Realmente no tenía más idea de qué hacer. Como si la inspiración que Vita me brindó se hubiese acabado, ya no sabía cuál sería la siguiente parte de mi plan; por otro lado, ya estaba atardeciendo y no tenía idea de qué pasaría conmigo, después de todo, era una forastera de otro lugar, no tenía un propósito real como el de Jieun para que me tuvieran consideración, tampoco tenía familia aquí, ni siquiera era una santa reconocida por el templo para que ellos me resguardaran, sinceramente, me sentía apátrida.
El vacío del momento comenzó a dar cabida a todas las dudas y emociones que había dejado pospuestas desde que llegué.
"¡Realmente, aún después de todo, esto seguía pareciéndome un sueño!."
Tenía tantas cosas en las que pensar aún, muchas cosas que asimilar, cientos de interrogantes en mi cabeza dando vueltas: "¿realmente estoy en Castina?, ¿Castina existe de verdad?, ¿las personas que he conocido el día de hoy, en verdad son los personajes de la historia que leí?, ¿entonces si Castina es real, estoy en la Tierra en otra época, o en otra línea de tiempo, o en un mundo paralelo?...entonces, realmente estoy muerta en mi mundo pero aquí estoy viva... ¿estará pasando el tiempo en mi mundo tal como pasa aquí?, ¿en verdad hablé con dios?, ¿dios me odiará por lo que le hice a uno de sus hijos?....". Tantas preguntas que parecían tonterías pero que ahora se volvían una realidad para mí, me sentía como una loca. Pensándolo bien, pese a que a simple vista a cualquier persona le hubiera encantado estar en el mundo ficticio de alguna historia que le gustase, yo no me estaba sintiendo muy feliz, y eso que no llevaba mucho tiempo aquí....¿sería porque estaba en una historia que no me gustaba mucho?, pero algo me decía que ni aunque fuese la historia que más amara me gustaría vivir allí...era fácil soñar a enfrentar una realidad distinta...
El cielo anaranjado, característico del atardecer previo al ocaso, se estaba dejando caer.
El palacio estaba vacío, sólo rondaban algunos guardias, incluso los caballeros que estaban entrenando se marcharon a sus moradas, en tanto yo seguí por los alrededores y me quedé en un asiento de una parte de los jardines interiores del palacio. Se sentía tan solitario... obviamente habían personas, seres humanos como yo también, pero aún así un gran sentimiento de vacío asoló mi corazón... ahí me fui dando cuenta aún más de la gravedad del asunto, esto no parecía el pase a una divertida aventura en un isekai...
Un viejo sentimiento se alumbró en mi mente, esta escena se sentía como las veces que mamá olvidaba ir por mí a la escuela, allí también me quedaba viendo cómo todos se iban marchando, quedando sólo los funcionarios principales de la escuela, hasta que todo se iba haciendo más silencioso y la tarde estaba llegando al ocaso, hasta esa altura ya me encontraba llorando por un rincón de la escuela... triste, abandonada y con el temor de que no vinieran por mí, hasta que ella aparecía en la puerta principal de la escuela y todo el temor o tristeza y llanto se disipaba, corría hacía ella para ir a casa y olvidar el mal momento.... pero...ahora era diferente, miles de veces más diferente, puesto que por más que mirara la entrada principal del palacio o los alrededores...no había nadie que viniera por mí, ¡realmente no tenía a nadie!, era ridículo porque habían seres humanos aquí, pero la sensación de soledad era tan fuerte, que se sentía como si fuera el último humano en la tierra. De pronto, sin poder evitarlo, mis ojos comenzaron a nublarse y unas lágrimas recorrieron el contorno de mis mejillas hasta llegar a mis manos... me sentía como una niña olvidada en la escuela, era una tontería pero ¡sólo quería estar en casa!. Me veía como una niña haciendo berrinches, pero no podía evitarlo, en estos momentos me olvidé de todo, dónde estaba, lo que había pasado, quiénes estaban a mi alrededor... sólo pensaba en mi familia y en la desgarradora idea de que jamás podría volver a verlos. Las personas que, por más difícil que me fuese alguna situación, con sólo verlos me sentiría reconfortada, mi estancia en este mundo sería más fácil si al menos alguno de ellos estuviera conmigo, aquí, a mi lado para poder abrazarlo...pero realmente no tenía a nadie. La soledad era aterradora y a la vez desgarradora...
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Reencarné en la historia que odio (Fanfic Emperatriz Abandonada)
FanfictionMi vida era completamente pacífica. Una adolescente de 17 años con sueños y proyecciones típicas de esa edad. En mi tiempo de ocio solía leer historias de amor, hasta que un día me llegó la recomendación de lo que parecía ser una prometedora histori...
