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—Jie agradezco tu presencia, de verdad, tenerte aquí me hace feliz —Seungji comentaba desde su camilla, se había despertado no hacía mucho, y en estos instantes bebía su vaso de agua con medicina matinal. Jie había ido a verla, no se habían visto en todo el fin de semana ya que la última tuvo que quedarse en casa con su hermano castigados por todo el alboroto del viernes pasado.

—No deberías decir eso, soy una mala amiga, una mala persona, tú no deberías estar aquí y ahora me gustaría imaginarnos yendo a clase juntas y hablando de cosas triviales, mientras nos reímos.

—No fue tu culpa —sonrió forzadamente Seungji, con sus labios, anteriormente rosados y finos, ahora llenos de heridas y pálidos.

—Por favor, ¿puedes dejar de mentir? No ocultes tu odio hacia mí solo porque somos amigas, admito que no toda la culpa es mía, los otros también son igual de culpables, te dejamos sola el día de tu cumpleaños... Era tu día especial y nosotros te ignoramos y lo convertimos en nuestra primera noche de fiesta, somos monstruos, arruinamos un día feliz para ti, y te pasó lo peor, si hubiera estado allí para ti jamás lo hubiese permitido, no mereces una panda de idiotas egoístas —lágrimas comenzaron a brotar de los ojos de la peli negra, que se sujetaba con una mano a la barandilla de la camilla de su amiga y con la otra acariciaba la mano de la paciente. —Prométeme que cuando te recuperes irás a buscar nuevos amigos, unos que te aporten la felicidad que nosotros... Que yo... Que yo no pude darte.

Seungji no era muy buena consolando a las personas, desde pequeña supo que su talento no residía en el consuelo, pero sí en el perdón y el cariño, ver a su amiga echando toda su pena fuera a su lado la hizo estremecer.

Recordó las numerosas veces que su madre lloraba por las noches luego de que su padre muriera por un derrame cerebral cuando su hermana un año menor tenía siete años y ella ocho, Seungji nunca hablaba de su familia, no era que no quisiese pero su corazón sufría cada vez que recordaba a su difunto padre enseñarle a andar en bicicleta o cuando después de leer dos capítulos de un libro la llevaba a tomar helado; el favorito de su padre era el de chocolate negro, para Seungji era demasiado fuerte el sabor, pero siempre pedía uno al inicio del verano, y se lo comía recordando esos buenos tiempos, mientras lágrimas bajaban por su rostro.

No solo eso le traía negativas emociones, su hermana pequeña también, su familia estaba «maldita» según la pequeña Seungji de once años mientras esperaba en una sala de juegos infantil de un hospital, su familia no tenía suerte, no tenía dinero, no tenía felicidad. E iba perdiendo miembros a medida que los años pasaban. Yeongji estaba jugando en el patio de su escuela cuando su parte abdominal comenzó a dolerle demasiado, no paraba de gritar y llorar, chillaba el típico «mamá» que todos alguna vez han dicho para llamar la atención de esta, pero su madre no estaba cerca y verdaderamente ese «mamá» quedaría grabado en la mente de Seungji para siempre, la cual en esos momentos llamaba a los profesores para que hicieran algo rápido. Resultó ser un caso de apendicitis, la operación fue costosa y desgraciadamente Yeongji no sobrevivió.

Uno de los peores recuerdos de Seungji es ver a su madre llorar y su proceso mientras caía en la más profunda depresión, la mayor no tenía fuerzas ni para tomar sus pastillas, ya no lloraba tan seguido pero esto se debía a que parecía haberse convertido en una planta de adorno de plástico. Esta planta se regaba de alcohol y aspiraba todo el oxígeno a su alrededor. Hubo un punto en el cual Seungji dejó de respirar para que su preciada planta pudiera inhalar y exhalar profundamente, pero desgraciadamente esta peligrosa dinámica terminó consumiendo todo lo que habría podido ser un feliz hogar para una feliz familia. «Si solamente hubiéramos tenido más suerte» se repetía Seungji, la pequeña de casi doce años escapaba al mundo de sus sueños, dónde podía respirar todo el aire que quisiese y donde tenía una familia alegre, que la recibía con los brazos abiertos.

Let Me Love Him - Na JaeminHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora