Habrá sido el celaje de disensión moral sobre el regazo de la humanidad confundida la cual despertó a Hoilime. No tardó en adquirir un gesto desvanecedor e intranquilo por la brisa que abrazaba sus sobresalientes y colgantes pies de su ya modesta cama, reducida por los pestañeos de Cronos.
Fue tal su entrega al momento que poco después del furor sin distribución, no pudo evocar aquello que le había despertado.
Ambularon sus ojos por la habitación hasta toparse con el techo. La somnolencia hizo lo demás. Sus párpados recorrieron su córnea hasta encontrarse.
Dulces sueños.
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Cutícula
Short StoryRelatos acumulados y compuestos por la ficción encontrada en el deslumbre cotidiano de mi ciudad.
