Vine a visitarte

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Elizabeth

Me desperté por el resplandor del sol en mi cara, ayer entre por la ventana tan apurada para que no me descubrieran que se me olvidó cerrarla, quejándome del resplandor me senté en la cama, me quedo un tiempo en mi habitación hasta que me decido levantarme y cambiarme por un vestido rojo, es un vestido pero también tiene detalles que lo hacen parecer un poco más a un kimono, abro las inmensas puertas de mi habitación y camino por esos pasillos vacíos, este castillo es demasiado grande para tan sólo mis padres, yo y tres empleadas, me gustaría decirle a mi padre que invitará a vivir a los trabajadores a este castillo, esta vacío siempre y los pobres trabajadores tienen casas en mal estado, si todo esto fuera mío ya los habría obligado a vivir aquí. Entre al inmenso comedor, mi padre está sentado en la mesa y mi madre está a su lado, me siento al frente de los dos en silencio, no tengo ganas de hablar.

—Valla, ¿ ya no dices buenos días ?—levanto la mirada de mi plato para mirar a mi madre.

—Buenos días mamá, papá

—Buenos días hija

—¿Se puede saber donde estabas ayer?—no me acordaba, ayer llegue muy tarde, a pesar de que me despedí de Eric y vine camino al castillo desde antes del atardecer, en el bosque tuve que esconderme detrás de los arbusto por culpa de algunos lobos que habían rondando, me quedé mirando una loba hembra junto con sus dos cachorros, al parecer estaban cazando y mientras caminan los dos cachorros caen en un hueco no tan profundo pero para ellos que solo son pequeños les sería complicado salir.

#Flashback

Esos cachorros luchan por salir de ese hueco, después de algunos intentos solo el mayor logra salir, el pequeño se queda ahí tratando de salir, la madre y el que logró salir se alejan dejando solo al más pequeño quien da saltos y aullidos, el corazón se me encoje al ver al pobre lobo haciendo su mayor esfuerzo. Espero a que se alejen lo suficiente y me acercó al hueco y lo tomo en brazos, es pequeño así que no hará daño.

—¿Te has quedado solo e?—tiembla en mis brazos, tal vez tiene frío, después de todo la noche está cayendo y el frío empieza a sentirse, lo envuelvo con las mangas del traje para abrigarlo. Corro por todo el bosque antes de que más lobos se crucen en mi camino. Entro al castillo con cuidado de que no me vean, salto por la ventana y entro a mi habitación, pongo al pequeño en el suelo y le doy el poco de comida que deje esta tarde, lo dejo comer y me cambio de ropa antes de que alguien entre y me vea con el puesto, lo pongo en mi armario escondido en una de las cajas y me acuesto en la cama quedándome profundamente dormida.

#Fin del Flasback●

—Elizabeth, Elizabeth—salí de mis pensamientos

—¿Qu....que?

—No me has respondido ¿donde estabas ayer?

—En el jardín papá

—No mientas

—Te digo la verdad, estaba detrás de los arbustos con un pequeño gato que vi

—Tu y tu amor por los animales—dice mi madre divertida, ella sabe como soy y el amor que le tengo q los animales así que tal ves ella se crea mi cuento.

—Bueno, para la próxima no te quedes mirando gatos, casi salgo yo a buscarte en el bosque.

—Perdón papá—me pare junto a él, le bese la mejilla, lo mismo hice con mi madre, luego salí inmediatamente para ver como estaba mi pequeño lobo. Entre silenciosamente para que ninguna de las empleadas me oyera, cerré las puertas con cuidado y cuando me gire me quede en shok, los libros que tenía estaban todos destrozados y mordisqueados, busque con la mirada a ese travieso, me detuve armario, es muy malo para esconderse ya que dejo su pequeña colita fuera del armario, me acerque en puntillas para sorprenderle, abrí el armario y casi se me derrite el corazón, estaba dentro de la caja donde puse el traje de sacerdotisa y tenía una de las mangas encima de el haciéndole de manta, me da pena tener que despertarlo, pero necesito el traje para salir de aquí sin que me reconozcan, lo tome en brazos suavemente y gracias a dios no se movió, solo siguió durmiendo, lo puse en el suelo frente a una pequeña mesa que hay en mi habitación, donde tenía los libros que este pequeño hizo pedazos. Me puse el traje, sacudo el pelo que tiene en la manga, agarró al chiquitín, lo escondo con las mangas y salgo por la ventana.

Camino por el bosque mirando a los lados por si hay algún lobo, el pequeño sigue durmiendo y no se ha movido, el abuelo Samúra me ha llevado a su casa en algunas ocasiones cuando me pillaba escapando del castillo. Efectivamente como recuerdo llegó a la pequeña choza, es como si fuera a derrumbarse en cualquier momento, no tiene puerta, simplemente tiene una pequeña cortina fina de bambú, me pare en la entrada y me quite las sandalias, me quedé estática mirando a Eric dormir plácidamente en una cama al lado de la ventana, me pare a su lado y le acaricié el cabello, pero debido a sus reflejos me toma rápidamente de la mano y me tira contra el suelo, suerte que caí de espaldas sino hubiera aplastado al cachorro.

Eric

Sentí un ligero cosquilleo en la cabeza, sentí una mano acariciando mi pelo y rápidamente me desperté, tomé su mano y hice que cayera al suelo, me quedé mirándola, ella estaba en el suelo sosteniendo algo en sus brazos pero no puedo ver que es, lo tiene cubierto con las mangas, ella anda con su traje de sacerdotisa, se volvió a escapar.

—¿Estas loca o que?—la tomo del brazo y la ayudo a ponerse de pie

—Vine a visitarte, que bueno que tienes excelentes reflejos

—Por favor la próxima vez solo avisa antes de entrar no quiero tirarte de nuevo al suelo

—Vale

—¿Que ocultas ahí?—le señaló a sus mangas

—Oh—quita las mangas—este pequeño

—¿Que haces con un lobo?

Cuida de mí hija Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora