Capitulo 15.

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Nota de la autora:

Cómo dice la canción que adjunté en este capítulo, comencemos una revolución, una revolución donde podamos amar sin condición, amar sin miedo, amar a quien tú escojas amar, amar libremente.

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25 de diciembre.

Estaba ahí, esperando a que abriéramos los regalos de navidad, cuando papá entró en la casa, él estaba estresado por el trabajo, siempre lo estaba.

- Hijo, ve a tu cuarto.

- Pero papá, vamos a abrir los obsequios.

- ¿Estás sordo?, Obedece.

- Está bien.

Subí las escaleras, papá y mamá discutían en el piso de abajo, yo estaba en la parte de arriba de la escalera y me estaba tapando los oídos para no escuchar, no quería dejar a mamá sola con papá, así que me quedé supervisando que no pasará más.

Escuché vidrio romperse, y después a mamá gritar.
Me quedé asustado, pero tenía que ver qué mamá estuviera bien, así que bajé poco a poco y vi a papá darle otra cachetada a mamá, ella estaba en el piso. Cuando lo vi rápidamente corrí a la cocina, tomé un cuchillo y Corrí sin pensar a defender a mamá.

- ¿Qué haces?

- Estoy defendiendo a mamá.

- Vamos, hazte a un lado.

- No, no me voy a mover de aquí. - yo tenía el cuchillo, el me miró, miró a mamá y me quitó el cuchillo.

- Los dos, quítense de mi vista.

Mamá me jaló y me llevó a mi cuarto, y mientras veía a mi papá parado en la sala, mamá lloraba mientras me abrazaba.

Y así desperté de ese horrible sueño, recordar a papá me hacía sentir enojado, siempre pensé que era malo con mamá, pero, jamás lo dije de verdad, hoy, al recordar algo de hace años, sé que él no es alguien bueno, jamás lo fue.

Quería bajar a comer con mamá, pero ella me lo prohibió rotundamente, y bueno, no quería molestarla, así que me quedé sentado esperando a Max. Llegó la noche y él no llegó, ni un mensaje, bueno, supongo que estará con Star.

Dormí tranquilamente, al otro día volví a repetir mi rutina, todo igual de normal, hasta que me llamaron por teléfono, era Max, colgué las primeras dos veces, después, para que dejara de llamarme le contesté.

- ¿Sí?

- Hey, Thomas.

- ajá.

- Lamento no poder ir ayer, mamá vino a la casa.

- Tranquilo, no tienes que explicar nada.

- Si, si tengo.

- No, no es así.

- Thomas Spellman, siempre llevándome la contraria.

- Hoy me levanté algo cansado.

- ¿Todo bien?

- Algunas pesadillas, nada grave.

- ¿Puedo ir hoy?

- Claro, mis amigos son bienvenidos.

- ¿Amigo?

- Vamos Max, tienes novia, así que somos amigos. - él se quedó en silencio.

- ¿Sigues ahí?

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