Puedo asegurar con el poco respaldo que me ofrece mi memoria, esa que se encarga de desechar mis recuerdos como una máquina trituradora de papel que, el día que me llevaron a la comisaria para interrogarme, ya no recordaba nada. En el juicio el abogado sustento que no estaba acta para declarar, no me aparecí en el estrado ni un solo día y eso enfureció a todos, en especial a su madre. Fui acusada por perpetrar un delito culposo cuando claramente no fui la causante del accidente, ni siquiera yo sé lo que pasaba por mi mente ese día y aun así me lo preguntaban a todas horas como si de una anécdota escolar se tratara. No dije nada en relación con Damné, el tiempo se encargó de que se acostumbrara a las llamas del infierno cuando su foto apareció en la primera plana del periódico local. Me declararon inocente a los cuatro meses.
El policía llevaba gafas de sol y tres armas en su cinturón color piel, eso sin tomar a cuenta la navaja y el gas pimienta junto a su cartera. Me miro como si le debiera algo y no necesariamente una explicación de los hechos, luego me quito los grilletes y como si le hubiese preguntado me dio un sermón de lo irresponsables que eran mis padres al dejarme andar a tan altas horas de la noche por la ciudad como si fuera un vagabundo o una prostituta; yo no dije nada por el asco que sentí al escucharlo asegurar que no estaría sentada aquí si fuese su hija o una de sus nietas. << Apenas y dejaste de ser una niña, ¿Cómo es que puedes estar involucrada en un asesinato? >> añadió al darse cuenta de mi sobresalto al notar la sangre fresca en mis manos.
Quería que me consolaran, que me dijeran que todo estaría bien a pesar de que era una vil mentira, quería que me mintieran y quería escuchar que lo volvería a ver. El consuelo que esperaba llego y al mismo tiempo desapareció cuando mi madre entró por la puerta moqueando lágrimas y asiéndole doble nudo a la bata para que esta no se abriera y le hiciera enseñar los senos. Me abrazo pero su contacto no significo nada; el policía con anteojos tiene razón, si ella no me hubiera obligado a salir nada de esto hubiese pasado y tremenda idiota que soy al pensar en lo que pudo haber sido, nunca he aceptado la realidad. La verdad es que pocas veces me negó algo, la hora de llegada solo era un contrato para presumir con las demás madres y hacerse sentir moderna, daba igual la hora y daba igual lo que hiciera mientras no le faltará al respeto y siempre le hablará bonito. No le sorprendió cuando me quede a dormir con Héctor, ni cuando copie en los exámenes de recuperación o la vez que tome dinero de su bolsa porque mis ahorros para cerveza escasearon. No se atrevió a preguntar cuando Isaías le obsequio una plancha de vapor, seguido por unos audífonos y un bocina de 15 pulgadas; yo nunca le acepte nada pero ella lo hizo gustosa. Era una boba que se enorgullecía porque sobrepase la edad en la que ella salió embrazada y porque estudiaría la universidad y tendría un trabajo apestoso del cual me lamentaría todas las mañanas por el resto de mi vida.
Al estar abrazadas me susurra un te amo despacio, de esos que expulsan aire cálido y te estremecen la piel, acepto mis sentimientos y me justifico el culparla. Las intenciones son buenas pero las palabras no eran las correctas, si hubiera sido más como ella. Florecilla colorida que le sonríe al sol como a la mierda. Ella nunca me dijo que se arrepentía de que yo viniera a este mundo, sin embargo, sé que lo hizo cuando se divorció y sé el miedo que le provoca imaginar perderme a mí también, maldito magnetismo que nos hace ligarnos a las personas sin necesitarlas.
No podía ser tan cruel, teniendo en cuenta lo frágil y sentimental que es y cómo las mentiras a estas alturas son aceptables, le aseguró con firmeza que todo estará bien, que ambas lo estaremos.
Minutos después el policía la arrancó de mis brazos como goma de mascar en el zapato. De igual forma el gusto no le duro demasiado porque tuvo que hacer lo mismo con la señora West que apareció con un rosario en mano y con la mirada más perturbadora que le haya visto, misma que no me hizo creer en Dios pero si en el infierno. De un tirón hizo que me levantara de la silla y su bofetada fue tan fuerte que me sangro el labio y pude sentir el castañear de mis dietes como un péndulo. Antes de que mi madre dijera o hiciera cualquier cosa las sacaron a ambas por la fuerza. Me quede sola con el padre y policía excelente.
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INESTABLE
Fiksi Remaja- Te amo - dijo sin ningún aviso, como la explosión de una bomba. - ¿Qué?. - Te amo y no espero una respuesta semejante de tus labios. Ni siquiera espero que finjas que sientes lo mismo o que seas sincera y digas que es un sentimiento estúpido y vac...
