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—Mierda, mierda —exclamé para mí misma mientras daba vueltas por la habitación exaltada.
—¿Qué ocurre? —preguntó L desde el sillón.
—No encuentro mi móvil —respondí apartando los cojines del sofá. L me observaba atentamente— ¿Sabes donde está?
—Lo tengo yo.
Metió la mano en un bolsillo de su pantalón y sujetó mi móvil entre dos de sus dedos. Lo sostuvo de esa forma tan extraña delante mío.
—Muchas gracias —dije cogiendo el extrañado objeto y guardándolo— Y, ¿se puede saber por qué lo tenías?
L volvió a prestar su atención a los terrones de azúcar que estaba apilando sobre la mesa.
—Vi que estaba en el sofá y me lo quedé antes de que lo perdieras —refutó. La torre de azúcar se desplomó.
—Sí que me conoces... De todas maneras te lo agradezco —comenté. Me puse mi chaqueta y revolví el cabello de L con cariño. Giró su cabeza bruscamente en cuanto aparté la mano. Me observó sorprendido a lo que le guiñé el ojo.
Él no era el único que podía confundir a las personas.
—¡Ya nos veremos! —exclamé despidiéndome.
L movió levemente la mano a modo de despedida. Cerré de nuevo la puerta detrás mío y avancé por el pasillo hasta la salida. Aceleré el paso a través del hotel y paseé por la ciudad al mismo ritmo. Iba algo justa así que no podía relajarme. Esa fugaz conversación con L y el tiempo que estuve buscando el teléfono me habían quitado unos minutos cruciales para mi puntualidad. Recorrí por segunda vez las calles abarrotadas de Japón y llegué a la universidad de Light, quien me estaba esperando. Me aproximé a él vivazmente sonriendo.
—Oh, D-san —dijo Light una vez que me situé delante suyo— Llegaste pronto.
—¿Sí?
Miré la hora. Faltaban unos cinco minutos para ser la hora a la que habíamos quedado.
—Bueno, prefiero llegar pronto que tarde —refuté— ¿Vamos a la cafetería?
—Claro —contestó para luego empezar a caminar.
Le seguí y empezamos a hablar. Mantuvimos una agradable aunque formal conversación durante todo el recorrido, indagando en temas rutinarios como los estudios.
Finalmente entramos en el establecimiento y nos acomodamos en el mismo sitio que el día anterior. Esa vez, sin embargo, me sentía mucho más cómoda. Tenía en mente las palabras que había dicho L.
"Hazle creer que él lleva las riendas".
Si lo hacía bien iría por un buen camino. Simplemente tengo que dejar de darle tantas vueltas. Me dejaré llevar hasta que la situación roce las yemas de mis dedos y volveré a agarrarla para moverla a mi favor.
Pedimos al camarero lo mismo que habíamos pedido la anterior vez.
—Sabes... Me siento algo culpable por no haberte dejado casi hablar —comenté. Light me miró atentamente— Quería saber qué creías tú respecto a lo que ocurrirá con Kira, no sé si me explico...
—Sí, sí, te entiendo —respondió— Realmente no tenía ninguna creencia respecto a eso, por eso mismo te pregunté. No sé que más decirte aparte de concordar contigo —explicó seriamente.
No era una respuesta que me satisfaciese, pero me servía. Estuvimos durante unos minutos en un silencio inusual entre nosotros mientras me analizaba detenidamente. Si él no hacía nada tendría que sacar yo un tema de conversación, y tenía que ser algo útil para la investigación.
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ʚ Deathly Love ɞ
FanfictionEl caso Kira es uno único entre el resto. Y, por eso mismo, el detective conocido como el mejor del mundo, L, está al cargo de este. Sin embargo, no está solo; D-san, una joven de carácter fuerte y perspicaz le acompaña con sus dotes analíticas. Por...