13

117 10 0
                                        

El timbre me hace dar un brinco. Observo a Jimin quien está impecable y me observa visiblemente nervioso. Yo le sonrío para tranquilizarlo y gracias al telefonito allí les doy el pase.

Jimin se arremanga las manos y suspira removiéndose un poco.

— Luces bien. — Le digo. — No te preocupes por eso.

— Intentaré. — Me contesta sin dejar en paz sus mangas.

La puerta finalmente es tocada. Yo me acerco y abro topándome con los tres chicos llenos de bolsas y enormes sonrisas en la cara. El primero en pasar en Jungkook, después Namjoon y al último Taehyung.

Chocamos puños y ellos observan el entorno con sorpresa. Digo, quién no. Casi todo está forrado de morado y rosa muy claro. Jimin se acerca penosamente y los tres chicos inmediatamente posan su vista en él.

— Chicos, él es chico chicle. — Presento. Jimin se torna rojito y los otros tres lo observan como si fuese un animal recién descubierto en el zoológico. — Chico chicle, los chicos.

— Mucho gusto. — Él sonríe y extiende su mano. — Jimin.

— Namjoon. — El segundo más grande es el primero en estrecharle la mano con una gran sonrisa. — Mucho gusto, Jimin.

— El gusto es mío. — Asiente formal y pasa a Taehyung.

— Kim Taehyung para servirte. Yoongi me ha contado mucho de ti. — Taehyung le sonríe y Jimin enrojece un poco. Voy a matarlo. — Es un honor conocerte.

— Espero que hayan sido cosas buenas. — Dice rojo y algo nervioso. Bueno... cómo le explico. Pasa la vista a Jungkook. — Supongo que tú debes ser Jungkook.

— A menos que haya otro. — Contesta estrechando un poco su mano. Lo noto algo distante lo cual es extraño en él. — Mucho gusto, Jimin.

Chico chicle sonríe un poco antes de que ambos se suelten. Yo doy una palmada atrayendo la atención de todos: — Bien, ¿qué trajeron?

— Papas moradas. — Taehyung levanta la bolsa. — Y chocolates. Jungkook trajo cervezas.

— Excelente. Jimin preparó sándwiches así que sobreviviremos. — Contesto y observo al mencionado quien no luce cómodo para nada. — ¿Vamos a la sala?

— Oh. Sí. — Él asiente y acomoda los cojines esponjosos. — P-por favor.

— Gracias. — Nam y Tae viendo los cojines con una expresión algo extraña.

Ni se diga de Jungkook. Él parece que está a punto de darle un infarto. Jimin se queda quieto en su lugar de brazos cruzados y mordisqueando sus labios. Namjoon se siente y Taehyung queda en el centro. Palmea para que Jungkook se siente, que después de seguir viendo fijamente a Jimin, se va a sentar. Me parece extraño que lo observe tan mordaz siendo él tan tranquilo. 

¿Qué le sucede? Peor es ver que Jimin se percata de aquella mirada. Prácticamente se va a refugiar detrás mío como un cachorro. Lo tomo del brazo y nos vamos a sentar en el segundo sofá que es en el que normalmente duermo. Ambos nos sentamos viendo las bolsas enfrente. Yo agarro mi teléfono que conecto a las bocinas y colocar música de fondo. Los chicos siguen viendo la decoración.

— ¿Cuánto tiempo llevas viviendo aquí, Jimin? — Pregunta Taehyung.

— Dos años. — Contesta sereno pero sin dejar de jugar con sus mangas. — Era de mi madre, p-pero me lo dejó a mí.

— Ya. — Taehyung asiente y rebusca dentro de las bolsas unas cervezas que comienza a repartir.

— ¿Y así lo decoraste? — Pregunta Jungkook. — ¿O ya estaba así?

Candy Rock RoomateDonde viven las historias. Descúbrelo ahora