Capítulo 29 🍷

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-Claro que se puede enamorar a primera vista, tu así te enamoraste- confesó Erick y al instante Joel lo volteó a ver.

-¿Qué dices?- pregunto Joel tratando de parecer confundido -No estoy enamorado de Tai.

-Pfffff por favor Joel, deja de fingir ¿crees que no me di cuenta? Eso sí, no metas a tu amiga Tai en esto por que de ella no te hablo, sino de Marian- expuso Erick con satisfacción.

-No es cierto, eso no es cierto, no me gusta Marian- negó como pudo.

-Por favor Joel, te enamoraste de Marian desde tu primer día en el colegio, cuando chocaste con ella, Zabdiel supuso bien. Marian te gusta desde entonces, desde que la cuidas finguiste temer de ella para que no pareciera que estas enamorado, en tus libretas en la penúltima hoja tienes Marian ♡ y siempre en la penúltima. Y ahora mismo estamos aquí por que quieres saber todo lo que hace ella con Jonathan, te interesa, te importa, te gusta– expuso esta vez con más satisfacción hasta aplastar su cara.

Ante aquel hecho expuesto detalladamente o lógico de Erick, Joel se quedó sin palabras por un rato, estaba derrotado ante esa confesión.

-Si bueno ¿y que?- acepto con dificultad aquella verdad -Solo, aún no digas nada.

-Si estamos aquí es por que supongo en algún momento se lo dirás.

-Algo así, pero no estoy seguro creo que cada que pasan tiempo juntos su amor crece más, no conozco a Marian en el amor pero yo al menos si la veo feliz.

-Uhmm, nunca vayas a planear la forma en la que se lo dirás sólo déjate llevar, se lo dirás en un momento en el que si quiera te va a importar lo que piense por que para entonces tu amor hacia ella será menos- aconsejó Erick.

[...]

-Joven Jonathan, están por servir la comida y su mamá quiere que ya vaya con su visita a tomar asiento al comedor- informó uno de los trabajadores.

-A gracias Juan, ahora vamos- respondió Jonathan y ese Juan se fue -Bueno manzanita, será mejor que vayamos a comer ¿tienes hambre?

-No tengo un horario de comida, pero no hay problema si comemos ahora- respondió Marian.

- Muy bien, vayamos a dejar a estos muchachos.

Luego de una caminata en caballo, los llevaron a su debido establo y Marian volvió a ponerse su uniforme. Jonathan se quedó a quitar las monturas de los caballos para que pudiesen descansar.

-Oye Marian, ahorita en la comida que tengamos con mí familia te voy a pedir que seas tú ¿si?

-Ammm si, ¿por qué, son de mal carácter?

-Uhmmm no nadie, sólo es mi hermana y así mismo pasa con la novia de Daniel, ella tratará de intimidarte o incluso insultarte, claro que te puedes defender y yo estaré ahí, sólo se tu y te digo esto como advertencia la conozco y siempre actúa así, no quiero que te sientas mal.

-Ya veo, está bien y genial que me hayas informado así lo tendré en cuenta.

-Si, en algún momento tuvo una mala experiencia en el amor y bueno se trataba de un chico de ciudad, desde entonces agarro rencor con gente de la ciudad, jaja que patético ¿No? No te preocupes.

-Esta bien, ammm estoy algo nerviosa- dijo Marian.

-No te pongas nerviosa, todo va a estar bien.

Caminaban por uno de los largos pasillos hasta que Marian se alejó corriendo a unas jaulas y Jonathan siguió tras ella.

-Woow, son bastantes aves- dijo mientras veía cada una de las aves de diferentes colores, volaban de un lado a otro y así mismo cantaban.

Era una jaula super grande en forma de casita, de un color blanco, tenía varias divisiones para distinta ave.

-Oh, a mi mamá le gustan mucho las aves y no son todas, tiene más en el corredor que da a su habitación. Ahora está pensando en tener un perico para hablar con él.

-Jaja vaya, son hermosas todas.

Caminaron un poco más y después subieron a la segunda planta, donde se encontraban las habitaciones donde dormía cada integrante de la familia, la sala de estar, el cuarto de la cocina, la habitación del comedor y entre otras habitaciones para cuando hay visitas.

-Tu casa es enorme- mencionó Marian -Me perdería si viviera aquí.

- Nos pasó de chicos, recién terminaban de construir y al principio habíamos escogido habitaciones cerca de la de nuestros papás o incluso los tres dormiamos en una sola habitación, en la habitación cabian tres camas, empezamos a crecer y pues cada quien su espacio.

-Jaja vaya, si es algo grande aquí arriba ¿tienen un tercer piso?

-Aaaa si.

Llegaron hasta el cuarto del comedor.

-Tranquila- dijo Jonathan y entraron, donde ya estaba toda la familia sentada -Familia, quiero presentarles a Marian, ella es mi novia.

-¿Que?- dijo sin creer Gabriela.

-Marian, ellos son mi familia, la señora Cande la mejor mamá que pude haber tenido- decía Jonathan presentando a cada uno de su familia -mi papá, el señor Eulogio, a Daniel ya lo conoces y ella es mi hermana, Gabriela.

-Es un gusto hija, hace mucho que Jonathan no trae a una niña a la casa- hablo con una sonrisa la señora Cande.

-Siéntete en casa, por que ahora lo es, eres bienvenida cuando quieras- hablo con amabilidad el señor Eulogio -y justo a tiempo, la hora de comida.

-Jaja desde el primer momento lo supe, a Jonathan le atraía la "amiga" de mi amorcito, en fin que buena onda que seas mi cuñada Marian- dijo Daniel.

-Yo creo que en una presentación con los "futuros" suegros tendría que venir más presentable, aún traes el uniforme del colegio ¿no te hace sentir mal?- hablo Gabriela con desinterés, se sentía traicionada.

-A bueno es que...- la explicación de Marian fue interrumpida por Jonathan.

-Es de que la quise traer después del colegio, mi familia no tendría el menor interés de criticar por portar aún su uniforme, ¿verdad Gabriela?- intervino Jonathan.

- Lo que sea, ya está aquí ¿no? En fin, me gustaría saber cómo es que te enamoraste de mi hermano Jonathan- hablo curiosa Gabriela -pregunto pues, tenía entendido que el no se volvería a enamorar por su último amor, un amor fuerte que incluso se resolvería en esta Navidad, es la quinta Navidad.

-Vas a empezar Gabriela, ¿qué con eso? El hecho de que sea infeliz no te da derecho de hacer que otros no sean felices- se metió Daniel a la platica.

-Es obvio hermano, así como tu novia y la de Jonathan sólo están a su lado por que quieren su dinero- insinuó Gabriela con tanta indiferencia.

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¡¡¡Objeción señor Juez!!!

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