—Melissa, esa hora de comer —
—Ya voy tía Elaine — 10 años pasaban más rápido de lo que uno podría imaginarse, una bebe que les habían entregado para proteger de un hechizo y que ahora y a casi se acercaba el momento decisivo, 10 años tenía la pequeña princesa quien solo quería conocer y jugar. La pequeña dejo de lado el pequeño cuaderno y lápiz que envía en su mano admirando la faceta de ciego rubio que solo había visto una vez, esa marca en sus ojos, esa expresión serena, melissa suspiro cambiando la pagina. También había dibujado a una mujer, una mujer que tenía un brillo de tristeza en sus ojos y que siempre tenía una expresión de estar sufriendo eternamente. Por último tenía a un pequeño pájaro parlante que iba a visitarla seguido, un cuervo negro que supuestamente venía de el misterioso Páramo por su capacidad de hablar
—Psss Meli...— la pequeña se dio la vuelta de inmediato divisando a el pájaro que había estado admirando en papel y lápiz. Una sonrisa iluminada atravesó la cara de la pequeña niña con cabellos rojos largos y posó sus ojos ónix en el cuervo
—¡Wandle! Ahora no puedo salir, debo comer o mis tíos no me dejarán salir — La niña no pudo evitar imaginar un puchero en el tierno pájaro pues este parecía haberlo hecho, wandle soltó un graznido y se dio media vuelta agitando sus alas para no dejarlas tensas todo el rato
—Bien bien, te espero afuera —
—¡Si!— exclamó feliz la pequeña de 10 años mientras empezaba a ponerse los zapatos para poder salir hacia la plata baja. Wandle soltó un graznido que melissa interpreto como suspiro y lo observo atenta—¿Que sucede pájaro?— le pregunto con inocencia, wandle negó con al cabeza triste y desesperanzado, se había encariñado con esa niña y saber que sería arrebatada le daba pesar
—No es nada, me traes uno de las panes de helbram — le gritó antes de bajar de la ventana solo para reposar en las mesas de el jardín. Se quedó unos cuantos minutos ahí mientras miraba hacia el bosque intentando ignorar la mirada azul que lo observaba, se rasgó su ala con el pico y cuando además se sacudió por el aburrimiento que tenía. Alguien golpeado la mesa con fuerza asustandolo
—¡Raaaaa!—
—¡Heak! ¡No me mates, no me mates!— grazno el asustado cuervo mientras temblaba. Cual fue su sorpresa al ver que era nada más y nada menos que la pequeña princesa pelirroja quien se reía con diversión de haber asustado a su amuguito. Wandle simplemente voló hasta su cabeza y la picó con su pico con poca fuerza, que le doliera pero que no la lastimara
—¡Auch!—
—¡Me la debías!— salió volando de una forma ur provocó en la niña un extraño sentimiento de nostalgia, ¿por qué el simple hecho de ver a algo volar le daba aquella sensación? Dejo de pensar en eso mejor empezó a perseguir a su amigo peludo de color negro por todo el bosque. El viento sacudía su cabello a sus lados a dole una gran libertad. Estaba creciendo lejos de aquel lujoso castillo que ya no recordaba y por supuesto que había sido mucho mejor, de otra forma la princesa habría sido soberbia y despiadada igual que el rey— A que no me atrapas —
—Ya verás pequeño pájaro — y sin pensarlo mucho simplemente se lanzó intentando tomarlo, le roso las plumas, alcanzó a acariciar un picoso esas alas suaves y luego cayó a el suelo envuelta en una bola de risas y más risas, los pétalos de las flores le caían en la cara, tomo algunas tirándolas al aire simulando que era nieve sin ver los ojos azules que la observaban desde lejos y así al igual que un dulce capullo rosado, las flores maduraron y melissa también
*
La pelirroja deambulaba por el bosque llena de curiosidad, en ningún momento había dejado de sentirse curiosa por el mundo que la rodeaba, animales salvajes que con ella se comportaban como si la conocieran desde hace mucho, ojos verdes y azules que siempre la observaban y emocionaban por recuerdos de su niñez. Suspiró colocándose su capucha mirando como su aliento se volvía vapor, el gélido invierno azotaba cada parte de el reino impidiéndole ver algo más que solo un frío blanco que cubría la tierra.
ESTÁS LEYENDO
Elizabeth
FanfictionDesde pequeña fue de las más poderosas de el Páramo, un hermoso reino mágico en el que las criaturas confiaban las unas en las otras formando armonía, nunca estaba sola, siempre era perseguida por sus amigos que intentaban mantenerla quieta entre el...
