"𝑾𝒉𝒆𝒏 𝒕𝒘𝒐 𝒅𝒆𝒔𝒕𝒊𝒏𝒆𝒅 𝒔𝒐𝒖𝒍𝒔 𝒎𝒆𝒆𝒕, 𝒍𝒐𝒗𝒆 𝒊𝒔 𝒇𝒆𝒍𝒕 𝒐𝒏 𝒕𝒉𝒆 𝒂𝒊𝒓."
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One-shots en los que se evidencia una relación Conway × Volkov porque, hay muy pocas historias para este ship tan hermoso.
En fin, Conway y Gustabo follando en la sala de interrogatorios mientras volkov mira desde el otro lado por qué Gustabo le hizo ir para demostrarle quien tenía a Conway. https://t.co/m5qAMCZH7f
[Esta idea la he sacado de un tweet perteneciente a @carolconss que originalmente era intenabo pero, decidí adaptarla al Volkway porque osiosi.]
Trigger Warnings ⚠️
-Al inicio se menciona al intenabo. -Palabras malsonantes y vulgares. -NSFW.
Aclaro que ninguna de las palabras que están en este capítulo buscan ofender al lector, es por ello que pongo la advertencia antes de iniciar con la narración.
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-Joder... Muñeca, no me pongas el puto culo en la cara que me dan ganas de follarte aquí mismo, en el puto despacho.- Conway era alguien adicto al fuego o no, más bien él era el jodido fuego, la llama viva hecha realidad y por eso mismo, le encantaba quemarse más de lo que ya lo solía estar. Amaba las provocaciones, amaba los desquites y las humillaciones hacia las demás personas pero aún más importante: Adoraba jugar con los demás. Y hasta ahora él era el único que jugaba pero, descubrió a un ser llamado Gustabo García, que seguía cada uno de sus jugueteos, brindándole más entretenimiento del que solía tener en sus días diarios.
Lastimosamente, a veces en esas jugarretas se veían agregadas personas externas, como en este mismo instante Volkov se encontraba en el sofá del despacho que ya conocía con cada parte de su memoria. Juraría haber estado en el tantas veces que ya se sabía cada pequeño detalle, la desviación que tenía el barco en el escritorio, la manera en la que el superintendente organizaba las cosas. Viktor sabía todo de Jack Conway pero, Jack Conway no sabía ni un cinco por ciento de todo lo que se escondía detrás de esa fachada fría e indiferente más sin embargo, siempre leal.
-¿Quién le dice a usted que no quiero que me folle? ¿Hmhm?- El rubio alza su ceja, insinuante. Acercándose a pasos lentos hacia el otro lado del escritorio que los divide a ambos, el soviético sintiéndose tan ajeno a la situación que opta por desviar su mirada a otro lado. Jack nota esto de reojo y sonríe, Volkov no le parece más que una mierda sumisa que puede ser tratado como a él se le dé la puta gana y el ruso jamás rechistará algo porque, Viktor no es más que una puta obsesionada con él, tal cual como lo decía así mismo lo pensaba. Su comisario parecía una prostituta enamorada de su cliente, persiguiendolo a todos los lados y arrastrándose solo para conseguir un poco de atención. Eso enorgullece a su ego, haciendo que sus pulmones se llenen de aire por la excitación que siente al tener en su poder a ese hombre de dos metros comiendo de la palma de su mano y aún más por tener al rubio chupándole la polla en estos momentos.
-¿No puedes hacer nada más que esto, Gustabin? Para que me hicieras esta mierda me hacía una gayola yo solo. Madre mía, que puta basura.- Sin dar previo aviso toma sus cabellos con fuerza, sin sacar su polla de los labios cerezos del ojiazul, sintiendo como sus caderas involuntariamente... Bueno ¿A quién iba a engañar? Muy voluntariamente se movían hasta chocar con la gargantilla del menor, sabiendo en qué punto podía parar con las estocadas para evitar posibles arcadas. Gustabo sentía como cada vez los cojones de Jack se hinchaban y parecían crecer, su nariz apenas rozaba su abdomen en pocas ocasiones, no quería atragantarse hasta no poder más. Su vista se alzó hacia el superintendente, que lo tenía agarrado con firmeza pero, soltó su agarre un poco para que ambos juntaran sus miradas y pronto recibió una fuerte bofetada por parte de Conway, que estampoco contra la tersa piel de su rostro. -Las putas no miran a sus dueños, solamente los complacen. Limitate a comportarte como lo que eres.- Le decía el de ojos marrones mientras embestía su boca una y otra vez, conociendo esa calidez que su abdomen bajo empezaba a presentar importándole muy poco lo que pensara el otro, se corrió en su boca sin tener en cuenta la opinión del otro, derramándose justo en el borde de su boca, donde los chorros salieron disparados con leve presión sobre esa hermosa boquita que se abría para él, jugando con su semen, haciendo que este burbujeara en su garganta y finalmente tragandolo todo, sin derramar ni una sola gota.