Louis estuvo pensando en su situación al menos por dos horas, o más, hasta que en algún momento, sin darse cuenta, se hundió por completo en los detalles de su situación y, sin poder evitarlo, sus párpados se cerraron y calló en la inconsciencia.
Se quedó dormido y no se percató siquiera de ello.
Estaba muy cansado, honestamente.
Y sí, quizá pasó más de una semana encerrado en su habitación, acostado sobre su cómoda cama y haciendo absolutamente nada. Pero eso no quitaba el hecho de que el debate mental y los malos pensamientos que se acumulaban en su cabeza, le permitieran dormir plácidamente o como debería, en primer lugar.
Estaba sufriendo un terrible insomnio.
No podía hacer más nada que esperar a que el cansancio se apoderara de él y su cerebro tomara el control sobre sí y no le quedara de otra más que dormir, como había pasado recientemente. Por lo que pasó de largo hasta el día siguiente.
No era lo que tenía planeado, realmente. Louis quería salir más tarde, a la noche. Quería cenar con su madre, quería hacerle preguntas. Quería ignorar por un momento la presencia de Harry y lo que él fuera a pensar de Louis, porque, después de planteárselo por más de una semana, ya no le importaba.
Únicamente le importaba tener una plática estable con su madre después de tanto tiempo. También llegó a la conclusión de que Harry no era nadie en su vida, y a Louis no tendría por qué importarle lo que él pensara.
Le dolía el pecho; sentía la distancia entre él y su madre como nunca antes, aunque probablemente habían sido dos semanas o tres, pero para él, había sido como si hubiera pasado más tiempo.
Ahora tenía el propósito de recuperarla. A ella y a la confianza que solían tener.
Quería llegar al nivel de confianza dónde pudiera confesarle su secreto más íntimo, y ya no le importaba si Harry estaba o no. Quería hacerlo esa noche
Pero no podía culparse por estar tan cansado emocionalmente ni por reconciliar las horas de sueño que le habían faltado últimamente.
Así como tampoco podía culpar a las maravillos y suaves telas de las sábanas que lo abrazaron e insinuaron para quedarse allí, a lo que no pudo negarse ya que estaba más inconsciente que firme como para alcanzar a dudar entre qué hacer o qué no.
Ya podría hablar con Jay luego... o eso era lo que él esperaba.
Eso a excepción de haber despertado tan temprano y ya luego no poder conciliar el sueño, maldiciéndose a sí mismo, porque tenía todo el día libre y el que despertara casi a las siete de la mañana fue algo que salió extrañamente natural de su propia parte.
¡Eso normalmente no sucedía cuando se trataba de ir al instituto!
Bufó saliendo de las sábanas que lo abrazaban y las estiró hasta que quedaron bien acomodadas sobre la cama. Asintió satisfecho al terminar el trabajo y ver que le había salido tan bien.
Entonces se dispuso a acercarse a la mesa amplia de madera en una esquina, dónde reposaba su maleta, intacta. Iba a abrirla para sacar de ella algo de ropa y algunas cosas que podría utilizar durante el día, que eran casi todas de las que había acomodado allí en el día anterior, antes de salir de su hogar y permitir que su madre lo llevara a dónde se ubicaba ahora.
Todavía no se arrepentía de ello, pero era únicamente por el hecho de que había logrado dormir la noche entera sin alguna preocupación ahí, atormentándolo y llevándolo a pensar siempre en lo peor.
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Exchange Student • L.S
Fiksi Penggemar"No le hablaré, es muy grosero y no pienso perder mi dignidad".
