Capítulo 14.

10 3 1
                                        

Estaba en casa, mamá no se despegaba de mí ni por error, era demasiado, solo tendría un resfriado, todos están exagerado, están exagerado muchísimo.

Así que ahí estaba, en mi habitación sin derecho a moverme o pararme de la cama, si lo hacía mi mamá me va a amarrar a la cama y es lo que menos quiero. Escuché la puerta sonar, supuse que había venido alguien a visitarme, mi papá pensé al principio, pero lo descarté rápidamente, el no va a pisar la casa en muchísimo tiempo, y si se atreve, no creo que mamá lo deje pasar ni de la puerta sin gritarle y tal vez golpearlo, y para ser sincero, verlo es lo último que quiero, que le hace creer que si no le contesto los mensajes o las llamadas voy a querer verlo ahora, después pensé en Harold, pero Nancy ya no tienen motivos para traerlo desde que papá se fué, después pensé en Litzy y Reik, pero se acaban de ir hace una hora, no creo que volvieran tan rápido, y Reik estaba ebrio aún. Así que esperé a ver quién era mientras leía un libro.

- Thomas, ¿A divina quien vino a verte?

- ¿Harold? - pues no, error, Max apareció detrás de mamá con una sonrisa muy incómoda.

- Hola Thomas- lo miré fijamente, luego a mamá, ella sonrió.

- Bueno, tengo que hablar con el director para ver lo del barco, para los permisos y ya sabes, vas a faltar un tiempo hasta que el doctor te dé alta, así que saldré un rato, no me tardaré nada, solo algo que no entiendo, pero necesito preguntarte para el reporte. Tú sabes nadar, ¿Cómo pudiste casi ahogarte? - Max me miró, y arrugó las cejas.

- No sé, tal vez me golpeé al resbalar

- El doctor no mencionó un golpe.

- No sé entonces, no recuerdo.

- Bueno, no importa, le diré eso a tu tío, digo, al director, dejaré que hablen, estás en tu casa Max.

- Gracias Señora Spellman.- mamá se fue y él se quedó en la puerta, yo no dije nada, decidí ignorarlo lo más que pudiera.

- ¿Ahora eres suicida? - No le respondí, el entró y se paseó viendo mi habitación, yo fingí estar leyendo un libro que tenía en la repisa.

- Sabes nadar, Litzy me contó que te aventaron, no te caíste, y no te golpeaste.

- Eso no lo sabes- seguí viendo el libro fingiendo leer. Max me observo.

- ¿Entonces cómo es que casi te mueres?

- No sé, y no me pasó nada.

- Ya- él se acercó y se sentó en la punta de la cama, mirando al frente.

- ¿Estarás bien? ¿Qué dijo el doctor?

- Estaré bien.

- Entonces saldrás pronto.

- No sé.

- Estás siendo cruel conmigo. - sentí que él me estaba observando, pero no lo volteé a ver.

- No.

- Si, lo estás haciendo.

- No.

- ¿No me respondiste los mensajes?

- No pude.

- Pero tienes el teléfono en la mano, Thomas, te toma tres segundos escribir, Hey Max, ahora no te voy a responder, es que casi muero ahogado, no te preocupes, estaré bien.

- Estaba dormido.

- Ya, pues me preocupé, no es agradable enterarme por Litzy.

- Que mal.

PrejuiciosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora