Adaptación

217 12 1
                                    

Despierto y reviso el reloj, son las 6:00 am demasiado temprano para mi gusto, pero no hubiera despertado de no ser por la "tos" proveniente del maldito engendró que está recargado en el marco de mi puerta

—Te dije que no quería volver a verte en mi habitación—digo incorporándome quedando sentada en la cama, observándolo atenta a sus movimientos

Tiene una sudadera negra y un short deportivo de este mismo color, mientras que va descalzo

—Primero me vale mierda lo que digas, segundo siquiera he puesto un pie dentro, estoy en el borde de donde empieza tu habitación maldita, pesada y tercero te vez muy chistosa cada que te despiertas tu cabello parece un nido de aves

Le dedico mi más encantadora mirada lanza dagas antes de sacarle la lengua provocando que el levante una de sus negras cejas

—¿Porqué mierda me estás despertando un domingo a las seis de la mañana?

—Tengo hambre

Lo miro por unos instantes cómo creyendo que no escuche bien, pero oh sorpresa, si lo hice

—Maldito inútil, el refrigerador está lleno literalmente de comida o si no prepárate algo, pero ¡déjame dormir!—le grito tapándome hasta la cabeza con la cobija

Pasan unos segundos en silencio así que llego a la conclusión de que ya se fue, pero sin esperarlo me quita toda la cobija dejándome hecha un ovillo en la cama

Siento mis mejillas encender cuando sus ojos me escanean con curiosidad y perversidad, pues lo único que tengo como "pijama" es una camisa larga que llega a mis muslos junto con una mini licra

Esta de pie frente a la cama con la cobija en sus manos, me observa por unos segundos y...

—No, no, no, no—repito una y otra vez cuando lo veo subirse a la cama y acercarse a mi como lo haría un vil depredador

Me ignora completamente y se arroja sobre mi terminando con sus piernas a ambos lados de mi cintura y tomándome de ambas muñecas con una sola mano por encima de mi cabeza

—Ahhhhhh ¡rayos! siempre me haces lo mismo ¡quítate de una maldita vez sucio engendro!—le digo mientras me remuevo bajo su agarre, claramente sin lograr soltarme

—Mira Day enserio tengo hambre y si no quieres darme de comer comida—le echa una mirada a mi cuerpo que está debajo de él— tendrás que darme otra cosa para satisfacerme— su mirada choca con la mía y esta es oscura con su pupila muy dilatada

Siento un bulto por encima de mi vientre cuando pega nuestros cuerpos y decido rendirme

—Bien, bien, bien tú ganas esta vez Naru pero sueltamee, te daré lo que quieras de desayunar pero ¡por Dios suéltame ya!—la vergüenza me hace entrar en desesperación

Él suelta una musical carcajada triunfal y me suelta haciéndose a un lado

—Por cierto, ¿acabas de llamarme "Naru"?—me pregunta sentado en el otro extremo de la cama mirándome extraño

—¿No puedo? Nagaru es bastante largo

—uhmmm está bien supongo, solo si me dejas llamarte Daya — asiento y se levanta caminando hacia la puerta—date prisa porque si tengo que venir por ti ni tus gritos de perra loca avergonzada podrán detenerme—y tras esta amenaza desaparece tras la puerta

Hijo de puta

Me levanto rápido y voy directo a la cocina, mientras que él ya me espera sentado en la barra

—¿Qué mierda te preparo para que dejes de joder?

—Sabes, tienes una boca enserio muy sucia

—Observa como me vale mierda, rápido dime que vas a querer para que pueda largarme a dormir rápido

Atados [+18]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora