23. Salvando

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Me dedicaba a ver las estrellas mientras mi espalda se recargaba en la pared, mis piernas estaban cubiertas por una manta y podía ver mi aliento salir de mi boca cada vez que respiraba, gracias al clima frío que había en la noche; todos se habían dormido poco después de que comiéramos algo que preparo Elizabeth, yo también intente dormir, pero no podía evitar pensar en aquello que había dicho la castaña horas antes frente a la fogata.

Morir... No era algo en lo que pensará desde que me despedí de mamá en medio de aquel pueblo, tal vez hace años o meses el que me dijeran que mi muerte estaba cerca, no me habría importado, quizás hasta hubiera celebrado por irme de este mundo, pero ahora, algo me hacía sentir cierto miedo a aquel destino, no podía evitar pensar en que pasaría si Frank se enterará que mori después de irme, quizás se enojaría y diría algo como "te lo dije" pues siempre me dijo que no debía irme, hasta que se dio cuenta que no cambiaría de idea fue cuando me apoyo.

Me preguntaba si a Luzu y Lana les dolería mi muerte, si sus hijos se pondrían tristes, las personas del pueblo con las que convivi o aquel señor que me acerco a este lugar, ¿Alguien lloraría mi muerte? Es lo que me preguntaba, pues estaba solo y sin embargo el haber conocido a todas esas personas me hacía feliz, de alguna forma, quería volver a verlos a todos de nuevo, mi vida había cambiado tanto desde que salí de ese pueblo que solo me deprimia, quería volver y escuchar las voces de todas aquellas personas de nuevo, hasta me gustaría volver a esta cabaña y ver cómo ha crecido la criatura que Elizabeth carga en su vientre, después de años de existencia ahora más que nunca, quería vivir, quería crecer y aprender más de mi don.

En ese momento el aullido de un lobo se escuchó a lo lejos y entonces recordé a Samuel, aquel chico que hace semanas conocí de casualidad, azares del destino juntaron nuestros caminos y habíamos vivido tantas cosas juntos, habíamos viajado y ayudado a muchas personas, era una persona tan linda y a la vez tan agresiva al momento de mostrar su quimera, si, me había lastimado, pero quiero pensar que era inevitable, ¿Será por eso que no me hablaba? Tal vez se sentía mal por lo que había hecho, aunque él me abandono aquí, se fue mal herido, ¿Estará bien? Y de estarlo, ¿Nos volveremos a ver? Si es que volviéramos a vernos y yo muriera por este defecto en mi ser, ¿Samuel lloraría mi muerte?

- ¿No podías dormir? — escuché que una voz baja me hablaba, la luz de la luna iluminó a la persona que salía de la casa y vi de quién se trataba

- La verdad no, ¿Sucede algo Mark? — pregunte mientras esté bajaba por los escalones de madera para llegar al pasto

- Nada extraño, las quimeras solemos tener horarios de sueño cortos por las noches, no podemos confiarnos en dormir como si no hubiera peligros por ahí — dijo con un tono de voz más normal, el silencio de la noche ayudaba a qué lo escuchara perfectamente

- Tienes razón, Samuel me llego a despertar algunas veces por las noches por accidente — dije mientras veía a Mark concentrado de alguna forma en el bosque oscuro.

Después de eso hubo un silencio extraño, había un ruido proveniente del joven de cabello largo, parecía estar gruñendo como un animal y confundido me levanté pues no entendía lo que sucedía, hasta que entre la oscuridad del bosque vi unos ojos brillantes amarillos quienes veían directamente al joven, este no dejaba de gruñir, un rugido extraño se escuchó a los pocos segundos y aquellos ojos desaparecieron

- ¿Era un animal? — pregunte mientras el castaño regresaba a la cabaña

- Si, un puma, suele haber muchos cuando una mujer está preñada — me dijo mientras se sentaba en el lugar donde anteriormente yo me encontraba sentado — aunque lo entiendo, las mujeres cambian de aroma cuando esperan a sus crías y es un aroma de alguna forma atrayente — me explico mientras me sentaba a su lado y de nuevo me cubrí con la manta

- ¿Atrayente en qué forma? — pregunte mientras me dedicaba a ver el cielo negro

- En qué quieres devorarla — dijo sin más y no pude evitar ponerme tenso al escucharlo

- Entonces ¿te quieres comer a Elizabeth? — dije un poco nervioso y sentía que mi estómago se revolvia

- No, si, abre mi apetito cada vez que estoy cerca, pero yo no como humanos, he podido formar ese límite, en cambio... tu quimera está perdida — rápidamente voltee a verlo y note que cerraba sus ojos de forma pacífica

- ¿De que hablas? Samuel no come humanos — dije mientras sonreía nervioso y tenso por sus palabras, era imposible — ya me hubiera comido, ¿No crees? —

- No lo entiendes, las quimeras funcionamos de una forma extraña, cuando les damos nuestra vida a un ser, ese ser es el único que importa en el mundo, es como... Algo prohibido, es como si todo lo demás no importara, aunque las quimeras comamos carne humana, a nuestro Ribbeld nunca lo comeríamos o lastimariamos — todas sus palabras me hacían pensar en tantas cosas

- ¿Y por qué piensas que Samuel ha comido humanos? — pregunte algo desanimado

- Su aroma lo delata, las quimeras caníbales empiezan a tomar un olor muy intenso, es difícil describirlo, pero es un olor desagradable para los de nuestra especie y por eso lo ataque en un principio, pensé que quería comerse a Fargan y a Elizabeth — explico mientras nuestras miradas se cruzaban por unos segundos — ¿nunca ha comido frente a ti? —

- Pues hace días estábamos en un pueblo, comía con nosotros en la mesa, comida normal — dije mientras recordaba aquellas tardes de comida con la familia de Luzu

- ¿Los han atacado alguna vez? Al final eres un curandero, eres un imán de problemas — aquello de alguna forma me hizo sentir culpable, pero tenía razón

- Pues si, algunas veces tuvimos que enfrentarnos a personas que querían dañarnos —

- ¿Y que hacían con sus cuerpos? — me preguntó el castaño curioso y entonces empecé a recordar, los restos de aquellos que Samuel atacaba, ahora que lo reflexionaba ningún cuerpo estaba completo, a todos les faltaba algo

- No hacíamos nada, simplemente nos íbamos — entonces recordé a aquellos que habían atacado al pueblo, sus cuerpos... Nunca los vi, Luzu tampoco mencionó nada sobre estos, entonces mi piel se erizo con fuerza al llegar a esa conclusión que temia — tal vez...si come personas — susurré aterrado mientras sentía un fuerte dolor en el estómago, nunca había prestado tanta atención a ese tipo de cosas y ahora que lo pensaba, quería vomitar y mi corazón empezaba a latir con fuerza

- Nunca había visto un bestial tan inestable y con un Ribbeld, algo debió pasar en su vida para que sea así — dijo un poco confundido el castaño claro mientras veía la luna en lo alto

- Me contó que tuvo un tipo de maldición, por años no pudo regresar a su forma humana, hasta se le dificultó caminar en dos piernas por unos días después de volver a ser humano — le explique al recordar los primeros días con Samuel, caminaba extraño y me daba gracia verlo así

- Eso explica muchas cosas, el que fuera quimera tanto tiempo poco a poco lo hizo perder su cordura humana, pero lo defiendes mucho así que su conexión influye de forma recíproca — dijo pensativo mientras yo lo veía, no entendía para nada de lo que hablaba — son muchas cosas que explicar, pero te diré que tal vez se encontraron antes de que fuera demasiado tarde —

- ¿De que hablas? — pregunte aún más confundido.

- Hablo de que tú existencia, está salvando a Samuel en muchos aspectos, tal vez pueda volver a ser alguien normal después de un año a tu lado — me explico y entonces solo pude aterrarme al pensar en algo en específico tras sus palabras

- Y entonces si yo muero por mi situación, ¿Que pasará con Samuel? — pregunte mientras mi corazón latía con fuerza temeroso de la respuesta y entonces observé cada gesto de Mark, su rostro se torno a un tipo de dolor, desagrado, tristeza.

- Él morirá contigo...

The Monster (Wigetta)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora