Capítulo 11.

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Maratón 3/3.

Era tan patético que un adulto estuviera siendo manejado por un mocoso.

A Jungkook le había impactado el haber olvidado a Yoongi.

No, estaba pensando tanto en Jimin que se había olvidado completamente de su superior.

Chasqueó sus dedos cuando localizó a su hermano y a Park a unos pasos, tomando aire mientras se sostenían de las rodillas. Con rapidez bajó del auto y con tres zancadas alcanzó a los menores.

— ¡¿En qué mierda pensaban al correr?! — los chicos pegaron un brinco y se maldijeron por parar a tomar aire   — ¿Creíste que no te atraparía? — se dirigió al rubio, quien mordía su labio nervioso.

— Jungkook, nosotros... — el peliazul fue olímpicamente interrumpido.

— Vamos a casa — habló Park tomando devuelta la mano del mayor, acto que desagradó a Jeon por completo.

Cuando se giraron para comenzar a caminar, Jeon tomó de la mano al menor, girándolo y que quedaran frente a frente — ¡Suéltame! — gritó Park, intentando zafarse del agarre del mayor.

— ¡Dame una razón para que entienda todo y te soltaré! — exigió de vuelta, viendo a Taemin alejarse un poco de ellos.

— ¡Te dije que no tiene nada que ver contigo! —  retiró su mano bruscamente, acto que sorprendió a los dos mayores.

— Chicos, por favor, hablemos esto en otro lado, las personas nos están observando — susurró el peliazul bajando la cabeza apenado.

— ¿Es por esto? — le ignoró Jungkook, sacando del bolsillo delantero de sus jeans, la foto que tantos problemas le había ocasionado con el menor.

Jimin se sorprendió y le observó unos segundos antes de bajar la cabeza, sus rostro rojo de vergüenza delatándolo.

— ¿Eres tonto? — preguntó un poco más calando el mayor — No debes sacar conclusiones por tu cuenta. Te lo dije hace tiempo, era mi profesor de la secundaria, sólo eso —  guardó otra vez la foto.

— ¡Mentiroso! — desmintió el menor, haciendo que Taemin brincara en el lugar debido su voz chillona   — ¡Si fuera así, ¿por qué la guardas como si fuera algo importante?! — frunció el ceño — Mi hermana me dijo que a pesar de que eres muy descuidado con tus cosas, sólo guardas esa fotografía con mucho cuidado — bajó su cabeza y luego la subió retando a Jeon con la mirada — ¡Y eso no es normal! —   pataleó.

— ¡¿De qué mierda estás hablando?! —  le cayó Jungkook — ¡Es sólo una fotografía! — gritó con las manos al aire, frustrado.

— ¡E..Eso es lo que me molesta! — alzó la voz el rubio — ¡Es obvio que me preocupe si la persona con la que estoy saliendo tiene fotografías de alguien más! — Jeon se fijó que los ojos de Jimin comenzaban a aguárseles.

Suspiró algo agotado — ¿Así que estabas deprimido por algo tan ridículo? — soltó una risa sin gracia y se giró para caminar hasta el coche  — Por eso es que no me gustan los niños, sube al auto y... — fue interrumpido con un golpe, algo duro pegó en su espalda y cayó al suelo.

— ¡Jimin! — regañó Taemin, tomándolo de los brazos, pues parecía que el rubio se le treparía al mayor en cualquier momento — ¡¿Por qué le has tirado la mochila?! — susurró cerca del rostro del menor, sin creer lo que vio   — ¿Qué sucede contigo? —.

— ¿Sabes qué sucede?... ¡Qué me molesta que actúes con tanta tranquilidad! — señaló al mayor — Tal vez para ti es algo sin importancia, pero para mi esto es...esto... — absorbió su nariz en un intento de retener las lágrimas   — Sales conmigo porque yo siempre estoy tras de ti, es porque no tienes opción, ¿verdad?...— preguntó dirigiendo su vista a esos ojos tan hermosos y llamativos que lo atrayeron desde la primera vez que se conocieron, en aquel callejón

Jeon frunció el ceño.

— Si es así, no lo necesito, yo siempre he estado pensando en lo que me hace falta, pero por más que quiera mejorarlo, no puedo... —  Jungkook estaba sorprendido, al igual que Taemin, por las palabras que que salían de la boca del menor, se escuchaba herido y decepcionado — Para ti de seguro es algo pequeño e insignificante, pero para mi es importante —   lloró, en medio de espasmos que comenzaban a atacarle — No digas tan fácilmente que es porque soy joven —  terminó y solo se escuchó un sollozo.

Las lágrimas no querían parar de caer por los mofletes sonrosados de Jimin, aunque el intentara con todas sus fuerzas deternerlas, no podía, ese sentimiento de insuficiencia e inferioridad le ganaba, y le hacía ver cómo un ridículo.

— Ustedes no lo entienden, ¿verdad? —  dijo en medio de hipidos, una de sus manos cubrían su boca y la otra formaba un puño a uno de sus lados, Taemin quería llevárselo de ahí, a un lugar de donde pudiera calmarse — Pero no lo in... — fue interrumpido por Jeon, quien tomó de su mano tan fuerte que dolió, y lo empujó dentro del auto en el asiento del copiloto, tomó la mochila del menor del piso, que antes había golpeado su espalda y la arrojó a las manos de este.

— ¡¿Qué haces?! — gritó Park intentando salir del auto, pero Jeon cerró la puerta en su rostro y se metió al asiento a un lado.

— ¡Jimin! — Taemin golpeó la ventanilla del lado del menor.

Jungkook arrancó el motor en cuestiones de segundos y bajó sólo un poco la ventanilla — No te preocupes, estará conmigo por un tiempo — la cerró prácticamente en las narices del peliazul y comenzó a andar.

— ¡¿Qué haces?! — golpeó con su pies el suelo del auto Jimin, arrojando su mochila a un lado
— ¡Estás secuestrándome! — gritó y se giró para tomar la manija del auto para bajar.

Con un rápido movimiento, Jungkook se tiró encima del menor y lo tomó bruscamente del brazo para girarlo y colocarlo enfrente suyo, sin pensar dos veces, se arrojó a la boca, que más tarde, sería su perdición.

Con sus ojos abiertos, Jimin sintió el calor inundar su cuerpo y sus mejillas sentirse caliente, miles de sensaciones comenzaron a sentirse en su interior, sus estómago parecía tener dentro una fiesta, sus manitas fueron a la cintura del mayor e inconscientemente cerró sus ojos y se dejó llevar, porque a pasear de todo, ese era el primer beso que compartían como pareja.

Por otro lado estaba Jungkook, quien no podía procesar lo que acababa de hacer, pero se quedó corto al sentir los belfos de Jimin corresponder al beso. Miles de corrientes eléctricas recorrían su cuerpo, y sorprendentemente, sentía como su bulto comenzaba a crecer y sus manos querer tocar.

Con cuidado, llevó sus manos a cada lado de la cara del menor y mordió su labio inferior con vehemencia, haciendo que la boca del mismo se abriera dándole paso a su lengua, la cual en cuanto entró en la cálida cavidad bucal del rubio, hizo que soltara un gemido se satisfacción. Apenas se escuchaban los chasquidos, pues no era ese beso tosco y lleno de movimientos de cabeza que te hacían perder la calma.

Unos segundos más así, y tuvieron que separar debido a la falta de aire, el castaño agradecía haberse controlado y dejar el beso así, un beso delicado y apenas bruto, con su toque de pasión.

Park suspiraba entrecortado, sin ni siquiera moverse, abrazó a Jeon, con el único objetivo de esconder su sonrosado rostro en el pecho de este, entrelazando sus dedos en la espalda y restregar, sin darse cuenta, un poco de su mejilla contra su cavidad torácica.

A pesar de todo, a Jeon le dio un poco de ternura esto último, rodeó con sus brazos el cuerpoas pequeño y colocó su barbilla en la coronilla de este.

— Daremos un largo paseo, puedes dormir mientras... — despeinó los cabellos para arrancar el auto y comenzar a perderse por la soleada carretera.
























Dianita los ama.

Terrorista  ||Kookmin||Donde viven las historias. Descúbrelo ahora