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Capitulo 17: Preparativos para la boda.

El silencio en la mansión Joestar ya no era algo del otro mundo, no es que fuera algo malo, pero era ya una costumbre para los empleados y los habitantes de la mansión el que esta estuviese sola y silenciosa.

Sin embargo, estos últimos días la mansión se encontraba más viva que nunca, personas entrando y saliendo con adornos, sirvientes corriendo de un lado a otro ordenando en exageración el lugar y no podía faltar Speedwagon, quien al enterarse de la noticia de que Jonathan le había pedido matrimonio al Omega rubio, parecía el más emocionado por ello que los propios novios. La mansión se encontraba siendo arreglada y adornada para la llegada de la boda de la pareja, quienes no habían tenido vos ni voto en ello, preguntándoles nada más sobre su gusto de flores, comida, etc.

Dio por su parte, no le molestaba en lo absoluto el que no le hubiesen siquiera preguntado si quería que su boda fuese en grande,  aunque hubiera preferido algo mas discreto, le divertía la forma en la que Speedwagon corría de un lado para otro para que todo quedase perfecto según él, siendo seguido por un nervioso Jonathan que trataba de explicarle que ambos preferirían algo mucho más privado, algo de solo con algunos amigos, siendo completamente ignorado por el Alfa rubio.

Tras aceptar casarse con el Alfa ojiazul en frente de la tumba de su padre, ambos hermanos compartieron su vida al igual que lo estuvieron haciendo en los últimos meses, entre cariños y besos, con la única diferencia de que el Alfa no quería tocar al rubio más allá de solo mimos. Eso desconcertó al rubio en sobremanera, exigiéndole una explicación al más alto, quien tímido y nervioso, simplemente le contesto que 'quería esperarse hasta su luna de miel'.

Dio se mostro sorprendido por ello, pues ellos dos ya habían compartido ese tipo de contacto antes, pero simplemente lo dejo ser, después de todo, Jonathan es un caballero.

Sin embargo, dos semanas antes de la boda, el celo de Dio se presento.

Esto tomo por sorpresa a todos, pero más para los novios, quienes pensaban que no seria posible que el Omega entrase en celo por ser ahora un vampiro.

Dio se sintió estúpido por no haber reconocido las señales que tuvo su cuerpo antes de que sucediera todo, pues últimamente no quería separarse del Alfa y expulsaba en demasía sus propias feromonas para tratar de atraer al Joestar, sin embargo no se dio cuenta por que el característico dolor en su bajo vientre nunca llego, el cual siempre era el que le avisaba de la llegada de su celo.

[...]

El rubio se encontraba solo en su habitación cuando todo sucedió, sus feromonas salieron de su cuerpo con agresividad, queriendo así atraer al único Alfa que en esos momentos deseaba con insistencia, pero para su mala suerte, este se encontraba de viaje y regresaría hasta pasado mañana. Los gemidos no dejaban de salir de sus labios al sentir el frotar de su ropa contra su miembro, lubricando en demasía por el fuerte calor y excitación en todo su cuerpo.

No le importo siquiera que alguien llegase a entrar y lo viera en esa situación, desnudo y auto complaciéndose entre lloriqueos por no tener encima de él al Alfa, pero gracias a Dios eso no paso, pues nada más pasar por un lado de la puerta de la habitación del rubio, los sirvientes se daban cuenta del estado de su amo y corrían despavoridos del lugar por no querer incomodar o molestar al amo Joestar.

Dos días habían pasado desde la llegada del celo del rubio, y toda la mansión se encontraba hecha un caos. El nerviosismo de los betas sirvientes al tener que turnarse para dejar comida fuera de la puerta del cuarto del joven amo, a Speedwagon de un lado para otro por no poder contactar al Joestar peliazul y los constantes lloriqueos del rubio Omega quien imploraba por la presencia de su Alfa.

Jonathan Joestar | OmegaverseDonde viven las historias. Descúbrelo ahora