capítulo diecisiete

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   _____ dormía plácidamente sobre aquella sábana tendida en el césped mientras que Richie no podía dormir aún, se había quedado mucho tiempo susurrandole cosas al oído, diciéndole que no fue su culpa como ella creía y que no era "sucia". Todo esto, bajo la luz de la luna que les daba una iluminación perfecta. La noche no era calurosa, era fresca, su brisa refrescaba a los dos jóvenes. Rich se negaba a dejar de abrazarla por la espalda, mientras que _____ adoraba el tacto de sus brazos en su cintura.

   Él la observaba detenidamente, preguntándose, ¿por qué a ella? ¿por qué le debían pasar cosas tan horribles a una chica que ningún mal había hecho? Lo peor de todo, ella se culpaba.

— _____... —susurra él, mirándola con tristeza y besando su frente— Todo estará bien.

   Se acomoda a su lado y cierra los ojos. Pretendía dormir a su lado todo el tiempo que fuera posible. Aún transtornado por la terrible verdad de su sufrimiento, ahora entendía lo que ella le había gritado a Henry cuando estaban metidos en la "guerra de rocas".

   El resto de la noche pasa una vez que Richie cae profundamente dormido. No le importaba que su familia notara que literalmente estaba durmiendo con una chica en el jardín de su casa. De todas formas, nadie los descubrió, despertaron solo cuando un par de rayos del sol chocaban en sus rostros.

— Mhm —murmura ____ tallando sus ojos. Se sentía con un poco más de frío que de costumbre, entonces, lo recuerda, ni siquiera estaba dentro de su cuarto, sino, en el jardín de los Tozier— Rich.

— Déjame dormir —se queja el, sin despertar del todo.

— Rich debo irme a casa de mi tía ya, y tu deberías entrar.

   _______ se aparta de el para poder acomodar un poco su pijama y cabello. Mientras lo hacía, recuerda lo que pasó anoche, recuerda como se había abierto a Richie y como le contó lo que más le dolía en todo el mundo. Recuerda como sintió las lágrimas del muchacho en su hombro más de dos veces. La consoló hasta que quedó dormida. Richie Tozier no era solo un niño bobo que amaba hacer bromas pesadas, él era más que eso, era una persona maravillosa.

— Vamos tonto —insiste ella. Se pone de cuclillas a un lado y se inclina a su tierno rostro dormido, deja un dulce beso en la comisura de sus labios y aprecia como él abre los ojos poco a poco— Rich.

— Quiero otro —pide Richie y cierra los ojos una vez más.

— Te lo daré solo porque me gustas mucho —rueda los ojos y lo besa, esta vez, en los labios.

— Ahora si.

   Richie se incorpora lentamente estirando sus brazos lo más que podía.  La posición de anoche era algo incómoda pero no sé atrevía a decir nada porque solo quería tenerla cerca de la forma que sea. La observa detenidamente, como aquel pijama le sentaba tan bien a su tipo de cuerpo y lo sexy que estaba.

— Deja de mirarme así, pervertido —se queja ella— Vamos, arriba.

— Maldición.

   Se levanta por fin y juntos toman la sábana y la cuelgan dónde se suponía que debía estar. Tomados de la mano, Rich la acompaña hasta la casa de su tía Isabelle.

— Nos vemos —se despide ella.

— Hasta luego, tonta —Rich, con sus inexpertas manos, la toma de la cintura y la atrae a él mismo para besarla.

— Uy, Rich que galán —ella bromea haciendo que el pelinegro se sonroje abruptamente— Te quiero idiota —lo besa una vez más— Gracias por estar conmigo anoche, de verdad lo aprecio.

— No agradezcas, además me gustó dormir contigo —rie.

   Se despiden y ella entra por su ventana mientras el se marchaba hacia su casa.

(...)

   A la final, no pudo tener esa salida a solas con Richie, pues Bill había llamado para que se juntaran todos los perdedores. La primer salida juntos dónde no tenían que pelear contra un payaso ni ir a un funeral de una mujer malvada. Por supuesto que ella y Richie fueron juntos. En resumen, Beverly les contó de un extraño sueño que tuvo dónde los había visto a todos de adultos y sonaba algo aterrador.

— Jurenme, juren que si eso no está muerto, y que si llega a volver, nosotros también volveremos —Bill se levanta y toma un trozo de vidrio que estaba en el césped y se levanta del suelo.

  Beverly es la primera en levantarse, mostrando su apoyo a Bill. Pronto, los demás lo hacen. Todos reunidos en ronda.

   _____ siente un miedo repentino, como si supiera que, por nada del mundo, debería volver a Derry si es que lograba irse. Sabía que era un peligro del que no quería ser parte nunca más, pero, deseaba más que nada no separarse nunca de los perdedores y nunca defraudarlos.

   Bill toma su mano con cuidado, mirando preocupado el rostro de la chica, viendo cómo tenía un par de lágrimas bajando por sus mejillas. Entonces, el vidrio corta la palma de su mano, obligandola a jadear del dolor. Bill se va con el siguiente perdedor, pero ella, seguía observando toda la sangre que salía de su cortada.

  Y el tartamudo pasaba de uno en uno cortando la palma de su mano con el vidrio. Acto seguido, se toman de la mano. Dando por finalizado aquel pacto de sangre qué, quizá, no tendría sentido en veintisiete años, o tal vez sí.

— Yo... Debo irme —Stan suelta las manos de sus amigos y mira de una manera sería a Bill— Te odio.

  El nombrado baja la cabeza apenado hasta que Stan empieza a reír y los demás se le unen. Stan abandona la ronda y se va en su bicicleta.

— Yo también ya debo irme —dice Edds rompiendo la ronda pero, en cuanto iba a irse, la mano de _____ lo detiene— ¿Uh?.

— No tan rápido amigo, yo me iré primero —dice _____ con una sonrisa triste— Coman mierda perdedores. ¿Nos vemos otro día?.

— Claro.

   ______ deja atrás a Eddie, siendo la segunda perdedora en irse.

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