Correra su sangre

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Nos separamos por falta de aire, pero Gustavo unió nuestras frentes, me miraba con un brillo en sus ojos, sus hermosos ojos me atraparon y no pude quitar la mirada de ellos.

— Eres lo mas maravilloso que pudo haberme pasado— sonreí y me abrazo, Yael no se presentó para darme mi tutoría así que Gustavo me ayudo, obviamente me cambié la ropa, mi papá vino al gimnasio a vernos una que otra vez, para ver que estábamos haciendo.

— ¿Me entendiste?— negué, me estaba explicando un tema de geografía, algo sobre la taza poblacional o una mierda así.

— Mi cerebro no da para mas, estoy agotada física y mentalmente— Gustavo asintió y cerro el libro.

— Tranquila ya lo veremos mañana— salte de la barra de equilibrio que esta a tres metros de suelo, también sirve para hacer barra, aterrice con agilidad — Presumida— me reí.

— Que te digo soy muy buena en esto— lanzo el libro a un lugar del gimnasio, me tomo de la cintura y dijo.

— Si eres muy buena— escuchamos que alguien carraspeó, miramos a la puerta y vimos a mi padre.

— Ya es algo tarde Mileny y mañana tienes clases— asentí, le di un casto beso a Gustavo lo que logro que mi padre gruñera, salí de ahí dejándolos solos.

Al llegar a mi habitación me di un baño rápido solo para quitarme el sudor y mal olor, me puse mi pijama, me seque el cabello con la secadora, me hice dos trenzas cuando mi cabello estuvo por completo seco.

Me acoste a dormir y en ese momento la puerta de mi cuarto se abrió por esta entro Gustavo, lo mire con una sonrisa sabía que había logrado convencer a mi padre de que lo dejara dormir conmigo, se quito la ropa quedando solo en bóxers, las luces estaban apagadas pero con mi visión nocturna podía ver perfectamente.

Yo sentí como me sonroje y me gire para que no lo notara, alzo las cobijas para acostarse, mi cama es lo suficientemente grande para que ambos tengamos espacio de sobra.

Me abrazo y yo procure que mi trasero no lo tocara pero él se arrimó hasta estas completamente pegados, Diosa pero que buen mate me has dado.

— Se que te gusto lo que viste y ahora estas sintiendo— como si fuera posible creo que me sonroje más.

— Y...ya duérmete— él se rio por lo bajo y pego su cara a mi cabello, a mi me costó mucho trabajo poder dormir y no quería moverme ni un centímetro para no provocarlo.

En la mañana me desperté no por la alarma si no por que Gustavo repartía besos y pequeños mordiscos en mi cuello, se me escapó un gemido, lo que provocó que solo me siguiera besando.

— Tus gemidos son tan sensuales por la mañana— me gire para verlo de frente ahora no me importaba que me viera toda sonrojada.

— Buenos días— él sonrió con ternura.

— Jamas he tenido tan buenos días como hoy que he amanecido contigo— me quito un rizo rebelde de la cara, beso mi mejilla izquierda y fue haciendo un camino hasta mi boca, yo le correspondí el beso con gusto.

La alarma sonó interrumpiendo el momento, me separé dispuesta a levantarme pero Gustavo me lo impidió.

— Gus si no me levanto ahora mi papá entrara y no te dejará volver a quedarte— él con un puchero muy raro y tierno me soltó, en cuanto me levante me soltó una nalga.

— Mía— me reí y negué.

— Tuya— le guiñe un ojo y me fui al baño para bañarme, cuando salí del baño vi que él ya no estaba, me metí a mi armario, me puse esto.

Peine mi cabello con ayuda de un difusor, me maquille lo con tonos muy naturales, salí de mi habitación con la mochila en la mano, la mochila la deje en la sala

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Peine mi cabello con ayuda de un difusor, me maquille lo con tonos muy naturales, salí de mi habitación con la mochila en la mano, la mochila la deje en la sala.

Fui al comedor para desayunar, vi que Gustavo había ido a cambiarse y había vuelto platicaba con Azriel muy tranquilamente, me senté frente a ellos.

Gustavo me estudio con la mirada, después me sonrió y siguió platicando con Azriel algo sobre una teoría de como el mundo se acabaría, Diosa esos no son temas para un niño pero en fin.

Cuando termine de desayunar, subí a mi habitación a lavarme los dientes, después volví a bajar tome mi mochila junto con las llaves de Jeep y salí de mi casa.

Me subí en el asiento de conductor, puse la llave en el contacto para encender el Jeep, arranque y pase por mis amigos, de camino a la escuela también pasamos por el mate de Rox.

— Gracias por pasar por mi Alfa— asentí.

— Solo dos cosas te voy a pedir Goliat, la primera que me llames por mi nombre y segundo que trates bien a mi amiga, se merece el cielo y las estrellas—

— Está bien Mileny, lo juro— lo mire fugazmente a través del espejo retrovisor, al llegar a la escuela todos me miraban mas de lo normal.

— Todos te miran— rodé los ojos, todos ayer seguramente vieron como se llevaron a César y seguramente también vieron cuando Gustavo me saco de aquí.

— Ya lo note— simplemente los ignore, camine hasta la clase que compartía con Rox, no sentamos en nuestras mesa, justo llego la capitana de las porristas, su nombre es Iliana.

— Se rumorea por ahí que César te derroto ayer ¿es eso cierto?— pregunto con una sonrisa burlona.

— Yo escuche que tu madre se prostituye a los humanos por diversión ¿es eso cierto?— la porrista gruño molesta — A la próxima dirígete a tu futura Alfa con mas respeto— me define mi amiga.

— Lástima que el sabroso de Gustavo tenga una mate tan débil, deberías decirle que todas las noches paso frío desde la ultima vez que estuvimos juntos— ahora la que gruño fui yo.

— Pues por mi puedes morirte de hipotermia, a mi mate no te le acercas, claro a menos de que quieras perder la cabeza— Iliana palideció pero aun así no se quedo callada.

— ¿Sabes lo que me decía Gustavo cuando estábamos juntos? que jamás había tenido tan buenos días como cuando amanecía conmigo— algo dentro de mi se quebró por que era exactamente lo mismo que me había dicho en la mañana.

No pensé en las consecuencias tan solo reaccione, me levante de la silla, la tome de la garganta con mis garras clavadas en su piel haciendo que comenzara a sangrar.

— Me deshice de muchas zorras de Gustavo pero al parecer me falto una insignificante cucaracha— la lleve fuera del salón Roxana me siguió con mis cosas y las suyas.

La saque de la escuela hasta llegar al estacionamiento, había algunos alumnos que al ver como tenía a Iliana se sorprendieron, Rosy quería tener el honor de arrancarle la garganta.

Pero ese honor sería solo mío, fui apretado su cuello sus huesos crujían bajo la fuerza que estaba ejerciendo en la zona, la sangre se deslizaba desde su cuello hacia abajo manchado su blusa blanca.

No pude acabar con su vida por que Conrad me separo de ella, Roxana le piso el pecho para que no pudiera levantarse.

— ¡¿Que te pasa Mileny no la puedes matar frente a la escuela?!— él tenia razón, pero podría matarla lejos de ahí, me transformé y la tome del cuello con mi hocico.

Conrad y Roxana también se transformaron y me siguieron, corrimos a lo profundo del bosque.

Alfa Beta Mates Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora