Capítulo 6.

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— Teniendo experiencia, debes estar acostumbrado, ¿verdad? — preguntó Jeon sacándolo de sus pensamientos.

— Por supuesto...yo... —   los nervios atacaban al rubio y Jungkook podía notarlo.

Jimin era apenas joven para haber tenido alguna experiencia amorosa, si, él tan siquiera había dado su primer beso aún  – si quitábamos lo sucedido con Jungkook – y el que estuviera a nada de tener relaciones sexuales, como lo llamaban sus amigos, porque él estaba lejos de decir tales palabra sin ponerse rojo como un tomate y balbucear más que un niño de tres meses.

Recién estaba dándose cuanta de las consecuencias que traía consigo mentir, y más cuando lo hizo con la persona equivocada, Jungkook era hombre, y con la edad suficiente como para saber de todas esas cosas que él no debería de saber aún, o al menos eso pensaba.

Debía hacerlo por él, debía aguantar un poco más y de seguro se sentiría bien, como insinuaban sus compañeros de aula.

Llevó sus manitas hasta su saco escolar y comenzó a quitarlo, una vez en el suelo, comenzó a desabrochar los primeros botones de su camisa, entorpeciéndose debido le temblaban mucho.

¿Qué experiencia?, si tus manos están temblando.

Una vez la camisa del menor en el suelo, Jungkook observó los ojos brillantes, mofletes rojos, su cuerpo temblando por todos lados, y ni contar de cómo se abrazaba a sí mismo mirando al suelo.

— ¿Por qué lo haces, Jimin? — preguntó, acercándose y tratar de tirar de todo ese circo que se estaban montando.

— Porque te quiero, ¿no lo entiendes? —    suspiró el menor, viéndolo ahora con enojo.

Tal ves el es la clase de persona que más odio.

— Demoras mucho — dijo, tomándolo del brazo para arrojarlo a la cama, y colocarse encima, con sus pies a cada lado de las caderas, y comenzar a desabrochar sus camisa.

— Jung...Jungkook...espera — tragó grueso el menor, de repente asustado, tratando de detener el cuerpo que comenzaba a desnudarse encima suyo.


Dice mucho, pero en realidad no puede hacer nada.

Con sigilo el castaño llevó las manos del menor hasta arriba de su cabeza, aprisionándolas con las suyas propias, inclinándose hacia adelante para rozar ambos pechos, sus entrepiernas y comerse en un hambriento besos los belfos del otro.

Jimin era de los chicos que sin importarle los sentimientos de los demás, trataba de entrar a la fuerza. Eso molestaba a Jeon porque le recordaba a él cuando era apenas un joven inexperto y caprichoso. No quería aceptarlo, pero Jimin le hacía sentir completo. Es por eso que no debía acercarse a él.

Rompiendo el beso, de dirigió hacia el cuello del menor, chupando y mordiendo a su antojo, notando como el niño se retorcía debajo suyo.

— J..Jeon, para — intentó zafarse, retorciéndose en medio del agarre en sus manos y todas esas sensaciones raras que sentía en el estómago, de como las mordidas le estaba haciendo cosquillas pero ese miedo seguía intacto, y dudaba que se fuera a ir   — D...detente —   insistió, ahora comenzando a sollozar porque Jungkook no se detenía.

Lo que hacía no le estaba gustando para nada, se sentía incómodo y el miedo comenzaba a superarle de apoco.

Se arrepentía de haber dicho esas palabras anteriormente, si hubiera sido menos niño, tal vez no estuviera pasando por este mal rato, pero claro, su capricho era aún más grande que la idea de que algo pudiera ocurrirle, algo que le haría mal y que le dolería posiblemente.

Terrorista  ||Kookmin||Donde viven las historias. Descúbrelo ahora