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— Hola chicas, que bueno que hayan venido —saluda Katy, una miembro del equipo de rugby al que conocían muy bien.
— Katy —saluda _____.
— ¡Hola! —exclama Steph abrazando alegremente a su amiga.
Las chicas entran por fin. Dentro de la casa había un montón de adolescentes bebiendo, bailando o simplemente hablando entre ellos. Pero eran bastantes. Stephanie estaba totalmente cómoda con aquello, mientras que _____ estaba algo nerviosa, era buena socializando pero las fiestas no le agradaban del todo. Esta vez aceptó ir solo por insistencia de su amiga.
— Toma un poco —Steph le ofrece un vaso de ponche— Y quita esa cara, estarás bien.
— No sé de qué cara hablas —toma el vaso y le da un trago.
— Si claro.
De entre toda la gente, sale Kendall Lenz, otra jugadora más. Era la típica chica agradable con todo el mundo, que lo único que buscaba es llevarse bien con todos y hacer muchos amigos.
— ¡Llegaron! —grita Kendall con emoción— ¿Que hacen aquí? ¿Por qué no bajan con nosotras al sótano?.
— ¿Y que se supone que hay ahí? —le pregunta ____.
— Estamos jugando al pool. Soy bastante mala pero me divierto perdiendo —rie.
— Yo digo que vamos —Steph toma del brazo a Kendall y corren bajando las escaleras directo al sótano.
_____ rueda los ojos y simplemente las sigue. En el sótano había alrededor de quince personas, un par jugaban y los otros solo bebían y reían mientras miraban. No había muchos rostros conocidos más que el de Steph, Katty, Kendall, y la Bowers gang. Estos últimos la intimidan un poco con su presencia, pero, si no los molestaba, no ocurriría nada. El ambiente no parecía tan molesto como arriba, incluso la música era buena.
Primero, toma una pequeña botella de cerveza de la mesa y comienza a beberla. Luego, va otra, y otra. Era temprano aún, no tendría problemas en embriagarse, tenía hasta las dos de la mañana para volver a estar un poco más en sus sentidos para regresar a casa. Su madre no volvería hasta ya muy tarde y si no encontraba nada de vómito, estaría todo perfecto.
— Oye oye, vas muy rápido, por eso estás tan mareada —Steph la toma del brazo, evitando que siga tambaleándose.
— Steph me estoy divirtiendo, ¿acaso no querías eso? —dice ____ soltando una carcajada y siguió bailando entre las pocas personas.
— ¡Déjala Steph! Que disfrute su primer borrachera —Katty la anima desde la mesa de pool.
Steph decide no meterse más y dejar que ella hiciera lo que quiera y se centra nada más en su propia diversión.
— Vaya Green, no sabía que salias a fiestas —la voz de Henry Bowers suena detrás de ella, llamando su atención.
— No lo hago pero, siempre puede haber una excepción —ella ríe— ¿Y tus amigos? —le pregunta ebria.
— Están por allá pero no creo que te preocupen ellos —Henry se acerca más a la chica— ¿Bailas?.
— Compruébalo.
Ella estaba muy ebria como para saber que pasaba, es decir, no le interesaba bailar un poco con Bowers, solo era eso. Normalmente no lo haría, ni con el, ni con nadie, pero no estaba en todos sus sentidos y lo haría por eso. Le da la espalda a Bowey, y ambos bailan al ritmo de la canción, aunque el muchacho no se interesaba tanto en bailar, sino más bien en lo que ella hacia, en sus movimientos y en su cuerpo.
Pronto, la mayoría de los invitados ponen su atención en ellos. Stephanie miraba enojada la escena, odiaba que su amiga fuera el centro de atención y mas aún, con el chico que a ella le parecía lindo. Pronto, dejó de lado todo preocupación hacia su amiga, dejó de lado la intención de cuidarla e invadida por los celos, se va del sótano furiosa. Katty y Kendall hacen igual, odiaban esa actitud, esa actitud de "zorra" o de "mujer que no se respetaba" pero la verdad era que sentían celos por ver a otra muchacha tener todos los ojos en ella.
Henry la voltea y aún con sus cuerpos teniendo fricción. Ella ni siquiera se da cuenta cuando la tiene contra la mesa de pool, intentando abrir sus piernas para ponerse entre ellas.
Es entonces, cuando aún ebria, sabía que límites pondría con aquel chico.
— Espera espera espera —dice arrastrando la voz e intentando empujar lejos a Henry, pero el la besaba a cada palabra que daba— Henry, espera tengo que irme ya.
No solo no quería estar con el, sino que le incomodaba el lado por el cual iba y todos ahí los veían y gritaban como si se tratara de un show.
— Henry detente —pide asustada.
El chico logra empujarla más, obligandola a recostarse en la mesa y él se pone sobre ella, besando su cuello de una manera asquerosa y repulsiva. Intentaba librarse como sea, se movía de un lado a otro, y el solo quería deshacerse de sus prendas sin importarle nada.
— Y toda la gente miraba, todos los hombres ahí lo alentaban a qué siguiera. Yo estaba realmente avergonzada y aterrada. Tenía la blusa desgarrada ya.
— ¡Vamos Henry que ya es mi turno! —se burla Patrick entre carcajadas.
— ¡Agarrala! —ordena Henry cubriendo la boca de ella.
Belch y Víctor estaban a su lado, sosteniendo los brazos de la muchacha mientras Patrick ayudaba a cubrirle la boca.
— Me sentí sola. No había nadie para que me ayudara.
— ¡Víctor hazlo! —ordena Henry al rubio, quien miraba asustado todo, no quería hacerlo sin embargo, obedeceria a todos solo para demostrar que "si era hombre".
— ¡Hazlo Victor! ¡Anda!.
— Fueron los cuatro —una lágrima escapa de su ojo— Y los demás, no hacían nada, gritaban y celebraban como si fuera un maldito show.
— ¡Maldición! —exclama Patrick separándose de la chica, nuestra una sonrisa llena de satisfacción, simplemente asqueroso— Henry, vas otra vez.
— M-Me usaron Richie.
— ¡Perra! —grita Henry enojado quitando su mano de la boca de ella, pues lo había mordido tan fuerte como pudo.
— ¡No! —grita de una manera desgarradora mientras se tiraba al suelo, cubriendo su cuerpo semi desnudo.
Se levanta tan rápido como pudo, bajando su falda y cubriendose con la blusa totalmente rota. Sus piernas temblaban de una manera horrible y la sensación de no poder respirar estaba presente. Se sentía sucia. Esos chicos asquerosos la habían "ensuciado".
— ¡No! —grita y huye despavorida entre toda la gente.
— Eso es todo.
La chica no tenía expresión alguna en el rostro pero tenía lágrimas bajando de a montón por sus ojos, los cuales estaban rojos e hinchados.
Richie también había comenzado a lagrimear en algún momento de la historia. El estómago se le había revuelto más de una vez, asqueado por las terribles acciones de esos cuatro y deseando que todo lo malo del mundo les pasara, pues se lo merecían. Quería golpearlos a más no poder. Pero el daño estaba hecho y él no podría vivir sabiendo lo que le ocurrió.
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Arcade
Fiksi PenggemarUna situación inesperada unió todo un verano, todo un año y toda una vida a unos jóvenes que nunca imaginaron la relación que iban a formar.
