En mi vida normal, muchas veces leí novelas donde la protagonista reencarnaba en otro mundo. Para mí era suficiente sumergirme en dicha trama, pero al acabar la historia no añoraba ni deseaba tal vida, todo quedaba en la ficción. Pero como si fuese una historia dentro de otra historia, ahora reencarnada en el mundo de la emperatriz abandonada, he sido nombrada princesa. Mas que cualquier emoción que podría sentir por estar viviendo una especie de cuento de hadas, sólo pienso en lo confuso que se ha tornado cada vez más los hechos.
En este punto de mi deber, ¿de qué me sirve ser una princesa?. Realmente no es algo por lo que haya luchado, al menos si me ha de suponer alguna ayuda, pueda servir, pero ser princesa o no, no cambiará el hecho de que sólo estoy aquí enmendando un error que cometí en mi vida pasada.
¡Bullicio!
"Pe-pero majestad. ¿Cómo es que ha decido hacerla parte de la familia imperial?"
"¡Es tan sólo una plebeya!. Que venga en nombre de nuestro dios Vita... ¡No significa nada!."
"Así es. No es como Lady Jieun que al menos está prescrita en la profecía. Esta plebeya no tiene mayor importancia para nuestra sociedad"
"De seguro ha estado manipulando a la familia imperial para conseguir algún beneficio."
Los nobles de la facción pro emperador no callaron sus alegatos. De hecho ninguno de ellos se veía conforme con la decisión del emperador. Entre sus murmullos algunos me acusaban de manipulación y de estar confabulando con la noble facción, de seguro desde hace mucho me tenían entre ceja y ceja puesto que saqué a Aristia de la familia imperial.
Por otro lado, los nobles comandados por el Duque Jenna se mostraban sorprendidos, el mismo duque no pudo camuflar su asombro ante la repentina idea.
Mis ojos estaban abiertos a su punto máximo, no podía creer lo que había dicho. Ahora, de forma legal me convertiría en la... ¡Hermana de Ruvellis!. ¡Pero, por qué!.
Sin duda alguna, esto era una completa locura. ¿A caso es un plan de Vita para que le tome afecto real al príncipe?. De ser así, esta es la peor terapia que podría haber tenido.
El joven de cabellos azules, sentado junto al emperador no mostraba inquietud alguna, mantenía sus ojos cerrados esperando a que el escándalo acabara; al verlo tan sereno me daba la impresión de que él ya sabía de antemano la decisión de su padre. De ser así, ¿qué habrá pasado por su mente?.
El duque Verita, presente a un lado del podio, cerró sus ojos en señal de aprobación tras la noticia, como si también estuviese de acuerdo con la determinación del emperador. En tanto su majestad sonreía lleno de confianza, como si disfrutase de la función.
La escena parecía un teatro, todo un alboroto y mi cabeza simplemente era el baúl del caos.
Después de un rato, ya todos informados, el emperador dio por finalizada la reunión y despidió a todos los asistentes. Poco a poco el salón fue quedando vacío, cada uno regresó a sus respectivas ocupaciones, pero ningún rostro de la facción pro emperador estaba tranquilo, es más, de su parte sólo recibí miradas llenas de juicios y desconfianzas, como si se tratase de algún traidor o posible peligro al imperio; sólo fui bien atendida por algunos nobles de la facción contraria, quienes como siempre, velando por futuros intereses, me recibieron de buena manera, elogiándome por ahora ser la princesa del imperio.
"Si, el emperador ha determinado adoptarla como su hija, significa que en esta joven hay muchas cualidades y virtudes que serán un aporte a nuestro imperio en el futuro. Por lo que no queda más que recibirla en nuestra sociedad y brindarle nuestro apoyo para que pueda sentirse cómoda en su nuevo hogar. Es todo un honor nombrarla, Lady Lilian Shana Castina" -Habló brevemente el duque de ojos violeta, con cierto grado de autoridad, encomiando a sus compañeros para que fuesen más afables conmigo de ahora en adelante.
Quizás sería mi completa ingenuidad, pero de seguro aquél hombre había sido engañado por mi apariencia, creyendo que simplemente con endulzar mi oído y mostrarse confiable ya me tendría de su lado, tal como sucedió con Jieun en algún momento o quizás aún podía suceder. De todas formas, para la facción pro emperador yo simplemente estaba del lado del Duque Jenna, así que por el bien de mis planes futuros, no valía la pena intentar corregirlos de sus apreciaciones, después de todo, no era política lo que me traía aquí, sino evitar la devastación de este imperio a manos del malvado duque.
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Reencarné en la historia que odio (Fanfic Emperatriz Abandonada)
FanfictionMi vida era completamente pacífica. Una adolescente de 17 años con sueños y proyecciones típicas de esa edad. En mi tiempo de ocio solía leer historias de amor, hasta que un día me llegó la recomendación de lo que parecía ser una prometedora histori...
