De mi boca no salía nada. Por su súplica, era evidente que deseaba una respuesta negativa que, en efecto, podía darle; Nicholas no era el amigo que me estaba esperando. ¿Pero qué se supone que dijera?
No, no es el amigo que me estaba esperando, solo el chico con el que vivo.
No creía que eso mejorara el ambiente hostil en el que nos encontrábamos, además de que mi prioridad en este momento no era esa, era saber de dónde rayos se conocían. La familiaridad con la que se hablaron fue inquietante.
¿Qué fue lo que sucedió entre ellos para que ahora se trataran con tanto desprecio?
—Lo que sea que intentabas con ella se acabó aquí, Campbell. Lárgate.
—Continúas siendo el mismo arrogante de mierda que recordaba. ¿Quién te crees que eres para pedir algo así y esperar a que te obedezca?
La ironía fue protagonista de la risa amarga de Nicholas.
—No estás apreciando mi amabilidad como deberías, imbécil.
—No eres más que palabras vacías, Blake. Acabo de reencontrarme con ella, ¿y crees que me apartaré porque un idiota obstinado como tú me lo está pidiendo? —El fastidio brilló en la expresión de Matthew.
Me asusté cuando Nicholas dio pasos en su dirección, divertido.
—Oh, es que ya lo entiendo... La conociste hace un años —adivinó—. Y ahora que la volviste a ver crees que es alguna estúpida señal del destino, ¿no es así? —Una sonrisa falsa le decoró el rostro—. Por favor, Campbell, te hacía más listo.
—¿Destino? ¿Sigues creyendo en los cuentos que te hacían tus padres, Blake? ¿O es que aún estás bajo los efectos de los...?
Antes de que terminara la oración, el puño de Nicholas se había estampado contra su mejilla.
Jadeé, sorprendida.
El cuerpo de Matthew cayó al suelo y Nicholas se abalanzó sobre él, propinándole otro puñetazo en el estómago. Matthew no se quedó atrás y le pegó en la mandíbula, haciéndolo sangrar.
Saliendo de mi trance, les grité que se detuvieran, pero era como si estuvieran sordos. Eso me desesperó. De no ser por la rápida aparición de Jared y James, ellos aún continuarían peleando. El primero arrastró a Nicholas hacia atrás y el otro ayudó a Matthew a levantarse.
A pesar de que el pasillo de los baños estaba alejado de las mesas con el gentío, varios curiosos se asomaron a la entrada, tratando de descubrir que acababa de pasar.
—¡Maldita sea, Nick, contrólate! ¿Dejarás que esto te afecte otra vez? —Jared intentó contenerlo, enojado.
Pero Nicholas seguía frenético, queriendo soltarse para continuar golpeando a Matthew, quien solo lo miraba con odio y los puños apretados desde su posición.
Estaba helada y el corazón me latía muy rápido, cómo si hubiera sido participe de la pelea y no una simple espectadora. Había algo que detestaba, aborrecía y rechazaba con todo mi ser: la violencia. Si dijera que lo que acababa de presenciar no cavó un hoyo de decepción en mi pecho sería mentir. Sea cual sea la razón por la que recurrieran a ella, la odiaba. Y Matthew lo sabía porque fue testigo de lo que me hizo renegar esa reacción de parte de cualquiera.
Finalmente, la mirada de Nicholas se detuvo en mí. No supe qué exactamente notó en mis ojos, pero pareció ser suficiente para dejar de forcejear y que su expresión se suavizara al mismo tiempo en que sus hombros se relajaron. Percatándose del cambio de humor en su amigo, Jared lo soltó.
Cuanto trató de acercarse a mí, yo di un paso atrás, negando con la cabeza.
—Preciosa...
—No-nos vemos en casa —lo interrumpí, dándome la vuelta.
ESTÁS LEYENDO
Un giro inesperado
RomanceLos caminos de Alice y Nicholas no estaban destinados a coincidir... o eso creía ella. Todo en ellos era distinto y no había forma en la que Alice se fijara en chicos como él, hasta que el nuevo trabajo de su padre lo cambia todo. ••• Cuando el padr...
