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Yoongi POV:

El beat seguía sonando en bucle. Ya lo había escuchado unas treinta veces, y aún así, no lograba escribir ni una sola línea mínimamente decente. El cursor parpadeaba en la pantalla, como si estuviera burlándose de mí, marcando cada segundo en el que no podía concentrarme.

Apoyé los codos en la consola, llevándome las manos a la cara.

Tienes que pensar en otra cosa, Min Yoongi. Cualquier otra cosa.
Pero era inútil.

Otra vez ella.
Otra vez Sonmin.

Desde hace días no sabia nada de ella y derrepente aparece con una llamada en medio de la madrugada.

Apreté los dientes.

Me giré en la silla, mirando hacia el rincón donde ella solía sentarse con su libreta de apuntes, tarareando melodías o dibujando sin prestar mucha atención. Ahora ese rincón estaba vacío.

Fue raro que por primera vez, el silencio me pareciera molesto.

Tomé el teléfono viendo el registro de la llamada que habia colgado ella hace unos minutos. La llamada no duró más de unos segundos, pero de todas formas me hizo tener una sensacion extraña en el pecho.

Quería mandarle un mensaje. Algo sencillo.
"Todo bien? ¿Te pasó algo? Estás rara." Escribí y borré esas frases una por una. No quería parecer desesperado.

Pero lo estaba. Un poco. Tenía que admitirlo.

Suspiré con frustración. Dejé el teléfono a un lado y me levanté para servirme un café, más por hacer algo que por realmente necesitarlo. Mientras la máquina hacía su ruido molesto, el pensamiento de Sonmin seguía rondando en mi cabeza. Sabía que estaba en casa de alguien, no había música de fondo ni bullicio, solo la voz de otra chica antes de que cortara la llamada.

Tal vez solo estaba tomando algo en casa de una amiga. No era nada raro, ¿verdad? Pero algo en esa llamada, en su tono, me incomodaba. Y su respuesta cuando le pregunté si estaba bien...

No lo sé.

Eso, eso me volvió a intranquilizar.

Puse el café en la mesa y volví a mirar el teléfono.

¿Por qué la llamada había sido tan breve? ¿Por qué había cortado tan rápido?

Algo había cambiando en ella.

No sentía que fuera la misma Sonmin del comienzo. La Sonmin despreocupada que llegaba siendo una bola de energía a primeras horas de la mañana, con esa sonrisa dulce y su cabello un poco desarreglado porque siempre venía a paso apurado, como si fuera que siempre estuviera atrasada o quisiera moverse más rapido. Aun así, por algún milagro, siempre se las arreglaba para verse perfectamente.

No pude evitar sonreír cuando recordé una de las primeras veces que vino.

Sabía que no era fanática del café expreso. Nunca me sorprendió que prefiriera cosas más dulces; todo en ella gritaba suavidad, desde su forma de hablar hasta cómo se arreglaba el vestido con delicadeza cada vez que se levantaba del sofa. Sonmin era el tipo de persona que, si fuera una bebida, sería algo cálido, espumoso, con un toque de canela encima. Nada que te quemara la garganta o te hiciera arrugar la cara.

Y aun así, cada vez que yo preparaba café —siempre amargo, fuerte, sin azúcar—, ella se lo tomaba sin una sola queja. Ni una mueca, ni una protesta. Solo lo recibía entre sus manos con una sonrisa amable y lo bebía en silencio, como si le gustara.

Pero la verdad era que no le gustaba, lo sabia desde el primer dia. Cuando la miré de reojo y la vi haciendo una pausa mínima después del primer sorbo. Una pausa tan sutil que cualquiera la habría pasado por alto... pero no para mí.

Solo una Idol |Suga|Donde viven las historias. Descúbrelo ahora