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Habíamos repetido la coreografía mil veces.
Podría hacerla con los ojos vendados, incluso dormida, y estaba segura de que Dong-Hyun estaba igual que yo.

La música en este punto se sentía más como un zumbido constante que como una melodía.

—Una más y terminamos —dijo JaeSeung desde el fondo, su voz sonaba tan cansada como la nuestra.

Dong-Hyun resopló, pasándose una mano por el cabello empapado de sudor.

—Si dice "una más" otra vez, voy a fingir un desmayo.

Reí por lo bajo, apenas lo suficiente para no perder el aire. Todos los movimientos ya eran automaticos, inercia en su máxima expresión.

Cuando la música se detuvo después de unos minutos, los aplausos de los demas fue como la gloria, al fin habiamos terminado.

Me incliné hacia adelante, apoyando las manos sobre mis rodillas mientras trataba de recuperar el aliento. El sudor me corría por la espalda, pegando mi camiseta a la piel.
Nara me pasó una botella de agua abierta sin decir palabra.

—Gracias —murmuré antes de beber un largo trago.

—¿Vas a sobrevivir al comeback o te busco reemplazo? —bromeó ella, con una media sonrisa.

—Puedo con mucho más aún —respondí, aunque mi cuerpo opinaba lo contrario.

El coreógrafo nos aplaudió débilmente desde su lugar.
—Buen trabajo. Mañana revisamos los cambios de cámara para el ensayo general.

Asentí, tratando de mantener el profesionalismo, pero mis piernas ya temblaban. Me dejé caer sentada en el piso, mirando al techo del estudio. Las luces parecían girar.

—¿Ya te había dicho que tenemos que ir con el equipo de marketing?

—¿No conocen el horario de almuerzo? —pregunté casi con un sollozo.

—Lo conocen, pero al parecer no les gusta —respondió Nara, cruzándose de brazos mientras me observaba sin mucha paciencia—. Vamos, levántate. No queremos que llegues a la reunión con la cara de una muerta viviente.

Me reí apenas, tomando fuerzas para ponerme de pie.
El suelo del estudio estaba frío bajo mis pies, y cada músculo de mi cuerpo protestaba por el esfuerzo de las últimas horas. El resto de los bailarines se despidieron con una sonrisa antes de desaparecer por la puerta, dejándonos solas.

— Perfección y descanso no se llevan bien en esta empresa.

—Sí... ya me di cuenta. —Me pasé una toalla por el cuello.

Nara revisó su reloj y me dio un golpecito en el hombro.
—Tienes quince minutos para ducharte y cambiarte. Te esperan en el cuarto de conferencias tres.

—¿Tan pronto? —gemí.

—Tan pronto —confirmó ella, sonriendo con ese aire de "te lo advertí".

Salí del estudio arrastrando los pies, sintiendo el pulso del esfuerzo aún latiendo en mis sienes. Mientras caminaba hacia los camerinos, el eco de la música todavía vibraba en mi cabeza. Habíamos repetido tanto los pasos que podía escucharlos incluso en el silencio.

Con el cabello ya limpio, ropa fresca y un poco de maquillaje, consideré que ya estaba presentable. Me miré un segundo en el espejo: cansancio, pero la "princesa de SM" seguía intacta.

Bien.

—¿¡Por qué no me habías dicho que estás trabajando en un comeback!? —la voz de Seulgi resonó en medio del pasillo justo cuando estaba por entrar al ascensor. Mi celular terminó en el suelo, y hasta el señor de seguridad dio un respingo.

Solo una Idol |Suga|Donde viven las historias. Descúbrelo ahora