--Serena, no puedes volver justo ahora, el médico dijo que necesitabas descansar que el estres podría adelantar el parto y a penas estás de siete meses y medio-- Luna estaba algo nerviosa por la suerte de su hija, cierto era que ella le había dado toda la libertad del mundo, aún se preocupaba por su ella, sobre todo en su estado, y quizá se sentía algo culpable por qué si hubiera estado más presente en la vida de su hija, quizá Serena hubiese tomado mejores decisiones, pero ya era tarde para lamentarse.
--Estaré bien, ya es tiempo de que solucione todo el enredo que es mi vida-- la rubia contesto de manera tranquila mientras cerraba una de sus maletas.
--Serena, te prohibo que vuelvas, no tienes nada que ir a buscar a Japón ¿Acaso no estás bien aquí?-- esta vez fue Artemis, la cabeza de la familia que con un poco de carácter quiso imponer su autoridad.
--Lo siento papá, esta vez no puedo obedecerte, pero prometo cuando todo se solucione les voy a terminar de contar la verdad de quién es el padre de mi hija-- acaricio su abultado vientre con dulzura. --Debo volver y espero que me entiendan como lo han hecho todo este tiempo.
--pero, hija...
--yo la acompañaré-- Rini apareció con una maleta entrando a la habitación de su hermana mayor, la cual le sonrió con todo el amor que tenía para dar.
--¿Y la universidad, Rini?-- Artemis estaba buscando por todos los medios evitar que su hija se fuera de casa.
--Virtualidad, está muy de moda-- se encogió de hombros y le dió un abrazo a sus padres mientras estos quedaban sin palabras. --Sere, es hora de irnos, el taxi nos espera afuera.
Y entonces con resignación los padres no tuvieron más opción que dejar ir a sus hijas, con la promesa de que se pondrían en contacto cada día y que si algo malo ocurría podían contar siempre con ellos.
Las hermanas Tsukino subieron al avión, una prometiendose cuidar de su hermana mayor, y la otra con la incertidumbre de lo que encontraría a su llegada al país que fue testigo de su más grande amor.
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--Neherenia firma ya el maldito divorcio, estoy perdiendo la paciencia-- Diamante había perdido la cuenta de cuántas veces había intentado que su ex esposa le firmara los papeles del divorcio, pero esta parecía no querer entender la situación.
--Ya en la iglesia y la junta de beneficencia se están dando cuenta de lo que está pasando, deja de estar durmiendo en la calle y ven a dormir con tu esposa-- la pelinegra respondía siempre con una tranquilidad que hacía a diamante perder la poca paciencia que le quedaba.
--¡Que ya no eres mi esposa, ya no vivo en esta casa, debes afrontar la realidad-- Él peliplata lanzó los documentos nuevamente en la mesa de centro de la sala de estar.
--No entiendo por qué quieres divorciarte, si a fin de cuentas esa chica se fue, no quiere saber nada de ti, vuelve a casa y haremos como si nada pasó, ¿ Quieres un café?.
--¡Que no me estoy divorciando por serena, lo estoy haciendo por qué no te amo, no me amas, yo no sé que quieres de mi, maldita sea, te estoy dando una de mis clínicas, está mansión, dinero ¿Que quieres?-- Siempre era la misma historia, siempre que pisaba esa casa que ya no sentía como suya sucedía la misma historia.
--Yo si te amo, y que te esté perdonando tu pecado debería ser prueba suficiente de mi amor por ti, diamante--. Neherenla se puso de pies, alisando una arruga invisible de su falda larga y blanca.
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Daddy issue
Fanfictionserena es la nueva mejor amiga de Rey, se conocieron en primer semestre de la universidad cuando sus carreras coincidieron... Ellas de verdad eran muy buenas amigas, junto a los demás chicos, y su novio Seiya... pero con la tensión y el deseo entr...
