Hiciste que flores crezcan en mis pulmones.
Y aunque son preciosas...
Ya no puedo ni respirar.
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El Hanahaki Disease no es un invento mío, existen muchas historias de esta enfermedad.
Los personajes (En su mayoría) son prop...
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Oh, Nevra, oh, pobre vampiro. Anhelaste amor y por ello pagas el karma. Nevra, Nevra, Nevra...
Nevra ese día sufrió como nadie, para él, las siguientes horas fueron un infierno.
Desde la noticia se le despegó el alma del cuerpo: Cómo si de una pesadilla se tratara, solo podía pensar en lo destrozado que estaba su mundo. Acababa de perder a la única persona que intentaba salvar. A su hermanita.
Todo perdió sentido cuando llegó a la enfermería. Ewelïn había limpiado los rastros del la brutal planta de ella, así que cuando la destapó para ver su rostro, vió a su hermana como si dormida estuviera. Con cortes en los labios, producto de las ramas de la planta, la sangre ya seca y su rostro limpio por el cuidado de la enfermera en jefe.
Miiko, Ezarel, Valkyon, Leiftan y Ewelïn esperaban tras él, acompañándolo en silencio. El dolor en el aire estaba, Nevra no lo soportó y empezó a llorar.
Él, que al fin había pensado en revertir todo, que quería salvar a su hermana.. No podría. Ya se la habían arrebatado.
— Nevra..— murmuró Miiko, unos segundos después de que el colapsara junto a la camilla, en un mar de llantos. Aunque hizo el amague de acercarse, Leiftan fue más rápido.
El daemon, dejando de lado la pelea previa, acarició los hombros del vampiro con gentileza, y lo ayudó a levantarse. No le importó que Nevra se aferrara a él mientras lloraba. Fue como si estuvieran solos, a pesar de que el resto de la guardia brillante los observara a ambos y al gesto cariñoso de acariciarle el cabello al de parche.
Por respeto a Nevra en su situación, el elfo se guardó sus chistes y Valkyon su curiosidad.
Nevra sintió que lloraría hasta desmayarse, pero se detuvo cuando logró calmarse y respiró profundo. Pidió a Ewelïn entonces que le explicara, porque no cabía entre sus ideas el que su hermanita lo hubiera abandonado.
— Fue el Hanahaki, Nev — Suspiró la elfa, dándole una sonrisa triste. — Ella estaba enamorada, pero por lo que sabemos nunca dijo nada y no era correspondido.. Las flores le.. subieron por la garganta.
Nevra asintió despacio, Leiftan aún le sostenía una mano, que no esperaba soltar. Se volteó otra vez a su hermana, y le besó la frente despacio.
— Lo siento, Karenn— Murmuró, en un susurro, antes de alejarse de su cuerpo inerte y cubrirlo otra vez con cuidado.
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Tú que sufres la muerte, tu que la lloras, tu que la provocas.. Nevra, Nevra, Nevra...
Nevra esperaba, en un silencio rotundo. Sentado en las escaleras de la prisión. Que estuviera replanteándose todas sus decisiones era poco: Unirse a los traidores, ¿Cuándo se le había ocurrido? Claro, por amor. Se sintió estúpido en este punto ya por ello.