10 - [nothing else matters - Parte 2]

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El ojiazul se removió entresueños, tal vez por dolor, cubrió su cuerpo desnudo un poco más con una manta... tal vez tenía frío, tal vez era fiebre. Se habían quedado dormidos luego de hacer el amor con suavidad y vehemencia; Harry estaba excepcionalmente cansado y aunque se lo atribuyó al día duro que ambos tuvieron, no pudo evitar caer rendido observando el rostro pacífico de Louis dormido.

Despertó brevemente al no sentir la calidez del humano contra su cuerpo y somnolientamente abrazó al más pequeño por debajo de las sábanas, apegándolo contra sí, un pequeño quejido escapó de los labios del castaño que se aferró un poco al rizado. Esto lo hizo sonreír, relajarse y volver a dormitar.
De repente una sensación extraña similar a un repeluzno invadió su cuerpo entero y cuando el aroma de ultratumba se hizo presente en sus fosas nasales se sentó de un salto, sobresaltando al humano por el movimiento brusco.

- ¿Mmhm?- musitó a modo de pregunta, no recibió respuesta alguna, el corazón del rizado latía demasiado fuerte como para escucharlo - ¿Harry? – le llamó, el rizado le miró horrorizado y se levantó de la cama deslizándose tan fugaz como fantasmagóricamente hacía el pasillo.

- Quédate aquí. – ordenó hacia el ojiazul con la voz temblorosa aproximándose a la barandilla de la escalera, se encontró con Niall parado a centímetros de la puerta de entrada.

- ¿También los sientes? – preguntó el vampiro de ojos azules.

- Me despertó el aroma, el escalofrío – le confirmó el rizado. - ¿Crees que sea más de uno?

- Por lo menos dos, sí. – murmuró estático en el mismo lugar – No se han movido desde que llegaron, yo tampoco – aseguró con los ojos cerrados – Estoy aquí hace tres minutos exactamente. – miró hacia el reloj en el living – Cuatro. – se corrigió.

- ¿Qué estarán buscando? – cuestionó más para sí mismo que para el castaño mientras se acercaba a su amigo. - ¿Deberíamos...?

- No creo que sea prudente hacer algo, de todas formas no pueden entrar aquí, solo tú y yo – recordó – Deberíamos esperar que ellos den un primer paso, una señal, ya saben que estamos aquí... Por algo han venido ¿No? – razonó.

- Sí – murmuró intranquilo, aspirando aquella mezcla de olores espectrales – Tengo... - se silenció a si mismo antes de pronunciar la palabra.

- Lo sé, yo también. Sé que también puedes escuchar mi pulso Harry - afirmó con un deje de vergüenza en su voz, tenían miedo. – Estamos a salvo aquí.

- Louis... - murmuró con congoja, los ojos verdes brillantes.

- Estamos todos a salvo aquí – enfatizó aquella palabra – Estas paredes son nuestro fuerte, mientras él esté aquí con nosotros no puede pasar nada malo. – le tranquilizó con aquellas palabras, aunque en parte se lo reafirmaba a sí mismo.

- ¿Qué sucede? – la voz fina del humano los sobresaltó, estaban tan expectantes a la presencia externa que el menor los tomó por sorpresa. Frunció el ceño al notar que los había asustado ¿Acaso no lo habían escuchado bajar las escaleras? Ambos vampiros se miraron en silencio - ¿Y bien? – insistió.

- Hay alguien afuera. – afirmó el rizado notando como Niall desviaba la mirada nuevamente hacia la puerta de entrada, otorgándole la palabra por derecho. – No son... como tú. – le hizo entender, el ojiazul frotó su ojo izquierdo con el puño del sweater que se había puesto y bostezó.

- ¿Y por qué no les preguntas qué quieren? – soltó de repente con tranquilidad - ¿O vamos a quedarnos aquí toda la noche?

- Bueno... con suerte se irían al amanecer ¿No? – dijo el vampiro ojiazul con diversión.

INSIDER - l.sDonde viven las historias. Descúbrelo ahora