[XXIV]

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Cuando al otro día Seonghwa volvió a la habitación después de vestirse para la agenda del día y buscar algo para que Hongjoong comiera, se sorprendió al encontrarlo sentado en la cama, con la mirada perdida y vestido y listo como si fuera a mostrarse en público.

También le sorprendió el darse cuenta de que el nido en la esquina de la habitación había desaparecido. Las prendas que lo conformaban estaban pulcramente dobladas en la mesita, listas para ser devueltas a sus dueños.

-¿Amor?- llamó al mismo tiempo en que dejaba la bandeja con los alimentos que él mismo se había encargado de escoger en la mesa a un lado de la ventana.

Al escuchar la voz de su pareja, Hongjoong salió de su trance, girándose a ver al mayor, quien se arrodilló frente suyo y tomó sus manos con delicadeza entre las suyas propias -Seonghwa...

-¿Mmmh?

-Hoy hay una reunión con el consejo ¿verdad?- al ver al hombre asentir aún confundido, le dio un pequeño apretón a sus manos intentando aliviar el nudo que se formó en su garganta antes de responder -Quiero ir contigo.

El alfa acarició el rostro del omega con una de sus manos, sonriendo en comprensión -¿Estás seguro? Sabes que puedes tomarte el tiempo que quieras, nadie te presiona Hongjoong.

El nombrado asintió, inclinando su rostro aún más al toque de su pareja, buscando su calor y apoyo -Quiero hacerlo Seonghwa. Tengo que hacerlo.

El mayor asintió después de un momento, mirando directamente a esos ojos en los que veía aún tristeza, pero también la determinación que siempre identificaron a Hongjoong. Podía sentirse un poco más tranquilo al saber que después de sincerarse hace unas noches, el omega parecía estar regresando poco a poco del dolor en el que se había encerrado -Está bien mi vida, si es lo que quieres, sabes que te apoyo siempre ¿verdad?

Para demostrarle su punto, Seonghwa volvió a tomar las manos contrarias entre las suyas, apoyando su frente en sus extremidades unidas antes de depositar un suave beso en ellas. Le había prometido a su pareja que estaría a su lado y él pensaba cumplirlo a como diera lugar; esta vez se aseguraría de no fallar a su palabra.

Hongjoong sonrió ligeramente, sintiéndose mucho más tranquilo al sentir el amor y la devoción en cada una de las acciones de su amado; desde esos ojos negros que lo miraban con un brillo especial hasta sus palabras sinceras. Y es que él lo tenía bien claro; tenía la certeza de que Seonghwa estaría a su lado y mientras fuera así, sabía que todo estaría bien.

-Pero antes, quiero que comas algo ¿si?- el mayor se levantó de su posición, llevando consigo a Hongjoong para que se sentara en la mesa y desayunara. Después de asegurarse de que todo estaba bien, se dio la vuelta y tomó la bandeja que dejó olvidada con anterioridad.

Después de extenderle el tazón con frutas y avena al omega, se sentó a su lado para observarlo comer y que Hongjoong se sintiera a gusto. Había estado tan preocupado las últimas semanas al ver el estado del menor; había perdido peso considerablemente, después de todo se había negado a comer durante días; su piel estaba mucho más pálida de lo normal, un color casi enfermizo y las enormes ojeras bajo sus ojos solo le daban un aspecto aún más demacrado. Por suerte parecía ir recuperándose poco a poco.

Seonghwa sabía que no sería fácil, pero quería que Hongjoong fuera recuperándose lentamente. También sabía que el omega jamás volvería a ser el mismo, pero no era eso lo que esperaba. El mayor solo quería que el menor aprendiera a sobrellevar la pérdida de su hijo y que pudiera vivir con ello. No quería que olvidara, sino que lo sintiera como un recuerdo, algo para ser fuerte en el futuro.

ROYALTY | SEONGJOONGHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora