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Capitulo 7: Freya.

Una semana después.

Con los rayos de sol chocando en sus rostros, Jonathan y el viejo Zeppeli reposaban encima de un gran puente, viendo como los peces danzan saltarines en aquellas aguas tranquilas debajo de ellos.

-Jojo, te contaré por que es que he buscado la máscara tan arduamente.- Dice, perdiéndose en su reflejo en el agua.- Cuando era joven, solo me interesaban las aventuras, así que me uní al grupo arqueológico de mi padre, viajando con él por el mundo. En uno de nuestros tantos viajes, nuestro destino fue México, específicamente unas ruinas Aztecas. Por accidente, descubrí la máscara de piedra en aquellas ruinas, tomándola para poder estudiarla. En nuestro viaje de regreso a casa, en aquel gran barco, alguien activó los poderes de la máscara accidentalmente, convirtiéndolo en un asesino. Hubo 58 muertos.- Dice con tristeza.- Salté al mar en un deseo desesperado por salvarme, pero aquel hombre me siguió. Justo enfrente de mi, apunto de matarme, pude ver su rostro al ser vislumbrados por los primeros rayos del sol, siendo vaporizado por estos. Era el capitán del barco.- Le mira a los ojos.- Era mi padre. Varado en medio del mar, vi como el barco se alejaba más y más con aquella máscara, hasta perderse en el horizonte. Ante la idea de que alguien encontrase la máscara y muchas más personas salieran heridas por mi culpa, entrené. Entrené tan duro para poder dominar el Hamon y ponerle fin a todo esto.- Tira dos piedras al agua.- El Hamon fluye por el torrente sanguíneo y la máscara de piedra activa su poder con la sangre de los demás. Es como los dos lados de una moneda. La misma energía.

-Entiendo. Entonces, para poder parar una onda, se necesita otra onda.

Zeppeli asiente.

-El poder del Hamon es igual a los rayos de sol, que es la debilidad de los que portan los poderes de la máscara.

-Ya veo.- Habla pensativo.- Espere un momento. Si llego a usar el Hamon en Dio, ¿él morirá?

Zeppeli asiente nuevamente.

-Entonces, a menos de que sea necesario, no usare el Hamon contra Dio. Espero que usted tampoco lo haga, señor Zeppeli.

[...]

-Dio, por favor déjame ayudarte.- Habla preocupada.- No te ves muy bien.

-¡C-Callate maldita mujer! ¡Lárgate antes de que te mate!- Grita molesto con dificultad.

-¡Por favor!- Grita desesperada. Esquiva la mirada del rubio.- Ayer te vi bebiendo la sangre de aquel animal que agonizaba en tus brazos, ¡pero terminaste vomitándola al instante! No se que seas, ¡pero debe de haber otra cosa que puedas comer o morirás! ¡Por favor, deja que te ayude por haberme salvado aquella noche!

-N-No hay nada que puedas hacer. Mi destino es la muerte.- Tose.- ¡Así que déjame en paz!

-Se lo que te sucede.... Mi madre pasó por lo mismo al ver morir a mi padre.- Habla triste.- No se que le habrá pasado a tu pareja, ¡pero debes ser fuerte! ¡Estoy segura que tu pareja no hubiera querido verte en este estado, así que por favor!

-Jojo...- Habla quedo.- Yo lo mate... Yo mismo asesine a mi pareja... ¡Yo mismo asesine a Jojo, merezco la muerte!- Se gira hacia la ventana cubierta por una cortina oscura y camina hacia ella lentamente.- Merezco la muerte...- De un fuerte tirón, rompe las cortinas, dando paso a los potentes rayos de sol quienes empezaron a quemar con gran rapidez la piel pálida del Omega, mientras el Brando se mantenía ahí de pie, en espera de su tan merecida muerte.

Al ver el gran daño que recibe el rubio, rápidamente coge una tela oscura y cubre por completo el cuerpo semidesnudo del Brando, sacándolo de la habitación y llevándoselo a otra, para mantenerlo lejos de la luz.

Jonathan Joestar | OmegaverseDonde viven las historias. Descúbrelo ahora