Esta semana era un caos para quienes estábamos inmiscuidos en los asuntos de la celebración del aniversario, y digo para mí, porque tanto el emperador, como el príncipe o demás nobles, seguían ocupados en sus deberes políticos; en cambio aquí estaba su comodín para llenar el lugar que nadie quería.
Todos estos días tuve que encargarme de recolectar los suvenir que Aristia solicitó para los invitados que asistirían de otros reinos, los ornamentos para decorar el salón principal, conversar con la servidumbre y sus roles que ocuparían cada día, atender las quejas que algunos tenían, mediar entre las discrepancias de otros... porque a pesar de que no tomaba mucho en cuenta a las personas de "relleno" eran seres humanos con sentimientos también y debía ser considerada con sus inquietudes...
Hoy finalmente comenzaron a llegar los invitados de otros reinos a instalarse en el palacio para visitas; que solía considerarlo como el "hotel" de la familia real.
Según el plan a seguir, debíamos conseguir que se sintieran bien acogidos por parte del emperador. Sin embargo, ningún miembro de la familia real se molestaría en recibirlos personalmente ya que no tenían tiempo para nimiedades...para esto estaba su comodín, por lo que desde temprano me reuní con la servidumbre a modo de directora, aguardando en la entrada como si de recibir a un escuadrón victorioso de soldados se tratase. Eitan y Carsein estaban a mi lado para cuidarme de cualquier incidente.
"Pensé que esto se me haría más fácil pero sigo nerviosa."
"Tranquila Lilian, a usted se le da muy bien las cordialidades, a su lado siempre uno se siente cómodo, no tema por esto."
"Eitan, tus comentarios empeoran mi ánimo..." -alegué, a lo que el joven caballero suspiró frustrado.
"Has convivido mucho tiempo con Aristia, de seguro algo debes de haber aprendido de ella. Como en mi caso, no hablamos demasiado, pero con las veces que hemos tratado, siento que mis modales han mejorado..." -comentó con un tono de orgullo el joven prodigio, a lo que le correspondí con una sonrisa hueca.
"Je je je...imagino que sí..."
Los primeros carruajes se divisaban en el horizonte, si bien la forma de las cabinas denotaban que no pertenecían a esta nación, no podría diferenciar de qué reino era cual, pero se veían a simple vista demasiado ostentosos aún para viajar largos kilómetros.
"Es un placer queridos invitados darles la bienvenida de parte de la familia imperial. Se les desea una grata estancia en nuestra capital."
Mis palabras eran breves y cordiales, nada muy específico, solo un mensaje neutro, tampoco me presenté y tampoco nadie de los invitados le dio importancia a mi persona, siguieron de largo luego de corresponder genéricamente mis saludos, también cargaban consigo regalos que de seguro eran dedicados a la familia imperial.
Entre los invitados vi muchas mujeres jóvenes y hermosas, ¿acaso serían princesas o nobles importantes de sus países?, ¿a caso algún rey intentaría convencer al emperador de que tomen a una reina entre las naciones aliadas?; de todos modos, en ninguna de las últimas reuniones oí que mencionaran esa posibilidad, pero debía estar atenta a cualquier cosa de todos modos.
Por lo que alcancé a contabilizar, llegaron alrededor de treinta personas, porque no solo venían los invitados, sino que también contaban con su guardia personal. Aún así, por protocolo real el palacio disponía su personal al servicio de los invitados, ya que cualquier incidente sería un buen motivo para que se genere un conflicto entre naciones... -Ni siquiera en una época festiva como esta podían dejar de pensar en oportunidades de sabotear al emperador... qué gente más conflictiva. Por ello mismo, Aristia me recalcó en varias ocasiones que debía tener buen temple, aún para soportar gente desagradable.
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Reencarné en la historia que odio (Fanfic Emperatriz Abandonada)
FanfictionMi vida era completamente pacífica. Una adolescente de 17 años con sueños y proyecciones típicas de esa edad. En mi tiempo de ocio solía leer historias de amor, hasta que un día me llegó la recomendación de lo que parecía ser una prometedora histori...
