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Mis dedos ajustaron el vestido rojo que llevaba.

—Un poco dramático todo esto—dije en voz baja, girándome para ver cómo el vestido ondeaba con el movimiento, las luces lo hacían ver más de un tono más intenso del que ya era.

—Ese es todo el punto —respondió la directora de escena, Min-ji, desde el otro lado de la habitación. Su voz era firme, casi cantarina, mientras revisaba el guion en su tablet.

Estábamos grabando desde hacía unas horas. El teatro, con sus balcones ornamentados y su escenario enorme. Si fuera cantante de ópera o una bailarina de ballet, presentarme aquí sería como un sueño hecho realidad.

—Entonces, quiero que corras por estos pasillos lo más dramática que puedas y lo dijo en serio —ordenó Min-ji, señalándome con un movimiento autoritario de su mano, su mirada estaba fija en mí—. Quiero que esas extensiones vuelen alrededor, que el vestido se arremoline como si el viento lo llevara ¿entendido?

De mi boca no salió nada, solamente asentí con la cabeza.

— ¿Todos listos de nuevo? —Su voz cortó el aire, y el equipo se puso en marcha al instante, ajustando cámaras, moviendo reflectores y gritando órdenes entre sí.

La música comenzó a sonar, un crescendo de cuerdas que llenó el teatro con una intensidad casi palpable.

Respiré hondo.
Un paso.
Otro.
Y comencé a correr.

El equipo se movía a mi alrededor, las cámaras siguiendo cada movimiento, los reflectores girando para capturar el ángulo perfecto que deseaban.

Podía escuchar a Min-ji detrás de las cámaras, susurrando algo entre dientes, y luego:

—¡Corte!

Me detuve, jadeando, el sudor perlando mi frente.
El teatro se llenó de movimiento: asistentes corriendo con botellas de agua, técnicos ajustando cables, y el zumbido de las luces enfriándose.
Tomé la botella de agua que me ofrecían.

—¿Y dónde se supone que está mi rapero? —casi escupí ante la pregunta de Min-ji, su tono con impaciencia mientras cruzaba los brazos, mirando a Nara con una ceja arqueada.

—Se supone que ya están por llegar —respondió Nara, su voz se notaba calma pero con un toque de nerviosismo. A ella tampoco le hacía gracia que estuviera llegando tarde.

Estaba de pie junto a una mesa de control, revisando su teléfono con dedos rápidos, su cabello recogido en una coleta que se movía mientras negaba con la cabeza—. Hubo un retraso en el tráfico, pero Suga y su equipo están en camino.

Min-ji chasqueó los dedos, sacándome de mis pensamientos.

—Bien, mientras llegan, repitamos la secuencia. Quiero esa energía de nuevo, Sonmin —ordenó, señalando el pasillo una vez más.

Yoongi POINT OF VIEW:

Llevaba las manos en los bolsillos de la chaqueta, la gorra baja y el barbijo todavía puesto. Habíamos tenido que cruzar media ciudad en medio del tráfico, y el chofer se disculpó al menos tres veces antes de que llegáramos. No era culpa suya; la agenda estaba apretada y todo se había extendido más de lo previsto.

—Ya están grabando —murmuró Jin hyung detrás de mí, ajustándose la gorra mientras observaba todo el movimiento dentro del teatro.

Había insistido en acompañarme. No quería dejarme solo.
Pero sabía que tenía muchas canciones de Sonmin en su playlist de Spotify.

Asentí, sin responder. Mis ojos se detuvieron en el escenario, donde ella estaba grabando.

No era necesario el vestido rojo para que mi atención se centrara en ella.
Eso era algo que Sonmin tenía de manera natural, por mas que ella no lo buscara.

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⏰ Última actualización: Nov 09, 2025 ⏰

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