Su mirada cambió al pequeño cuerpo que se movió acomodando su cabeza en el hombro de su papá, quizás por lo rígido que éste se había colocado, pero quiso ignorar ese hecho, porque él sabía que las cosas no seguirían siendo como en el pasado, que Min Ho ahora era padre, y en realidad, había tenido algo de suerte de estar ahí, viéndolo cuando pudo haberle tomado varios días en lugar de encontrarlo en cuanto arribó el país.
Tampoco era que hubiera esperado que Min Ho abriera la puerta de su apartamento y que lo invitara a pasar para tomar el té e, informarse de lo que había sucedido en sus vidas esos seis años que no se vieron, realmente se había aventurado al ir ahí.
Sin embargo, no estaba dispuesto a rendirse, ya que poco antes de que viajara de regreso, con ayuda de todo lo que Chil Hyun le proporcionó, había hecho un contacto para saber en dónde vivía Min Ho, fue lo que creyó necesario, y le sorprendió saber que seguía haciéndolo en el mismo apartamento de años atrás, antes de que él se fuera, ya que había pensado que si se casó con Chae Young, lo más seguro era que compraran una casa.
Ver la reacción de Min Ho, lo hacía sentirse satisfecho con él mismo, porque eso quería decir que no lo había olvidado del todo, y bueno, si pensaba que dejó de amarlo, él iba a demostrarle que no era fácil que a Lee Taemin lo olvidaran.
Sabía que Min Ho no esperaba su próximo movimiento, se dio cuenta de eso por lo rígido que su cuerpo estaba cuando él dio un paso hacia adelante y se alzó sobre los dedos de sus pies para poder unir sus labios, porque, a pesar de los años, y de haber crecido un poco, seguía siendo algunos centímetros más bajo que él.
El beso no duró mucho, fue más un roce de labios hasta que Min Ho fue capaz de reaccionar, dando un paso hacia atrás para alejarse de él, y Taemin ni siquiera se sintió ofendido por aquello, porque amaba cuando un hombre reaccionaba de esa manera ante él, dejando más que claro que a pesar de que se negaran, había algo más ahí que sólo ser conocidos.
—Extrañé tus labios, te extrañé completamente. La manera en como hacíamos el amor...
—Será mejor que te vayas —dio un paso atrás otra vez —o tendré que llamar a seguridad para que te saquen de aquí.
Min Ho estaba sorprendido consigo mismo cuando encontró las palabras para decirle a Taemin que lo mejor era que se fuera, porque ni él mismo sabía cómo se sentía en ese momento. El chico seguía siendo hermoso como hace seis años atrás, y al igual que en el pasado, sabía que no se detendría, sólo que ahora ya no era ciego, tenía más que claro lo que buscaba conseguir.
—Pero no quiero hacerlo —lo vio hacer un mohín —no quiero irme.
Sintió los brazos de Yong apretar un poco más alrededor de su cuello, y fue como el suficiente recordatorio para encontrar una salida a todo eso, a que no podía estar en un mismo espacio con Taemin porque el chico todavía tenía un efecto en él, algo que le daba miedo, pero no iba a permitirle que lo manipulara como en el pasado.
—Me da igual —se giró y terminó de abrir la puerta —sólo mantente alejado de mí.
Min Ho entró en su apartamento, sin darle tiempo a Taemin de que siquiera lo intentara hacer, no se giró para verlo, sólo empujó la madera detrás de él, y apretó un poco a Yong entre sus brazos cuando ella dio un saltito por el sonido que hizo al golpearse la cerradura, y sólo en ese momento se sintió a salvo, como si su ex fuera un gran peligro.
—Min Ho... —la voz llegó como un tormento a pesar de que no lo estuviera viendo —su hija es muy bonita.
»Ya nos veremos por ahí.
Aquella frase fue lo último que escuchó antes de que las ruedas de la maleta se escucharan por el pasillo, y fue cuando él se permitió suspirar un poco más tranquilo, porque ni siquiera había pensado en Taemin regresando a su vida, no quería verse afectado por él como en el pasado, ya no lo amaba, de eso estaba seguro, o intentaba convencerse de aquello.
ESTÁS LEYENDO
Seducción letal.
FanfictionTaemin sabía que ya no tenía quince años, pero eso no había hecho que dejara de ser bonito, porque su encanto no se había ido, seguía siendo letal, lo podía notar cuando sonreía y las miradas se posaban en él y más de un hombre estaba dispuesto a cu...
