo evitarlo, lo siento— se rio un poco y abrazó a su mejor amigo con tranquilidad. —¿Pasa algo? A estas horas sueles estar trabajando
—Si, necesito que vengas conmigo a inspeccionar una parte del bosque— sonrió Leiftan, con amabilidad —Miiko necesita nuestra ayuda para buscar unas pruebas.
—No le hagamos esperar entonces— Asintió la pelinegra.
En compañía de su amigo, ambos salieron del el cuartel general, rumbo al bosque. En la entrada, Jamon estaba allí haciendo guardia y les preguntaron si habían visto a Kell, una miembro del CG. Ante la negativa, los dejaron pasar sin problemas.
Como era de esperarse, siguieron directo hacia su punto de reunión para poder adquirir las novedades pendientes de su aliado que esperaba por entre las sombras, acompañado de su informante secundaria.
—¿Consideraste lo que te dije?— Pregunto ya estando lejos.
—No lo se... No creo que sea necesario... Nuestra imagen es perfecta— Replicó, haciendo un ademán con la mano, mientras daba pasos lentos por el pasto. se detuvo un momento y se quitó los zapatos para poder descansar un rato sus pies de los mismos. —¿No parecemos lo suficientemente leales ya?
Sin duda, sin quererlo, había activado la inseguridad de su compañera.
—Miiko estaba hablando de empezar a cortar cabos sueltos con Pilar y Thalia, las escuche en la sala del cristal... Me temo que podríamos aparentar eso, empiezan a... sospechar de tí—