Después de lo ocurrido, Sasha empezó a confirmar cada teoría que tenía, se dio cuenta que valió la pena tantas noches en vela. Tyler era un vampiro, pero no cualquiera, pues sus habilidades superan por mucho las de un vampiro normal. Intentaba confirmar cada cosa que leía, al estar cerca de él; usó crucifijos, ajo, lo observaba bajo el sol, y nada hacía efecto.
Por otra parte, Yemar la estaba pasando mal, todas las noches tenía pesadillas referentes a lo ocurrido la última vez que fue a la casa de su amiga, sabía que no podía ser real lo de los vampiros, pero entonces... ¿Por qué se sintió tan real? No lo sabía, pero tampoco lo quería averiguar.
Esos ojos verdes tan brillantes, no los podía sacar de su cabeza, todo el tiempo pensaba en lo que podía haber sido. En la universidad, Sasha siempre trataba de tocarle el tema, pero ella simplemente hacía como si nada. Sentía, de algún modo, que por más que quisiera explicarle lo que pasó, no sería buena idea, puesto que se sentía observada.
Tyler, por su parte, solo observaba a su amada de lejos, esperando que algún día ella lo pueda recordar. Su cercanía a ella lo estaba matando; no era suficiente verla en la universidad, la quería poder tocar, aunque sea el roce de sus manos... Y no iba a esperar más.
— Allí está...— Suspiró Tyler para sí mismo, viendo a Sasha desde la lejanía— Sigue tan hermosa, como siempre— A pesar de estar alterada por lo ocurrido recientemente, a los ojos de Tyler ella seguía siendo la persona más hermosa del mundo.
Su mente, constantemente recordaba con añoro todo lo vivido con su amada. Verla tan confundida y alterada se le hacía adorable, de cierto modo gratificante, y el olor que la brisa desprendría de ella y que él podía percibir con sus sentidos potenciados, no hacián más que carcomerle hasta el alma.
— Ya he sido bastante paciente— Pensó en voz alta— creo que toca hacerle una pequeña visita.
Y como un depredador al asecho, Tyler solo tuvo que ser paciente una noche más.
Varias horas después, ya era casi media noche. Sasha se encontraba en su habitación, todavía procesando todo lo que había acontecido recientemente.
Su mente era un mar de preguntas sin respuestas. No solo quería saber qué significaba todo lo que había ocurrido, también era necesario para ella saber qué debía hacer. Estaba decidida a actuar para resolver el gran misterio en el cual, sin su permiso, la habían envuelto.
De pronto, escuchó un golpe seco proveniente de su balcón. Bastante harta de tantas situaciones extrañas y haciendo uso de todo su valor, se levantó de su cama y fue directamente a ubicar la raiz del sonido.
Apenas abrió las puertas de su balcón la brisa fría de la noche acarició su rostro, acompañada de un silencio casi sepulcral. Estaba todo bastante oscuro, pues las luces de su habitación estaban apagadas, y la poca iluminación que había era producto de los rayos de la luna.
—Muy bien... Ya sé qué es lo que hay detrás de todo esto— La chica se escuchaba decidida y dispuesta a confrontar a lo que sea que estuviese fuera— Y también sé que el sonido de hace un momento no fue solamente el viento. Así que...— Hizo una pausa para respirar profundamente y convencerse a sí misma de lo que iba a decir— ¡Sal ya! —Pasaron unos segundos tan largos como las propias horas. El silencio del ambiente solo fue roto por una creciente risa que poco a poco fue desembocando en una ronca carcajada. Luego de eso, silencio otra vez, y después... Un par de ojos rojos brilllaron en la oscuridad y salieron de las sombras, hasta que la luz arropó completamente el cuerpo de Tyler, dejándolo al descubierto para Sasha—. ¿Se puedes saber qué haces en mi habitación? —La mirada de Tyler permaneció inexpresiva, mientras observaba a Sasha de arriba abajo haciéndola sentir incómoda. Sus ojos centellaron a un rojo intenso y su rostro se puso tan traslucido que hizo que Sasha de dos pasos hacia atrás.
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Opuestos enamorados
Storie d'amoreTyler Campbell, Sasha Miller y tres almas separadas por el odio y la codicia, pero destinadas a reencontrarse. Él; rudo, cruel y misterioso. Ella; fuerte, dominante, y atrevida. Ambos capaces de amar de una forma tan intensa como el carmín de la s...
