Capítulo 12.

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Una pierna entrelazada con las suyas y un brazo pasando sobre su pecho desnudo empezaba a sentirse tan familiar, así como el abrir los ojos y mirar a su izquierda, encontrándose con un hermoso rostro dormido, el cual ahora llevaba un moretón en su mejilla derecha y suponía que se debía a que Min Seok lo había golpeado, no le encontraba otra lógica si no lo vio regresar a su oficina y en la noche ya llevaba aquel golpe en su rostro. Mientras dormía, Taemin podía incluso parecer alguien tan inocente pero que él sabía el daño que podía hacer, ya lo había experimentado una vez.

A pesar de que le repitió más de una vez a Taemin que no lo dejaría estar a su lado así éste le jurase amor, sabía que sus barreras fueron pasadas y una prueba de eso era tenerlo despertando a su lado casi cada mañana, o el verlo interactuar con su hija, porque Lee parecía haber encontrado fácilmente su punto débil y de la misma manera que en el pasado se forjó una entrada a su vida.

Tomó el brazo de Taemin para apartarlo, pero todo lo que consiguió fue que éste se acercara más a su cuerpo y acomodara su cabeza sobre su pecho, pareciendo dispuesto a dormir por muchas horas más.

—Taemin, debo levantarme —su voz fue mucho más suave de lo que quiso.

Min Ho todavía estaba convencido de que podría sacar a Taemin de su vida, y que para eso no debía ser nada condescendiente con él, sin embargo, parecía que al igual que en el pasado, entre más intentaba alejarlo, Lee más se aferraba a él, y debía de reconocer que su determinación duraba tan poco que tenerlo a su alrededor a cada momento era tan común, no sólo para él, sino también para Yong que parecía extrañarlo cuando no lo veía.

La noche anterior Taemin había llegado tarde a su apartamento, luciendo tan vulnerable, muy diferente de esa seguridad que parecía siempre tener, que le fue difícil decirle que se fuera, sino cuando sus labios fueron besados se lo permitió y de la misma manera en el momento que lo arrastró hacia su habitación y la ropa comenzó a sobrar.

Las manos y labios de Taemin parecieron mucho más lentas, al igual que parecía deshacerse en suspiros al tener a Min Ho besando cada parte de su cuerpo, ahogando sus gemidos en sus labios como si esa noche no quisiera que nadie más que él pudiera escucharlo, susurrando un constante me gustas que parecía tan sincero que Choi había querido creerlo, al menos la noche anterior.

Pero en ese momento, después de que él le hubiera dicho que debía de levantarse, tuvo sus ojos verdes mirándolo intensamente, como si no acabara de despertar, sino que lo estaba hace mucho tiempo.

—No —su brazo se apretó más alrededor de él, al igual que sus piernas.

—Taemin, debo trabajar —intentó apartarlo.

—Ser tu propio jefe no es tan divertido.

Habló arrastrándose sobre Choi, que suspiró porque sabía que Lee no iba a detenerse tan fácilmente, era como si el chico vulnerable hubiera desaparecido, y quedó solo el coqueto, el cual besó sus labios mientras comenzaba a frotar su trasero contra él, gimiendo en su oído.

—Taemin... —intentó quejarse pero fue más un suspiro.

—Ni siquiera puedes quedarte en casa con tu novio.

Porque Taemin había comenzado a llamarse su novio después de que hubieran ido a la cena en la casa de su madre, incluso se había presentado así frente a varios socios de Min Ho, teniendo esas sonrisas coquetas que él ya conocía y que le hacía pensar que en cualquier momento iba a desaparecer para correr a los brazos de alguno de ellos, pero hasta ese momento parecía no haber sucedido todavía.

Min Ho se maldijo a sí mismo por reaccionar a los besos y caricias de Taemin, pero también se justificaba diciéndose que nadie sería capaz de resistirse si estaba siendo estimulado, además de que podía sentir a Lee en las mismas condiciones que él.

Seducción letal.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora