NICHOLAS
22 de octubre, 2018.
Tres horas antes de que Alice conociera a Nicholas; él conoce a Olivia.
—¿Y cómo era el entrenador? ¿Y los gimnasios? ¿Y los vestidores? ¿En serio son mejores que los nuestros? —curioseó James del otro lado de la línea.
—Solo tuve una reunión con el reclutador del equipo, no conocí al entrenador y rechacé el recorrido por el campus, no sé cómo son los gimnasios o vestidores. —Rodé mi maleta hasta la entrada.
—¿Y los...?
—Estuvimos juntos por varias horas y ni siquiera se preocuparon por cómo estuvo mi vuelo. ¿Por qué demonios quieren saber todo esto ahora?
—Es un tema sensible para nosotros, ¿okey? —suspiró él—. No queremos que te vayas.
—No hay nada confirmado, lo saben. No me iré.
—Aún sigue siendo posibilidad —replicó Jared—. Además, tú tenías casi dos semanas sin vernos y no preguntaste como estábamos, Nicki Tricki, eso dolió. —Incluso sin verlo, estaba seguro de que se llevó una mano a la cabeza con dramatismo tras decir eso.
—Y todo porque estaba muy ocupado siendo un acosador —se burló la otra copia.
—No estaba siendo un acosador.
—Solo se te desviaron los ojos cuando la castaña pasó por tu lado en la salida —ironizó James—. Ya háblale, idiota. ¿Desde cuándo eres un cobarde?
Resoplé. No era un cobarde, pero no terminaba de entender por qué esa chica me hacía sentir tan intimidado. Es decir, era solo una chica. Más que hermosa, sí, pero su físico no era lo que lo provocaba. Incluso se veía inofensiva e inocente. ¿Por qué habría de intimidarme?
Estaba dividido. Era como si mi mente gritara que me acercara y saciara la curiosidad que me generaba, y a la misma vez, mi instinto advirtiera: «Si te acercas más, lo vas a lamentar». Jamás me había sentido tan contrariado de hacer algo, menos con una chica. No obstante, era consciente de que ese instinto no podría detenerme de querer saciar aquel interés por mucho tiempo. Tarde o temprano, terminaría acercándome.
Metiendo la llave en la cerradura de la puerta, la abrí un poco.
—Lo haré, idiota —devolví el insulto—. Solo tengo que confirmar que la misma Alice Cooper que mencionó mi padre, es la misma chica de la universidad. —Terminé de abrir la puerta, no previniendo lo que me encontraría.
¿Eso era una niña?
De los barrotes de la escalera sobresalía la cabellera rubia de un pequeño cuerpo escondido detrás de uno de ellos.
—¿Conoces a Allie? —preguntó una suave voz infantil, sacando un poco su cabeza del barrote para verme.
Mierda.
Apenas podía verla, pero esa debía ser la niña de cinco años que también mencionó mi padre. Solo que ahora no recordaba su nombre.
—Los llamo después. —Colgué antes de que las copias respondieran algo.
Cauteloso, me adentré a la casa, dejando la maleta a un costado del recibidor. Me agaché, sin acercarme más a donde ella estaba. Era fácil percibir su desconfianza por el intento de esconderse de mí tras esos barrotes. Si me aproximaba más, tenía la impresión de que podía salir corriendo.
—¿Hola?
—¿Conoces a Allie? —repitió.
—Mi nombre es Nick, ¿tú cómo te llamas? —tanteé con presentarme. Su voz se escuchaba demasiado escéptica.
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Un giro inesperado
RomantizmLos caminos de Alice y Nicholas no estaban destinados a coincidir... o eso creía ella. Todo en ellos era distinto y no había forma en la que Alice se fijara en chicos como él, hasta que el nuevo trabajo de su padre lo cambia todo. ••• Cuando el padr...
