Hermione Granger
Cada vez se acercaba el día de mi partida, me encontraba en la torre de astronomía mirando el cielo, sentía el aire acariciar mi rostro, mi primer plan ya estaba hecho; después de lo sucedido con mis padres los había estado vigilando junto a Severus, habían días que íbamos los dos y otras veces nos turnábamos. ¿Qué curioso no? Antes no pensaba tanto en ellos, me absorbían las clases, claro que los recordaba y les escribía pero no se comparaba a lo que siento ahora, el simple hecho de saber que ellos no tienen ni idea de mi existencia, pero fue para protegerlos y vaya que sirvió; hace dos días no pude verlos y le pedí a Severus que fuera ¡vaya sorpresa que me lleve cuando él regreso"! Se habían ido, se mudaron a Australia, no sabia si podía encontrarlos algún día y si así fuera ¿Serviría de algo? No había un contra hechizo, podría buscar uno o inventarlo pero eso me llevaría años, por primera vez en mi vida no sabia que hacer, la Hermione Granger que sabia todo ahora se encontraba sin respuestas, que irónico ¿no?
En fin, me fui de la torre y me dedique a mis clases, estaba atenta pero casi no participe, me la pasaba pensando en una excusa para Severus y Harry, ellos no podían saber de la misión que me encomendó Dumbledore ya que ninguno me dejaría ir ¿Pero que opción tenia? ¿Irme a escondidas? además no iría sola, había hablado con Albus y me dijo que Alastor Moody estaría a mi lado, él me ayudaría así que nada podría salir mal, aunque no negare que Moody me estaba presionando más de lo debido o quizás asi debería ser. No lo se ¡NO LO SE! pensaba y pensaba pero la profesora Trelawney insistía en que me concentrara en mi lectura, odiaba adivinación. Me puse de pie y tome mis cosas saliendo de la clase e ignorando los gritos de la profesora.
-¡Señorita Granger! ¡Granger!
Baje las escaleras y camine hacia las mazmorras, necesitaba ver a Severus, además siento que él también me escondía algo, lo he visto discutir varias veces con Draco y con Lucius por los pasillos, ninguno me dice nada. Temo que este pasando lo de hace unos meses, las heridas de Voldemort cada vez son más profundas lo cual lo agota, sus clases son a medias, cuando camina puedo escuchar su respiración agitada y su rostro es más pálido, he tratado de que me diga lo que le pasa pero se niega a decirme, siempre esta la excusa de "estoy cansado, el trabajo, Voldemort" pero se que hay algo más.
Llegué a las mazmorras toque y toque pero nadie atendió. Entre en busca de Severus pero no estaba por ningún lado, tal vez estaría con Dumbledore o aun no acababa su clase así que aproveche para ver sus cosas, no me gustaba esculcar pero algo dentro de mi me decía que lo hiciera, si Severus no planeaba decirme que le pasaba yo lo descubriría. Comencé a buscar en cada cajón de su despacho, solo habían ensayos y frascos de pociones; paso un rato hasta que decidí revisar su escritorio aunque sabia que este seria mas difícil ya que se trataba de Snape.
Abrí todos los cajones pero al llegar al último que me faltaba no pude abrirlo, intente con varios hechizos pero ninguno funcionaba, mire su librero y busque en uno de los libros algún hechizo que me ayudara pero nada servía, caí en la silla frustrada pero al momento de sentarme escuche un golpe hueco en el piso, me levante y me volví a sentar con más fuerza pero esta vez mirando los palos de la silla, al hacer ese movimiento observe que estos chocaban con una piedra plana la cual al parecer estaba movida del suelo. Quite la silla y trate de zafar esa piedra y cuando lo hice descubrí un pequeño agujero en el cual se encontraban varios papeles y algunos frascos. Los saque con cuidado y comencé a leerlos, conforme avanzaba en la lectura lagrimas comenzaron a caer de mi rostro.
Primer papel:
"Las heridas de brazos y piernas sanan rápido, sin embargo muestra una herida profunda en el pecho, se recomienda usar acónito" Alastor M.
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El Sacrificio
RomanceUn secreto Dos personas muy diferentes Una batalla Y el mayor de los sacrificios... ¿Quién caerá al final?