-Olvídalo.
-Sonmin, solo piénsalo por un segundo y... -insistió Nara, por décima vez desde que salimos a correr-. Dame... unos segundos para volver a respirar -añadió, deteniéndose finalmente en la acera y doblándose hacia adelante con las manos sobre las rodillas.
Yo seguí trotando unos pasos más antes de frenar y girarme hacia ella, resoplando.
-Oh, vamos. Fuiste tú la que insistió en acompañarme esta mañana -dije, con cierta molestia.
-¡Llevamos corriendo quince minutos sin parar, Sonmin! -se quejó mientras trataba de llenar sus pulmones de aire-. Tus sesiones terapéuticas se están volviendo extremas...
La miré sin decir nada, mientras sentía el sudor resbalar por mi espalda.
-Y necesito más -murmuré, casi como si hablara conmigo misma.
Generalmente, correr hasta que mis pulmones ardieran y mis piernas flaquearan era suficiente para apagar el ruido que llevaba en mi cabeza. Pero hoy... hoy no estaba funcionando. Porque cada vez que cerraba los ojos, lo veía a él. Su mirada. Su voz llamándome interesante. Su silencio incómodo. Su cercanía. Su distancia.
Oh no, basta Sonmin.
Me pasé las manos por la cara, intentando sacudirme la maraña de ideas que se volvían a formar.
-No le voy a pedir que baile conmigo. Olvídalo -solté con un tono cortante, antes de retomar la carrera a paso rápido.
-¿¡Y por qué no!? -replicó Nara, esforzándose por seguir mi ritmo-. ¡Sería fabuloso! La escena quedaría perfecta y además...
Me detuve en seco, haciendo que ella casi chocara conmigo.
-¡Ya es mucho que aparezca en el MV! -exclamé, dándome vuelta para encararla-. ¡Pedirle que practique una coreografía completa conmigo sería... sería un abuso!
Sentía como mi voz temblaba levemente, no de ira. Si ella insistía una sola vez más, iba a romperme.
-No lo voy a hacer -dije, esta vez con una voz más baja -. Seré solo yo. Y listo.
Me giré y empecé a correr otra vez, dejando atrás la conversación como si pudiera dejar también el peso de mis emociones en el camino.
Me negaba por completo.
No podía pasar más tiempo con él.
No después de todo lo que sentía.
No si quería proteger lo poco que me quedaba de estabilidad.
No sé cuánto tiempo más estuve corriendo. Nara se había quedado atrás hace rato. La vi desde la distancia, con las manos apoyadas en las rodillas, respirando agitada.
Cuando por fin volví sobre mis pasos y nos acercamos a la van estacionada, la voz de Gayeol nos recibió con su tono seco habitual.
-¿Ya terminaron? -preguntó desde la puerta abierta, sin molestarse en bajar.
-Si por mí fuera, no -murmuré, subiendo tras Nara y dejándome caer en el primer asiento disponible.
-Tienes veinte minutos para ducharte y volver a salir -me recordó con tono firme-. Hoy tienes que terminar las grabaciones pendientes.
Asentí en silencio, sin fuerzas para quejarme. Nara me pasó una botella de agua helada y yo la recibí como si fuera un salvavidas. No dudé en destaparla y beberla toda de una sola vez.
-Tus padres quieren que los llames cuando tengas tiempo - soltó Nara, sin apartar la vista fe su iPad.
No dudé ni medio segundo. Saqué mi celular y marcar el número de mamá, lo tenía hasta memorizado.
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Solo una Idol |Suga|
FanfictionElla quiere autenticidad, él prefiere el control. Ella ilumina cada lugar que pisa, él ha aprendido a vivir entre sombras. En un mundo donde las emociones se reprimen y la imagen lo es todo, ¿realmente se puede alcanzar a alguien que no está acostum...
