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Creo que perdí la visibilidad desde hace unos quince minutos. Era un flash tras otro flash, cambiando de pose una tras otra.
Mis talones dolían, y el aire del set, frío por el aire acondicionado, me pegaba directamente en la nuca

Llevaba un vestido corto color rosado viejo, de tirantes delgados, contrastaba con el maquillaje marcado y el nuevo flequillo que me habían hecho esa misma mañana en la peluquería. Las extensión en ondas que llegaban a mi cintura.

— Eso, hermosa como siempre — escuché que soltó la fotógrafa cuando agarré un mechón de cabello.

El clic de la cámara siguió sin pausa. Otras diez, quizás quince fotos después, una voz conocida —probablemente Nara—intervino con suavidad:

—Vamos a darle unos minutos a Sonmin, necesita respirar.

Apenas bajé del pequeño set elevado, me saqué los tacones con disimulo y caminé descalza hasta el rincón donde me esperaba una botella de agua y una silla acolchada.

— Tu cabello es la mejor eleccion que pudieron haber hecho — escuché a Nara mientras se acercaba a mí.

— A mí mamá...

—Ya me encargué de mandar algunas fotos, no te preocupes — me interrumpió a la par que me pasaba una barrita de cereal proteica —es lo que hay, no hay tiempo para otra cosa.

La tomé sin ganas.

—Ah, y por cierto —añadió Nara, bajando un poco la voz mientras se acomodaba frente a mí—. El manager de Suga me llamó hace unas horas.

Mi mirada se alzó automáticamente.

—¿Qué fue lo que te dijo?

—Que revisará bien las fechas esta noche. Le llegaron los horarios que estamos manejando... y me preguntó si nada había cambiado de tu parte —dijo Nara, alzando una ceja mientras —. ¿Tú entiendes a qué se refiere con eso?

Carraspeé suavemente para recuperar el control de mi voz y pasé una mano por mi flequillo, como si acomodarlo fuera más urgente que responder.

—No... realmente no —mentí con una sonrisa.

Nara me sostuvo la mirada por unos segundos más, como si evaluara si iba a presionarme o dejarlo pasar. Finalmente solo asintió muy levemente.

—Pues me alegra que no haya cambiado nada —dijo con un tono casual, casi como si hablara del clima—, porque queremos hacer algunas fotos de ustedes dos.

Sentí cómo el estómago se me encogía de inmediato.

—No —respondí sin pensarlo. Incluso yo misma me sorprendí por lo rápido que salió de mi boca.

Nara arqueó ambas cejas.

—¿Y por qué no?

Tuve que bajar la mirada por un segundo, fingiendo que revisaba la envoltura de la barrita.
Ninguna excusa parecía lo suficientemente sólida como para sonar convincente.

—Es solo que... no sé si tenga sentido —intenté, aún sin levantar la vista—. Él no suele hacer este tipo de cosas, ¿no?

—Justamente por eso —replicó Nara, firme—. Justamente porque no suele hacerlo, va a llamar la atención.

Me mordí el labio inferior.

Yoongi. En un set. A mi lado. Frente a una cámara.

Demasiado cerca.

Demasiado claro.

Demasiado vulnerable.

—Olvídenlo —dije al fin, esta vez con más firmeza, enderezando la espalda mientras dejaba la barrita de cereal intacta a un costado—. Seré yo. Solamente yo. Soy suficiente.

Solo una Idol |Suga|Donde viven las historias. Descúbrelo ahora