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Capitulo 12: Dionel.

«-¡Jonny, eres un estúpido!- Lo toma del brazo.

-¿Cómo me llamaste, estúpido Omega?- Se gira molesto.

-¿Cómo se te ocurre gritarle así a tu propia madre? Ella siempre te está protegiendo, velando por tu seguridad y tu solo... ¡Tú solo la desprecias! ¡Eso no es justo!

-¡Cállate!- Se zafa de su agarre.- ¡Tu no lo comprenderías! Ella... ¡Ella es un monstruo! ¡La odio!- Se va corriendo, dejando atrás al Omega rubio.

-¡Jonny, espera!»

La cálida y suave sensación de algo acariciando su frente lo despierta, siendo la sonrisa amable y radiante junto con unos ojos azulados que lo miraban con cariño lo primero que ve al despertar.

-Lo siento, no era mi intención el despertarte.

Dio sonríe.

-No te preocupes.- Acaricia los cabellos azulados con sus dedos.- ¿Dormiste bien?

El Joestar asiente.

-Si, porque un hermoso Omega durmió en mis brazos.

-¿En serio?- Toquetea la oreja del contrario.- Estamos igual, excepto que en mi caso era un fuerte y guapo Alfa quien me acompañaba.

-Me siento un poco celoso.- Acaricia su mejilla.- Por cierto, ahora que lo recuerdo, ¿cómo es posible que hayas podido dormir? No lo malinterpretes, me alegro que hayas podido hacerlo, solo que el señor Zeppeli me explicó que los vampiros no podían y no tenían la necesidad de hacerlo, entre otras cosas.

-Ahora que los mencionas, tienes razón.- Se levanta de la cama aun con su cuerpo desnudo.- En estos últimos días siendo 'esto', nunca he podido dormir y no he sentido la necesidad de hacerlo.- Observa su cuerpo con semen en el espejo.- ¿Qué me estará sucediendo?- Toca su vientre, donde se encontraba embarrada la esencia del Alfa en el.- Le preguntaré al señor Zeppeli antes de su partida, si es que aún no ha partido.

-No te preocupes, él dijo que se despediría antes de partir.- Sus ojos, atentos a los movimientos de aquel cuerpo pálido y suave, aquellas piernas largas y un poco más delgadas que las suyas propias, aquella pequeña cintura, aquellos hermosos cabellos rubios que se mecían suavemente con el poco viento que lograba colarse por la habitación, aquel abultado y torneado trasero que se movía ante su caminar y aquellos hermosos ojos rojos como la sangre que lo miraban con gracia al pillarlo observándole tan intensamente.

-¿Qué sucede, Jojo? Llevas un rato observándome extraño.

El rostro del Alfa se enciende en un intenso sonrojo al verse pillado.

-Eres hermoso...- Susurra.

-¿Qué dijiste? No te escuché bien.

-Eres el Omega más hermoso del mundo, Dio.

El rubio se acerca tranquilamente hacia el Alfa y se sienta en su regazo aún desnudo, dándole un fuerte abrazo mientras escondía su rostro en el cuello contrario.

-Tu igual.- Susurra en su oído.- Eres el Alfa más atractivo del mundo y el único Alfa al que yo amo.- Lame el cuello del Alfa.- Y lo mejor de todo, es que eres solamente mío y de nadie más.- Se aleja rápidamente del Alfa con un fuerte sonrojo.- ¡E-Ese fue mi Omega! ¡Yo... Yo no...

-Oh, conque fue tu lado Omega...- Se acerca hacia el rubio, tomándolo por la cintura y lo observa directamente a los ojos.- Pero, ¿si sabes que los pensamientos y deseos de tu parte animal, son iguales o parecidos a los tuyos propios?- Sonríe.- No se preocupen, soy exclusivamente solo para ustedes.

Jonathan Joestar | OmegaverseDonde viven las historias. Descúbrelo ahora