Tocaron el timbre

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Los días restantes de nuestra divertida luna de miel resultaron ser extraños. Jason se apartó de Grace y de mí. No sé por qué.
Fue muy raro, como que el viaje se arruinó cuando Jason se rompió la mano. Que drama que fue eso.
Y él se despidió de mi muy... sentimentalmente. O sea, fue un abrazo muy fuerte y cariñoso. Y me hizo sentir mal. Como si él se iba. Y no lo sentí como un abrazo amistoso.
Esa despedida me hizo recordar cuando nos conocimos Jason y yo.
Fue en una fiesta a la que fui con Robert, Jason era hermano de una de las amigas de mi hermano. Jason había llevado a su novia, fue una noche muy divertida. Su novia y él se estaban besando todo el tiempo.
Desde ahí entonces somos amigos, muy cercanos. Hablábamos de todo y de nada.
Y luego Jason conoció a Alice, una artista de Boston con la cual se casó después de un año de noviazgo. Estaba tan contento.
Pero la verdad era que en esos tiempos me empecé a enamorar de Jason Connely. Cómo hablaba, cómo me trataba, las cosas románticas que le hacía a su esposa. Me pareció alguien asombroso. Y me dolía mucho no decirle lo que sentía.
Hasta que un día le conté a Jason mi verdad.
Estaba sorprendido. No podía hablar. Estaba boquiabierto.
Y, en el momento en el que se quebró, decidí también contarle que lo amaba. Le dije que estaba bien si no me amaba porque estaba casado y...
Pero me dejó con el "y..." en la garganta porque ese día Jason se fue corriendo de mi casa.
Pero luego el Flashback de nuestra amistad se vio interrumpido con la voz de Grace diciéndome:
-Ey, John, ¿entramos? Estoy exhausta. Jason ya se fue hace un rato.
Entramos y Grace empezó a instalarse. Yo la ayudé un poco con su ropa... y su ropa interior.
En eso empezamos a charlar y dejamos de sacar cosas.
-No, creo que me gusta más el departamento de Jason... Las ratas eran buena compañía.
-Jajaja. Entonces, cuéntame un poco de tu familia, nadie vino a nuestra ENORME boda.
-Am... mira, John yo...
-Ya sé, no hace falta que me digas, todos tenemos problemas familiares.
El silencio llenó la sala.
-La razón por la cual me fui no sólo fue porque ser bar tender era una mierda y te pegaban pero también fue por mi padre. Él... él...-repetía Grace mientras las lágrimas le caían-.
-Tranquila-le dije mientras sostenía su mano-.
-Perdón, no estoy lista para contarlo.
-Esta bien, Grace. Pero vas a llenar el vino con agua si sigues llorando, o sea, puede ser rico pero ese vino es muy caro.
-Jajajaja -exclamó riendo-.
Y luego, la noche se convirtió en la mañana.
Me desperté con el ruido del timbre. Atendí el teléfono.
No podía ser.
-Grace, Grace, despierta.
-Am... ¿Qué? John es muy temprano...
-Tocaron el timbre -dije pasándole el teléfono-.
Al escucharlos se despertó intensamente.
-John, ¿pueden...?
-Si, déjalos pasar.
En eso, Grace abrió la puerta del departamento y se encontró con las dos caras furiosas de sus padres.

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