Profundos como el mar

40 3 3
                                        

Esa mañana me levanté desnudo con el sonido del teléfono en mis oídos.
Jason dormía, también desnudo.
Era Grace.
Mientras nos invitaba a su casa por la tarde, Jason se despertó y comenzó a hacerme cosquillas en las piernas.
Empecé a reírme y terminé la conversación rápida para poder besarlo a Jason y contarle lo que no sabía.
-Jase, tenemos que hablar. Enserio.
Jason paró de besarme y se fue a bañar, diciendo que hablarían después de la ducha.
Lo esperé en el sofá, mientras venía ya vestido a hablarme.
-Jason, primero de todo:¿qué pasó con Alison?
-Ah. Es una fea historia. Alison me estaba engañando, de vuelta. Con el mismo chico. Pero esta vez él no era el amante, sino yo. Eran novios desde hace mucho, pero no vivían juntos. Así que debes en cuando ella iba a su casa y...eso. Un día, vino su novio pero ella no estaba. Él había traído rosas y chocolates, así que lo supe cuando lo vi. Le dije que Alison y yo éramos hermanos y que viniera en otro momento.Me enojé tanto con ella por arruinar devuelta nuestra relación John. Pero tanto. Así que decidí mentirle. Le dije que me iría del país porque me ofrecieron un trabajo. Ella ahora sigue con su novio, cree que no se que tiene uno. Seguramente ya me olvidó. Y estoy agradecido por eso.
-Jase, oh, perdón cariño, te amo.
-Yo también. ¿Qué me querías contar vos?
-Hace más de dos semanas, tuve relaciones con Grace. Ese mismo día Grace tuvo relaciones con Ed, porque se amaban. Y a las dos semanas Grace estaba embarazada. Ayer averiguamos que yo soy el padre, pero de que todas formas Ed y Grace criarán al bebé. Grace ahora se mudó con Ed y rompí nuestro contrato y le confesé a mi hermano quien realmente era.
-John...eres padre. John...no, no eres un padre. John, no estoy para nada enojado o angustiado contigo. Cometiste un error, y esta bien. Ed va a ser el padre de este bebé. Tu serás su tío. No te sientas culpable.
-Gracias,-dije mientras comenzaba a llorar-no puedo creer que ese hijo no va a ser mío.
Luego Jase me abrazó y lloré en su hombro, sintiéndome a salvo.
La pasamos excelente con Grace y Ed. De lo mejor.
Y la sorpresa de que Jason volvió la culminó a Grace.
Cuando volvíamos en el auto de Jason, primero pasamos por su casa.
-Jase, mi amor, pensé que me ibas a dejar en mi casa.
-Querrás decir nuestra casa. Si fuera tu casa no pasaría a buscar mis cosas para dejarlas en tu casa, ¿no?
-Ay Jason, cuanto te amo-dije mientras me reía-.
Luego empezaron los más felices momentos de mi vida, poco a poco.
La mudanza de Jason, el despertar junto a él todos los días y dormir con él todas las noches.
La felicidad de Grace, ya estaba cada vez mas embarazada y más contenta.
El final de mi proyecto, arreglé con editoriales y dicen que sería un gran libro.
Y la vida, y su facilidad para vivirla.
Todos estos años enrollándome en mis propias desesperaciones cuando la respuesta estaba en mirar a esos hermosos ojos profundos como el mar que tenía Jason.
Lástima que fue un mes.
Las mariposas y las moscas viven un día aproximadamente.
Un día.
Para el eso es toda su eternidad y es perfecta en si.
Yo viví realmente solo un mes, solo ese mes.
Yo viví realmente la vida 30 días.
En la mañana del último día de mi vida, igual que una mosca o una mariposa, viví mi día normalmente.
Salí al pasillo para despedirlo a Jason, quien se iba a trabajar. Pero un vecino viejo salió también y nos vio besándonos.
Rápido él entró a su casa.
Jason me empujó hacia adentro y cerró el departamento con llave.
-Calma John, tal vez no llamará a la policía.
Esperamos unos minutos en pánico y vimos a la policía por la ventana ya entrando al edificio.
Ya sabíamos lo que haríamos entonces:escapar por las escaleras de incendio.
Corriendo, fuimos hasta abajo donde estaba estacionado el auto de Jason.
Arrancamos y nos fuimos.
Pensamos en ir a lo de Ed, pero la policía también nos empezó a perseguir.
Nos perdimos rápidamente con Jason yendo tan rápido.
Vueltas, frenos, bocinas, semáforos:todo junto en rápidas imágenes.
Pero después no vimos nada de esas cosas.
Primero vimos algo azul.
Después escuchamos el sonido del mar.
Y finalmente nos topamos con la punta de un puerto.
Frenamos.
Los policías también.
Pensar que habíamos recorrido tanto en tan poco tiempo me hacia vomitar.
Salimos con las manos arriba.
Pero envés de avanzar, retrocedimos. Mientras que los policías ya fuera de sus autos, avanzaban.
-¡Quietos o disparamos!
No iban a disparar. No podían matarnos, si nos entregábamos teníamos la opción de que nos castren, nos encarcelen o nos maten. Y teníamos el derecho de esa opción.
Retrocedimos tanto que llegamos a la punta del puerto.
Lo único que pensaba es como avanzaríamos y escaparnos.
¿Cómo?
Pero luego Jason bajó sus manos.
Y yo bajé las mías, mirándolo.
Estaba muy pacífico.
Comencé a mirar sus ojos profundos como el mar.
Vi en ellos la respuesta: la única forma de avanzar era retrocediendo.
Así que tomé su mano y retrocedí.
Retrocedí recordando solo ese mes. Solamente ese magnífico mes.
Y los ojos de Jason.
Repetía en mi cabeza rápidamente:retroceder para avanzar.
Si iba a morir de alguna manera, tenía que ser muriendo luchando por lo que soy.
Retroceder cayéndome al Río Hudson no era retroceder, era avanzar.
Ya no iba a retroceder.
Nunca más.
Y de pronto, mi mente dejó de repetir esa frase.
Mi cuerpo sintió el agua helada.
Y mis ojos miraron los suyos profundamente una última vez.
Hasta que yo cerraría los ojos.

FIN

TruthDonde viven las historias. Descúbrelo ahora