{Si no leyeron los capítulos 5/6/7/8 actualizados, les recomiendo leerlas, son las que más modificaciones tuvieron. Besis}
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Desperté por la luz que entraba directa por la ventana, golpeando mi rostro. Tuve que parpadear varias veces para ajustarme a la iluminación del lugar.
Aún confundida, llevé una mano a la frente, intentando recordar en qué momento me había metido en mi cama.
Me estiré como un gato, sintiendo el cuerpo algo adolorido, pesado. Y con los ojos entrecerrados, analicé la situación: la última imagen que recordaba con claridad era estar en el sofá de Yeri.
Me senté en la cama con lentitud, mirando alrededor. ¿Cómo demonios había terminado en mi departamento?
Me deslicé fuera de la cama, la brisa que entraba por la ventana me erizó la piel. Seguía teniendo puesta la misma ropa del día anterior, incluso tenía el cabello aún recogido en el mismo moño desordenado que Yeri me había hecho mientras hablábamos.
Caminé hasta la puerta de la habitación y en el momento en él que apoyé la mano en el picaporte, escuché voces apagadas desde la sala. Reconocí enseguida esos tonos familiares.
Asomé la cabeza con cautela, dejando apenas un hueco para mirar sin ser vista.
Nara estaba apoyada en la barra de la cocina, con los brazos cruzados, hablando con Xuxi, quien estaba de pie frente a la isla, comiendo como si no hubiera un mañana. Se llevaba a la boca unos rollos de huevo, mientras mascaba con entusiasmo y el ceño ligeramente fruncido.
—Dime que eso lo compraste y no lo cocinaste aquí —dije saliendo de la habitación, con la voz aún ronca por el sueño.
—Callate —gruñó el, sin dignarse a mirarme—. Tengo que recuperar fuerzas, no eres tan liviana como aparentás —dijo con la boca llena.
—Masticá y tragá antes de hablar —lo regañó Nara unnie con una ceja arqueada. Luego me miró a mi—. Ve a bañarte y cambiarte. Ya te pedí congee* para que comas antes de irnos.
Asentí con un gesto leve, sintiendo de golpe el cansancio acumulado. Volví a la habitación arrastrando un poco los pies, pero antes de entrar al baño, agarré mi celular del escritorio.
La pantalla se encendió al instante, reconociendo mi rostro. Lo primero que vi fue el registro de llamadas.
Ahí estaba. La última llamada.
Me detuve un segundo, sin abrir ningún chat aún. Respiré hondo.
Ni un mensaje después de eso. No sé qué esperaba ver... cualquier cosa que me hiciera sentir menos estúpida por haber marcado su número en plena madrugada.
Bloqueé el teléfono de nuevo sin revisar más.
Me metí al baño en silencio.
Ya con el cabello aún húmedo cayendo por mis hombros y vestida con ropa limpia —un vestido corto de color amarillo pastel, de tirantes finos que dejaban al descubierto mis clavículas y parte de la espalda— me senté en el sillón con el tazón de congee aún tibio entre las manos.
El aroma me envolvió como un abrazo.
—Bueno, yo las dejo solas —anunció Lucas desde el otro lado del living, mientras tomaba las llaves de su auto del gancho junto a la puerta.
—Claro, ahora que acabaste con lo poco que tenía en la nevera —murmuré antes de llevarme una cucharada de arroz a la boca.
—Siempre eres una amargada después de tomar —soltó Lucas, sacándome la lengua con descaro mientras se acercaba a la puerta—. Así me agradeces que haya ido a buscarte.
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Solo una Idol |Suga|
FanfictionElla quiere autenticidad, él prefiere el control. Ella ilumina cada lugar que pisa, él ha aprendido a vivir entre sombras. En un mundo donde las emociones se reprimen y la imagen lo es todo, ¿realmente se puede alcanzar a alguien que no está acostum...
