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Capítulo 14: Nuestro pasado-Parte 1/?


Britania, Londinium, año 115.

Una mujer joven, de cabellera rubia y unos hermosos ojos azules como el cielo, tarareaba una hermosa melodía mientras observaba a su pequeño cachorro corretear fuera de su hogar, gritando y sonriendo alegre, con la brisa del lugar meciendo ligeramente sus pequeños cabellos rubios.

-Mami, mami, mira.- Corre con emoción hacia su progenitora, escondiendo algo en sus pequeñas manos.- Es bonita, ¿verdad?- Dice, mostrando una pequeña flor de color naranja entre sus dedos.

-Si, es muy hermosa.- Acaricia con suavidad uno de los pétalos.- Es tan hermosa como tu, cariño.- Dice con amor, depositando un pequeño beso en la frente del menor, quien solo atina a sonreír alegremente.

-Mami es mucho más hermosa que la flor.- Deja caer la flor al suelo y eleva sus pequeñas manos hacia las mejillas de la mujer, acariciándolas con suavidad.- Mami es la Omega más hermosa de todas.

La mujer revuelve los cabellos rubios del pequeño, sacándole una pequeña risilla.

-Y tu eres el cachorro más hermoso de todo el mundo.- Besa reiteradas veces las abultadas mejillas del pequeño, quien reía fuertemente ante las muestras de cariño de su progenitora.

El sonido de fuertes pisadas, interrumpen su momento y hacen que volteen su mirada hacia el causante, encontrando a un gran hombre que caminaba hacia ellos con una gran sonrisa y con ambos brazos extendidos.

El cachorro, alegremente se suelta del agarre de su madre y corre hacia el hombre, siendo alzado por los aires por este.

-Bienvenido, cariño.- Dice la mujer ya cerca del hombre.

-Gracias, Helen.- Deposita un pequeño beso en sus labios.- ¿Qué tal? ¿Cómo estuvo su día?

-¡Papi, papi! ¡No me lo vas a creer!

-¿Por qué? ¿Qué pasó?- Pregunta sonriente.

-¡Una manada de mariposas volaron sobre mi cabeza, papi! Pensé que me querían llevar con ellas.

-Oh no. Yo no permitiré que me quiten a mi cachorro.- Lo abraza con fuerza.

-¡Suéltame, papi!- ríe.- ¡Tu barba hace cosquillas!- Se retuerce entre los brazos del hombre.

-Ven aquí, Helen.- Invita a la Omega a unirse al tan escandaloso abrazo.

Tras ese divertido abrazo familiar, la familia se adentra hacia la pequeña casa y se pone a degustar una deliciosa cena hecha por la mujer, quien alegremente veía a su esposo e hijos disfrutar de su comida.

El pequeño Omega, quien superado por el cansancio acumulado del día, cae profundamente dormido en los protectores brazos de su progenitor, quien lo meció hasta que este cayó rendido.

-Nuestro cachorro crece muy rápido.

-Si... Aun no puedo creer que ya corra de aquí para allá.- Sonríe.- Siento como si fuese ayer cuando lo tenía entre mis brazos, llorando por que lo amamantara.- Habla melancólica.

-Siempre podemos hacer otro si gustas.- Habla coqueto, mirándola directamente a los ojos.

Las mejillas de la mujer se encienden en demasía.

-Dios... Eres un pervertido, Liam.- Voltea hacia su estómago sonriente.- Pero no será necesario...- Mira hacia su esposo sonrojada.- Vamos hacer padres otra vez, cariño.- Dice, acariciando su estomago.

Jonathan Joestar | OmegaverseDonde viven las historias. Descúbrelo ahora