**Primer libro de la bilogía "Ellos" **
🥇 GANADORA DEL PRIMER PUESTO EN LA CATEGORIA JUVENIL DEL CONCURSO DAHER.
[BORRADOR]
...
Solo tenía dos amores, un chico y las nubes.
Solo dos cosa quería, su amor y las nubes.
y al final solo se quedó, sin na...
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—Quítate los zapatos —murmuro a mi lado, con la cabeza agachada, apenas y lo miré cuando dijo eso.
Torpemente retire los zapatos de mis pies, y los deje ordenadamente a un lado de la puerta, que aún seguía abierta. Me adentré a la habitación, las plantas de mis pies podían sentir la suavidad en mi andar, a cada paso que daba, se sentía gran calidez, suavidad, como si, literalmente, estuviera caminado sobre las nubes.
—¿Cómo...? —Trate de preguntar, pero mi cabeza no terminaba de formar una oración coherente, mi mente aún no procesaba lo que pasaba, era tan increíble lo que veía, era como un sueño hecho realidad.
—Lamentablemente no pude bajarte ni una nube del cielo, pero intenté hacer algo que se le pareciera —también se quitó los zapatos y se paró a mi lado en medio de toda la habitación—. He dejado a los supermercados con escasez de algodón —soltó una risilla antes de volver a ponerse serio y quedarse en silencio.
La habitación estaba llena de algodón que simulaban ser nubes, era muchísimo algodón, suavecito y mullido, la cantidad era tanta que sobrepasaba mis talones.
—Ven, siéntate conmigo —dijo tomándome de la mano y ayudándome a sentarme en medio de la habitación con las nubes a mi alrededor, extendí una de mis manos y toque suavemente el algodón, era lo más pareció a la sensación que imagen que sentiría al tocar una nube.
—Me trajiste las nubes — murmuré aún anonadada con lo que veía.
—Y lo volvería hacer con tal de ver siempre esa sonrisa que tienes en el rostro ahora mismo.
—Es... —intente describirlo.
—Increíble, único, y hermoso—respondió Spencer por mí.
—Así son las nubes para mí —asentí dándole la razón
—Así eres tú para mí, Tatiana — admitió con una sonrisa de oreja a oreja, clavando sus ojos en los míos.
Spencer en definitiva sabia como hacerme olvidar hasta mi nombre con solo unas cuantas palabras, nos quedamos mirándonos por no sé cuánto tiempo, mi cuerpo temblaba de nervios, pero a la vez sentía emoción, todo era muy bonito y especial.
Pero eso no quitaba que seguía algo molesta con él, aunque justo en este instante, eso poco importaba.
—Hola, Mi nombre es Spencer Rochht, tengo quince años, cumplo dieciséis en dos meses, específicamente el 13 de agosto, uno de mis hobbies favoritos es tocar la guitarra, creo que es el único hobby que tengo, aunque por mucho tiempo tuve que dejarlo por falta de motivación.
—¿Tienes quince?, ¿Vas a cumplir dieciséis?, supuse que tenías catorce como yo, ¿Tocas la guitarra?, En serio no te conocía nada.
—Sí, repetí un año, y la guitarra la he dejado ya hace un tiempo, ahora has silencio que te voy a contar toda mi vida, shhh —presiono uno de sus dedos, en mis labios, y sentí un pequeño cosquilleo cuando hizo eso, me guiño un ojo al ver mi reacción y empezó a hablar otra vez—. Viví casi toda mi vida en un pueblo sureño que está a unos 70 km de aquí.