El lugar se encontraba un poco lleno, sólo podía ver desde el exterior.
Se bajó del coche con lentitud, con un ramo de hermosos tulipanes y una cinta de color blanco rodeándolos para acercarse a los asientos traseros y abrir la puerta, encontrándose una de las imágenes más adorables que posiblemente hubiera visto antes, y que no dudaba se volverían a repetir.
Jimin era tan tierno y bonito.
— Hey, dormilón — llamó en tono bajo, inclinándose para tocar el hombro del chico, que dormía acurrucado — Jimin, vamos, despierta — repitió observando arrugaba el ceño al intentar acostumbrarse a la claridad.
Abrió sus párpados y se sentó sobre sus piernas para frotar sus ojitos y observar alrededor, sintiendo un repentino calambre en una de sus manos, dándose masajes con la otra.
— ¿Dónde estamos? — preguntó, viendo con un poco de trabajo hacia afuera, el cuerpo de Jungkook le tapaba casi toda la vista.
— A tres ciudades de casa — le respondió, tomando una de las manos de Park y hacerlo ponerse de pies en el asfalto — Ahora acompáñame, caminaremos unos minutos — jaló comenzando a caminar en una dirección desconocida para el menor pero totalmente conocida por Jeon.
Jimin comenzaba a pensar que se habían perdido, llevaban más de cinco minutos recorriendo el mismo lugar y no encontraba nada diferente. Luego de unas vueltas y más caminata, se percató de que habían llegado cuando su frente chocó contra la espalda del castaño.
Con algo de vergüenza retrocedió unos cuantos pasos y observó por detrás del brazo de Jungkook, encontrándose con algo que le desagradó por completo, tanto, que de pronto tenía deseos de irse, quería alejarse de allí, incluso de Jungkook si fuese posible.
— Suéltame... — intentó zafarse, cohibido — Jungkook, déjame ir, esto no me gusta — comenzó a retroceder, ya con las lágrimas en los ojos, pero era imposible cuando el otro lo seguía arrastrando hasta una enorme losa con una inscripción de un tal Min Yoongi — ¿Por qué me has traído acá? — dejó de insistir, dejando su mano caer al igual que su cabeza y hombros.
— ¡Yoongi hyung, lo quiero a él! — gritó el castaño a todo pulmón frente a aquella lápida — ¡A este chico que está en frente suyo! — cerró sus ojos en un intento de retener las lágrimas, porque aquello estaba doliendo un montón.
— J..Jungkook..., ¿qué haces? — preguntó el rubio, abriendo muy grandes sus ojos, su cuerpo comenzando a temblar notablemente.
— Pensé demasiado en él, Yoongi hyung... — retuvo las ganas de llorar Jungkook, como si las palabras que estuvieran soltando fueran miles de puñaladas atacándolo — Y olvidé el día en que usted falleció — soltó una risilla irónica — Esto nunca había pasado y pensé que nunca pasaría — desordenó sus cabellos, un poco enojado consigo mismo.
Jimin observaba entre la lápida rodeada de hermosas flores y Jeon, quien se había echado para dejar el ramo de flores, el cual no había notado, sobre la base plana que acompaña la construcción.
— Desde que falleciste, salí con varias personas — sonrió poniéndose de pies — Hasta me casé, para poder olvidarte y no lo conseguí — tragó grueso, haciendo una línea de sus delgados labios — Yo pensé que te tendría en mi corazón siempre, pero lo siento. Encontré a alguien más especial, hyung — asintió desviando la vista hacia el contorneado nombre que estaba escrito en aquella losa.
Jimin se ruborizó en cuestiones de momentos, bajando su vista a sus zapatos. Algo en el quiso comenzar a gritar, algo le decía que Jungkook se refería a él.
— Él es molesto, me pone en aprietos, es torpe — continuó, girándose para quedar frente al menor, quien no quería levantar la vista, por miedo a lo que encontraría y por la vergüenza que enfundaba todo su sistema — Es un mocoso, pero me di cuanta que él es lo más importante para mí — llevó una manos al mentón de Jimin para levantarlo, conectando miradas y apreciando lo hermoso que lucía todo sonrosado, todo adorable, todo precioso.
Con el rostro muy cerca del contrario, Jungkook no rompió miradas, solo soltó aquellas palabras que jamás pensó decir en su vida y ahí estaba, exponiéndolas al viento, al mundo, sin filtro y sin ningún arrepentimiento.
— Yo lo amaba, hyung — sonrió al ver cómo Park abría sus ojos y su mirada reflejaba aquel anhelo que demoró tanto en ver — Muchas gracias por todo, pero cómo usted escuchó, tengo a alguien que espera por mi aquí — besó la frente antes de tomar una de las pequeñas manos y dirigirse de vuelta al auto.
— Jungkook... — llamó, viendo sus manos tomadas para que el mayor de detuviera y así fue — Yo... esto...yo no quería... — balbuceó apenado, ocultándose en el pecho de Jeon para abrazarlo por la cintura y esperar las palabras que le diría el mayor.
— Yo se lo que quieres, Jimin — dijo separándose y tomar el rostro con sus dos manos — Y se que es a mí, sólo a mí — besó la nariz del menor haciendo que este sonriera por las cosquillas.
Park asintió eufórico y sonriente
— Sólo a ti — besó pícaramente los labios del mayor, quien se sorprendió pero sonrió segundos después — Sólo mío, Jeon Jungkook — volvió a besar al mayor, siendo correspondido.
Los labios de ambos parecían estar hechos el uno para el otro, los del rubio gruesos y esponjosos, mientras los del mayor eran delgados y levemente rosados. Ambos con sabores y texturas diferentes. Sus cabezas en un lento movimiento hacia los lados y ni hablar de sus lenguas. Sus lenguas parecías armar una guerra, tocándose y siendo chupadas por los labios del contrario. Con algo de frustración se separaron, abrazándose por unos segundos antes de entrar al deportivo.
— ¿A dónde vamos? — preguntó el rubio, acomodándose en su asiento, al lado del piloto y observando a Jungkook sonreír.
— Reservé una habitación en un hotel por aquí, es el mejor que tiene la ciudad, ya casi oscurece y para ser sincero, no quiero regresar aún — se hincó de hombros y se giró para observarlo — ¿Tú quieres regresar? — preguntó con la esperanza de que el menor se negara.
— No, iré a donde tú vallas — sonrió inclinándose tomar el rostro del mayor, presionando sus mofletes hasta hacer resaltar una boquita de pato y besar dos y tres veces, alejándose luego como si hubiera hecho una travesura — Te amaré hasta después de muerto, ¿escuchas? — se acomodó en su lugar.
Jungkook prendió el motor, en lo que tomaba de la mano de su chico y arrancaba con el acelerador al pie, listos para salirse de ese lugar que por muchos años le recibió.
Dianita los ama.
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Terrorista ||Kookmin||
FanfictionJeon Jungkook está por cumplir los 30 años, es profesor de Literatura en la Universidad Sekang. Es a menudo juguetón, aunque su verdadero carácter es mucho más grave debido a acontecimientos de su pasado. Jimin Park, 17 años, joven estudiante de pre...
