26- Nada de amor 🔞

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Narra Vera:
Mi nueva versión me sorprende. Lo que provoca en mi es nuevo, cada vez que me toca experimento un nivel diferente de locura.

Termina de sacarnos la ropa en unos segundos. Y tiro de sus brazos para que se apure y así tenerlo adentro lo antes posible. Su advertencia era cierta, no había nada de amor hoy, me penetra con tanta furia que me duele pero aunque no tenga sentido, me encanta.

Comencé con la cabeza en el brazo del sillón y el impulso me fue subiendo, ahora está la mitad de mi espalda apoyada ahí. Maneja mi cuerpo a sus antojo y amo que lo haga.

No hay un rincón que le falte conocer. No hay un espacio que no haya besado. Hasta contó mis lunares uno por uno. Llego a creer que nos entendemos más sin ropa que con ella puesta.

No puedo evitar gritar, ya no es solo un gemido, es un descontrol total lo que me hace sentir en cada movimiento que hace dentro mío.

Solo con pasar despacio sus labios sobre mis pechos los hace endurecer por completo, es tanto que me duelen al mínimo roce y es ensordecedor cuando deja de hacerlo. Lo necesito tocándome.

Lo tomo del cuello porque odio sentir su piel lejos. Ya casi no me queda nada sobre el sillón, solo con sus brazos rodeándome y con el impulso de su cuerpo me mantiene suspendida.

Me sujeta, me para y me gira en movimientos rápidos.

Julián: manos en el sillón - le hago caso de inmediato, abro las piernas un poco y él las cierra con sus manos haciendo más estrecho mi sexo, pasa su lengua en toda la hendidura y vuelve a mi oído- vas a hacer lo que te diga. - no me deja pensar ni responder y vuelve a penetrarme, si antes dolía ahora jodidamente me quema.

Con una mano sostiene una parte de mis pechos y con la otro maneja el ritmo de mi cadera. Se aparta un poco, saca su miembro, lo hace recorrer toda mi entrepierna haciendo presión con la punta una y otra vez con más fuerza. Sabe que me derrite que no siga. Quiere que se lo pida. Que se lo suplique.

Vera: Julián- llamo su atención
Julián: qué, hermosa? - besa mi espalda y sigue con su juego.
Vera: dejá de torturarme. - escucho que se ríe con maldad y ahora es su mano la que recorre mi sexo, presiona mi clitoris con fuerza y me quejo.

Julián: decime qué querés.
Vera: ya te lo dije. - siento su sonrisa en mi espalda. Vuelve a meter solo la punta y juega manejando la profundidad a su gusto. - quiero sentirte terminar adentro mío. 

Julián: mierda - creo que no se lo esperaba porque le sale como un gemido.

Me vuelve a penetrar con vehemencia. Subo una pierna al sillón porque ya no aguanto la presión. Mientras se mueve presiona con sus dedos mi clitoris con más fuerza que antes. Ya no respondo por mi misma, solo me quejo y él me dice algo que no alcanzo a entender.

Mi amor, susurro casi en un trance. Me lo hace con tanta fuerza que no resisto más y grito. Grito con fuerza sintiendo que todo mi cuerpo se retuerce bajo un maldito choque de electricidad.

Su voz entrecortada me dice: así mi amor, disfruta verme rendida por su culpa. A los segundos el impulso es mayor cuando él llega al orgasmo, cumpliendo lo que le pedí, lo siento adentro mío rebalsar, lo escucho quejarse y putear a la vez. Me encanta.

Mi entrepierna está totalmente húmeda e hinchada. Creo que fue demasiado y sobre todo: perfecto. Me toma del abdomen y me lleva con él sin salir de mi.

Nos sienta a los dos en el sillón acomoda mis piernas ente las suyas y apoyo mi cabeza sobre su hombro, la inclino al costado buscando su boca y lo entiende de inmediato. Me besa mientras recuperamos el aire y sonrío. Estoy perdidamente enamorada, si me quedaba alguna duda ahí está la confirmación.

Dímelo ReiHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora