Capítulo 8: Las catatónicas
Tetherby entrelazó sus manos.
–Bueno, señor y señora Loud, antes de que vean el hotel, hay algo que...Considero necesario que sepan.
Miró seriamente a ambos jóvenes que aguardaban al otro lado de su escritorio.
–No quiero sonar melodramático –prosiguió el anciano millonario–, pero es un tema que... A algunas personas les hace pensar si aceptan este trabajo o no.
–Señor, me intriga –contestó Lincoln, quien se esmeraba en forzar una sonrisa de relaciones publicas.
–¿Significa eso que no les contaron lo de la tragedia que pasó aquí el invierno pasado? –acertó en preguntar el viejo antes de continuar.
Por su parte, Lynn Jr. se mantuvo en silencio, con una expresión neutral, expectante a eso tan importante que tenía que decir el propietario del hotel.
–No, no nos contaron nada –respondió su hermano, sin dejar de sonreír.
–Bueno... –procedió a explicarles–. Resulta que, el invierno pasado, contraté a un sujeto llamado Sean Gantka como cuidador. Vino aquí con sus hijas, unas gemelas de unos nueve años, más o menos. Tenía un buen historial de trabajo, buenas referencias y, por lo que me habían dicho, parecía un individuo completamente sano, común y normal. Pero... En algún momento, durante el invierno, el señor Gantka debió sufrir algún tipo de completo y terrible desajuste y enloqueció... Mató a su familia con un hacha.
La castaña ahogó una exclamación.
–Cielo santo.
–Si –afirmó Tetherby con pesar–, las encimó muy ordenadamente en una habitación del ala oeste y luego... Se puso los dos cañones de su rifle en la boca... La policía cree que sufrió lo que la gente antiguamente llamaba: fiebre de cabaña, una suerte de reacción claustrofóbica que puede ocurrir cuando la gente se encierra con otros durante largos periodos de tiempo.
Por el contrario, Lincoln esa vez no mostró reacción alguna, aparte de responder con una vieja expresión mexicana que había escuchado decir varias veces a una amiga suya de la infancia que era la hermana menor del marido de Lori.
–Ah, que chingado... –rió un poco–. Es... Toda una historia.
–Así es –asintió Tetherby nuevamente–. Aun ahora, me es difícil aceptar que eso pasó aquí, pero así fue. Espero que comprendan porque se los quería informar. ¿Si entienden tú y tu esposa lo que significa que acepten este trabajo?
Esta vez, ambos Loud si reaccionaron de igual forma, estremeciéndose al mismo tiempo, sintiendo ambos unas súbitas y punzantes ñañaras en el occipucio y las falangetas.
–Somos hermanos –aclaró Lynn inmediatamente–. No sé porque creyó que él y yo... ¡Iuh, Iuh, Iuh, Iuh...!
–Lo que sea –la interrumpió para proseguir–. Les comento esto, porque es natural que algunas personas se sientan desanimadas con la idea de estar solos en algún lugar donde un hecho así ocurrió.
–Bueno, puede despreocuparse, señor Tetherby, que eso no va a pasarnos a nosotros –afirmó Lincoln–. Y espero que no le moleste que le platique de esto a mi hermana que nos espera allí abajo. Ella es una gran fanática de las historias de horror y fantasmas.
Su sonrisa para la entrevista era de lo más forzada, pero la serenidad que mostraba era genuina; no como su hermana, quien a esas alturas ya no le animaba tanto la idea de ir a quedarse en aquel hotel de lujo durante el invierno junto con su familia.
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El resplan-Loud
FanfictionBasado en otra famosa novela de Stephen King. Lincoln Loud es un joven adulto que ha trabajado desde muy joven para sacar adelante a su numerosa familia. Pero algo en el cambiará para mal cuando se convierte en cuidador de invierno del Hotel Overloo...
